Reseñas

Nora Muñoz y Christian Plantin. El hacer argumentativo

researchgate.net

Boletín de Filología, Tomo XLVI
Número 2 (2011): 237 – 239
nora iSabEL Muñoz y ChriSTian PLanTin
El hacer argumentativo
Buenos Aires: Biblos.
2011, 143 páginas.
ISBN: 978-950-786-884-9

En medio de una vasta bibliografía sobre argumentación, en general, y aproxima-
ciones lingüísticas a esta, en particular, El hacer argumentativo, de los catedráticos
Christian Plantin, del Centre National de la Recherche Scientique, y Nora Isabel
Muñoz, de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, destaca al presentarse
como un manual que enfatiza en el estudio práctico de la argumentación, más que en
su desarrollo teórico. No es casualidad, por lo tanto, que se titule de esa manera, toda
vez que se propone un tratamiento de la técnica argumentativa desde una perspectiva
centrada en el uso: en su actuación, más que en su competencia. Dividido en seis
capítulos, el libro comienza con una introducción, “De la lengua de la argumenta-
ción al discurso argumentativo”, en la que se expone, brevemente, la estructura del
mismo y, además, se explica el uso de chas –en cada uno de los capítulos– que
contienen los ejercicios de análisis y los resúmenes teóricos principales. Asimismo,
los autores señalan que, por estar el libro dirigido, preferentemente, a alumnos del
ciclo secundario, las chas que proponen “corresponden al nivel elemental de la
enseñanza de la argumentación” (p. 11). Cabe señalar que la utilización de estas se
presenta como un novedoso recurso mediante el cual se hace partícipe al lector, a
través de ejercicios, de los conceptos y contenidos que se desarrollan.
“Denición” es el nombre del primer capítulo y, tal como lo indica su nombre,
presenta, de manera clara y precisa, una serie de deniciones básicas para una
aproximación a la técnica argumentativa: el salto argumentativo, la situación
argumentativa, los actores de la argumentación y sus efectos son algunas de las
nociones que aquí se exponen. Los autores entienden la argumentación como “una
actividad de tipo racional, que utiliza la lengua de todos los días, de la que se supone
un buen manejo” (p. 13). Esta denición cobra gran sentido a lo largo del texto,
puesto que, como veremos, se pone de relieve el hecho de que argumentar es, ante
todo, una técnica verbal que forma parte esencial de nuestra vida cotidiana.
Las distintas implicancias del manejo de un léxico semitécnico de la
argumentación es el tema del capítulo dos, “Vocabulario”. Aquí, los autores pasan
revisión, en primer lugar, al nivel morfosintáctico de la lengua, poniendo el acento
en la importancia del verbo como “centro organizador de la frase” y, por otro lado,
dan cuenta de la riqueza del estudio de la morfología derivacional (las familias de
palabras, concretamente), sobre todo, por las interesantes observaciones semánticas
que de ella se pueden desprender. Interesante es, además, su propuesta en relación
con que el vocabulario de la argumentación “debería programarse como adquisición
sistemática a partir del primer ciclo de enseñanza secundaria” (p. 19). En lo sucesivo,
se hace referencia a una serie de conceptos medulares en la teoría argumentativa
–cada uno de ellos ordenados en chas separadas–, tales como persuadir/convencer,
polémica/controversia, objetar/refutar, objetividad/toma de partido y falacias.
Como es la tónica del texto, la exposición de cada uno de estos conceptos se hace
sobre la base de ejercicios prácticos que exigen el análisis por parte de los usuarios.
De similares características es “Conectores”, tercer capítulo de El hacer
argumentativo. Partiendo de la denición de los conectores como “palabras de
enlace y de orientación, que articulan las informaciones y la argumentación de un
texto” (p. 52), los autores señalan que su objetivo es otorgar un cuerpo de conceptos
que ponga en primer plano la función pragmática de los conectores o, en otras
palabras, que los lectores consigan, en denitiva, aprender a utilizarlos para lograr,
nalmente, que produzcan y comprendan textos de índole argumentativa. De este
modo, se presenta una serie de ítems con función conectiva y de gran importancia
en el discurso argumentativo. Separados por chas, cada uno de estos conectores
está seguido por pequeños textos –la mayoría tomados de la prensa– en los que los
lectores deben identicar la función que cumple el elemento de enlace en cuestión
en el marco de la argumentación general.
Finalmente, se incluyen, a nuestro juicio, los capítulos más interesantes de este
volumen: “Análisis”, “Síntesis” y “Producción”. En el primero de ellos, se reexiona
en torno a la comprensión de los textos argumentativos para su posterior análisis.
