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Sin queso o con queso, esa es la pregunta: Un análisis dialéctico sobre la historia y la lingüística a través de las quesadillas

qsnoticas.mx

Parte 1: Desconstruir

Mi editor me rogó que escogiera otro tema. Tuve peleas que estuvieron a punto de llegar a los golpes con el mismísimo dueño del periódico:

“No queremos meternos en esta controversia.”, me decía.

Me han marcado mis papás, mis hermanos y mis amigos a rogarme que no haga esto:

“Mejor habla del aborto” me dicen unos, “es menos controversia”, “te van a correr por andar provocando a la gente” me decían otros.

¿Pero saben qué? Nada de eso me ha quitado las ganas de hablar de uno de los temas mas temibles y divisorios en Mexico hoy en día. Nada de eso me ha quitado el hambre que tengo de informar al pueblo con la verdad. Yo creo firmemente en que la humanidad necesita ponerle fin a un debate que ha dejado mas heridos que la mismísima Revolución.

Y hoy, por fin pondré a descansar la duda existencial detrás una de las preguntas más incómodas que se pueden hacer en una reunión familiar después de: “¿Y el novio?”.

Hoy contestaré la pregunta: “¿Las quesadillas forzosamente llevan queso?”

Muy buenas noches, tardes, o días a todos. Una vez más estoy de regreso con ustedes y nada me da más gusto en el alma que eso.

Hoy tocaremos un tema sensible para muchos, pero que como todos los que aquí tocamos, es de altísima importancia, ya que al investigarlo nos podremos encontrar más cerca de descubrir la respuesta a esa pregunta que Octavio Paz se postuló en el análisis sociológico mas exquisito de la historia “El Laberinto de La Sociedad.”: ¿Que es el mexicano?.

Como prefacio me gustaría informarle al lector que yo soy chilango de hueso colorado y por lo tanto, mis creencias y costumbres me obligan a tomar la postura de que las quesadillas pueden no llevar queso. Sin embargo, le prometo que trataré de hacer que mis ideas personales no tinten esta nota.

Para los que no conozcan del tema, su controversia y su importancia, déjenme primero decirles que me da mucha pena su triste existencia y luego felicitarlos por tener mejores cosas que hacer en la vida que pasarse horas leyendo sobre la controversia etimológica de un simple platillo. Pero bueno, les explico cómo esta la onda.

En la Ciudad de Mexico es bien sabido que si uno va a un puesto o a un restaurante y pide una quesadilla de algo, digamos flor de calabaza, la persona que le tome la orden probablemente le preguntará: “¿Con queso o sin queso?”

Nadie se escandalizaba por eso y a nadie nunca se le había ocurrido armar un pancho al respecto, más bien, yo nunca había escuchado que nadie se quejara. Y solo respondías: “Sí, con queso por favor”, o “No, muchas gracias sin queso está bien.”

Sin embargo, en muchos otros lugares del país, la quesadilla y el queso (komo tu i io bb) son uno mismo y probablemente cuando un foráneo o provinciano (escoja usted la que les haga enojar mas) venia a la CDMX y le ofrecían su quesadilla sin lo que ellos pensaban era EL ELEMENTO BÁSICO de ella, se sacaban de onda, pero pues al mismo tiempo se regresaban por sus rumbos y el shock cultural no salía de una cotorra anécdota de “las cosas raras que tienen los pinches chilangos.”

Pero como absolutamente con todo en este mundo posmoderno de redes sociales, había que armarla de pedo de absolutamente todo y algún no-nativo de la CDMX o incluso algún traicionero chilango, se dio a la tarea de propagar por alguna red social su inconformidad con la forma en la que hacíamos las cosas nosotros, cosa que causó conmoción en todo el país y levantó de la Matrix a muchos chilangos que habían vivido toda su vida engañados por la mafia de las garnachas. Se despertaron sudando y cuestionando su existencia, diciéndose con voz de zombies: “¿Por qué las quesadillas no llevan queso si hasta en el nombre lo dice.”

En corto, nos vinieron a alborotar el ganado y ahora, hasta muchos de mis más fieles chilangos, de esos que hasta voz de Chava Flores tienen y que usan el chido, chale, chafa, chole todo el día, ya cuestionan por qué su comida no tiene lo que su nombre dice.

Muchos se quejan que las cosas son como son y que no hay que buscarle tres patas al gato. Pero principalmente existen tres tipos de posturas en esto que de ahora en adelante llamaremos el análisis dialéctico de las quesadillas (no tiene nada que ver con dialéctica —o bueno todo tiene que ver con dialéctica mis queridos Hegelianos— pero el nombre esta chido):

Las quesadillas tienen que llevar queso porque así se ha hecho siempre y la palabra queso es hasta parte de su nombre. Estos son los estructuristas conservadores.
Las quesadillas no tienen por que llevar queso ya que pueden existir quesadillas de otros ingredientes y el queso no es parte de lo que hace una quesadilla una quesadilla, sin embargo, si existen ingredientes y procesos específicos que hacen una quesadilla una quesadilla. Estos son estructuristas Progresistas.
Las quesadillas pueden ser lo que cada quien quiere que sean y de hecho mi quesadilla favorita no tiene ni tortillas ni queso ni ningún otro ingrediente comestible, mi quesadilla favorita es una lamina de metal con un patito y se le pone aceite de carro. Estos son estructuristas anarquistas, pero con estas almas valientes no nos vamos a molestar por cuestiones de tiempo.
Yo no apoyo a ninguna causa, pero creo firmemente que es importante explorar este tema y entender las posturas si es que queremos poder tener una solución a este dilema.

Pero antes de construir hay que destruir. Y en esta primera parte nos vamos a dar a la tarea de explorar los principales argumentos que los dos lados usan para justificar su postura y ya la próxima semana trataremos de crear nuestra propia.

A DESTRUIR

Estructuristas Progresistas:

1er argumento: “La RAE ya dio una definición de las quesadillas y en esta no se menciona el queso.”

Una vez más te encuentro viejo enemigo, antigua pesadilla, mi némesis, una vez nos volvemos a encontrar RAE (A.K.A. Lo peor que le ha pasado a la lengua desde que alguien decidió que era buena idea traducir El Alquimista al español). Pero por su paz mental y mi gastritis me ahorraré mis comentarios personales. Vayamos directo a su ya famosa definición de quesadilla:

“Tortilla de maíz rellena de queso u otros ingredientes que se come caliente.”

Me imagino que para muchos aquí es el punto en donde se emocionaron.

“El fin de el debate” decían algunos.

“Por fin mi hijo podrá dejar la guerra de las quesadillas y regresar a casa” podría decir una madre preocupada, según El Universal.

Se rumora que hasta hubo una celebración en el ángel; miles de chilangos fueron a comer quesadillas sin queso portando pancartas que decían “la RAE es chida”, celebrando su victoria ante los puristas.

Pero esta definición, como casi todas las que tiene la RAE, o cualquier otro diccionario, es incompleta, restrictiva y en general mala.

Primero que nada “tortilla de maíz” ¿por qué? En serio ¿por qué? ¿Qué no puede ser con tortilla de harina? Porque yo muchas veces hago mis quesadillas con tortilla de harina —es más yo prefiero mis quesadillas así—. Y no creo ser el único en esto, usted lector ahorita mismo busque “quesadilla” en google y dígame lo que encuentra. Las primeras 18 imágenes que aparecen son todas de quesadillas con tortillas de harina y esto no es todo: ¿por qué la necesidad de especificar? ¿Qué nunca se han deleitado en la Marquesa con una deliciosa quesadilla de trucha en tortilla de maíz azul? ¿A caso están excluyendo a esas tortillas por ser de otro color? ¿A caso la RAE es liderada por un grupo de racistas xenófobos que buscan continuar con el legado de Hitler, purgando a la lengua de palabras para referirse a cosas de color? Me parece que sí.

Ahora la otra parte de esta definición, que entiendo un poco más de donde viene pero que de igual forma no me gusta. “Se come caliente” ¿qué les costaba agregarle un “típicamente”? Porque lo que yo estoy viendo con esta definición y si me apego a las creencias fascistas de que “lo que la RAE dice es regla y cualquier cosa fuera de su definición esta mal”, es que si me preparo una quesadilla y me siento a ver una película, cuando yo regrese y la quesadilla esté fría, esta ya no va a ser una quesadilla, se va a haber transformado en otra cosa completamente ¿Creen que estoy siendo muy pedante? Pedantes ellos que usan la temperatura de algo para querer definir su clasificación como si fuera hielo.