En este contexto, Plantin y Muñoz, en el apartado tres, “¿Cómo abordar un análisis
argumentativo?”, identican una serie de pasos que los lectores deberían seguir para
llevar a cabo un análisis efectivo, a saber: 1) identicar el problema, 2) caracterizar
la situación de partida, 3) determinar los argumentos: los hechos sobre los cuales
se apoya el razonamiento, 4) determinar la conclusión que el autor deende y, por
último, 5) evaluar críticamente la argumentación. En seguida, se da paso a una
serie de análisis de textos de variados temas (desde la relación entre computadoras
y campos de concentración, hasta el alcohol y los calmantes), en los que, sumado
a los ejercicios de aplicación de contenidos, encontramos análisis exhaustivos
hechos por los mismos autores, que facilitan, sin duda, la tarea encomendada a
los lectores del libro. Llama la atención, en este sentido, y de manera positiva, que
muchos de los temas propuestos para el análisis argumentativo tengan un carácter
cercano y extrapolable a distintas realidades, como lo son los conictos lingüísticos
a los que se ven enfrentados las “hablas locales” (el caso del corso, por ejemplo)
o la consideración, o no, del alcoholismo como una enfermedad psiquiátrica. Para
estudiantes más avanzados, se presenta, asimismo, un interesante texto sobre el
enfoque variacionista en sociolingüística y su aplicación hoy en día en Francia. En
el siguiente capítulo, los autores describen el ejercicio de síntesis, entendido como
“una discusión que surge entre dos o más interlocutores, a propósito de un tema
sobre el que se encuentran en desacuerdo” (p. 109). Puntualmente, se busca que el
hablante logre, para casos como estos, y en primer lugar, un análisis de argumentos;
después, una explicitación de los puntos en disenso y de las maneras en que ambas
partes refutan y, para terminar, que pueda elaborar un resumen argumentativo de
la discusión o polémica. La forma que proponen Plantin y Muñoz para concretar
este objetivo es el análisis de diferentes textos provenientes, en su mayoría, de
la prensa, especícamente, de los correos de lectores, sección de los medios de
comunicación escritos que se caracteriza por concentrar opiniones disímiles acerca
de un mismo tema. Nuevamente, los temas dados para el análisis despiertan gran
interés: el correlato cerebral de las diferencias entre hombres y mujeres o la matanza
de animales, entre otros. El capítulo nal de esta obra, por su parte, se centra en la
producción de argumentos, puesto que “el aprendizaje de la argumentación supone
que uno se ejercita no solamente en la crítica de los argumentos sino también en
su producción misma” (p. 131). Para ello, los autores proponen un procedimiento
mediante el cual potenciar la producción de discurso argumentativo, esto, bajo
la forma de una actividad dirigida a estudiantes en la sala de clases. Se trata, en
denitiva, de que el proceso de la producción se dé en conjunto y que sean los mismos
alumnos quienes elaboren, refuten, evalúen y deendan sus propios argumentos
a partir de una “argumentación-estímulo”. Para nalizar, se presenta una serie de
textos con actividades de análisis que apuntan a una lectura crítica de los argumentos
y a una agudeza analítica, por parte de los lectores, en la revisión de los mismos.
En suma, las 143 páginas de El hacer argumentativo son de una lectura
accesible que no demanda conocimientos especializados previos. No obstante
se le podría criticar la falta de un aparato teórico preparatorio para el análisis de
los textos argumentativos; no se debe olvidar que el propósito del volumen es
ser una aproximación introductoria al tema y que busca presentar la técnica de la
argumentación como un hacer, como una práctica. En este sentido, podríamos decir
que se cumple el objetivo de la obra, debido, en gran medida, a que se estructura
y se sustenta en una propuesta que pone en un lugar principal la realización de
ejercicios de análisis por sobre un marco teórico acerca de la argumentación. No
faltan, sin embargo, las referencias a connotados estudiosos de la disciplina como
Anscombre y Ducrot (p. 94). Asimismo, queda de maniesto, a través del trabajo,
que la argumentación es una de las múltiples técnicas verbales y que es, por lo tanto,
una actividad inherente al ser humano. Sobre la base de esta premisa, es que Plantin
y Muñoz plantean su estudio práctico, otorgando las herramientas necesarias con
las que los lectores logren comprender y producir textos argumentativos utilizando
como materia prima, cómo no, su propia lengua.
Cristián Rojas Inostroza
Universidad de Chile

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