En fin, creo que está claro por qué la definición esta mal y por qué no debemos usarla a menos de que queramos ser llamados simpatizantes nazis.

2do argumento: “La palabra quesadilla no viene de la mezcla de la palabra queso y la palabra tortilla. Quesadilla viene de la palabra nahuatl “quetzaditzin” que significa tortilla doblada.”

De hecho esta me da mucha risa porque demuestra la creatividad y el exceso de tiempo que mucha gente.

Aunque sea un simple y vil meme creo que es importante explicar por qué esto NO es correcto.

Para empezar la palabra en nahuatl para tortilla es tlaxcalli, después, lo que nosotros conocemos como la letra D no existe en el nahuatl y por último, los productos hechos a base de leche, como el queso, fueron traídos por los españoles a Mexico, lo cual significa que ninguna cultura prehispánica pudo haber disfrutado de una deliciosa quesadilla ni mucho menos nombrarla (aunque bueno, siempre han existido las quesadillas de tofu ¿no?).

Estructuristas Conservadores:

1er argumento: “La palabra quesadilla es una mezcla de tortilla y queso. Está hasta en el pinche nombre, no sean estúpidos, una quesadilla debe de llevar queso.”

Y ahi es donde yo les dire amigüitos: tienen razón, pero es más complicado que eso! Aquí les dejo un link en donde se discute un poco la etimología de la palabra por si les interesan esos temas y las peleas de los intelectuales; fue aquí de donde saqué toda esta información. Pero básicamente nadie sabe con exactitud de dónde salió la bendita palabra. Hay una teoría que me gusta mucho porque dice que viene del queso y la tortilla y que esa “D” misteriosa que nadie sabe de donde vino es tomada de la forma de las quesadillas, ¿está coqueto no? Pero hay muchas más teorías, unos dicen que la primera definición viene de un diccionario español-francés de 1607 en el que llaman a las quesadillas “une tartelette de fromage” (una tarta de queso). También hay definiciones de esas épocas en las que se presenta a las quesadillas como un sinónimo de quesada (un postre similar a un cheesecake o pastel de queso).

Mas tarde, en 1737, entra la RAE a decir que es “cierto género de pastel compuesto de queso y massa, que se hace regularmente por carnestolendas” (carnestoledas según lo que entiendo es un pinche fiestón). Y si nos vamos mas atrás, al entrañable año de 1490 encontramos una mención de las quesadillas:

“Artocrea es empanada de carne como artotira es empanada de queso que dezimos quesadilla.”

Les voy a hacer honesto, mi ignorancia del español de esa época y pereza de investigar no me permiten entender que están tratando de decir ahí, pero es curioso que el español de esas épocas se asemeje tanto a lo que uno puede encontrar en discusiones políticas de Facebook. (e.g ez que aorita que dezimos k no c puede con este [insertar nombre de político] pinxe marikon)

En fin, nadie sabe de dónde vino la palabra exactamente y es igual de válido decir que vino de un pastel a que vino de la mezcla de las palabras queso y tortilla, pero no por eso significa que esto sea absoluto y ahorita veremos por qué.

2ndo argumento: “Es todo un compló de la mafia de los quesadilleros capitalinos que descubrieron una forma de poder cobrar extra por el queso.”

Honestamente no tengo idea, ni me he podido colar a ninguna secta de las quesadillas para investigar. Pero esta teoría no me molesta tanto y de hecho tiene bastante sentido, sin embargo creo que hay otra respuesta posible y ahorita la veremos.

Y bueno, con esto acabamos esta primera parte y les doy una semanita para meditar con estas ideas y procesarlas. Mientras tanto dejen un comentario en Facebook, me interesa mucho saber sus opiniones y teorías sobre este temible tema.

La próxima semana trataremos de unir a un país dividido y poder dar una explicación y definición que nos haga felices a todos nosotros, los amantes de las quesadillas.

Los extrañé mucho.

Gracias.

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