Sale por fin AGlo #7. Sí, decimos «por fin» con una mezcla de satisfacción y culpa, conscientes de que de nuevo incumplimos la promesa de periodicidad anual realizada en el nombre de la revista. Esta suerte de decepción y frustración que nos causa el retraso, sin embargo, es en realidad un precio muy bajo a cambio de la enorme satisfacción que nos produce trabajar juntos y juntas, pensar colectivamente, discutir intensamente y, sobre todo, divertirnos. Y qué decir de las alegrías que nos dan quienes se acercan al Anuario, quienes comentan las publicaciones, quienes las citan e incluso quienes nos critican (véase la polémica que sostuvimos con el sociolingüista Daniel Pinto a raíz de la publicación de su artículo en Spanish in Society https://glotopolitica.com/2025/11/15/alarmas-emilianenses/). Haber creado este espacio, mantenerlo activo —aunque sea a ritmo sincopado—, insistir en nuestro difícil compromiso de ampliar el espectro de lectores no solo cuantitativa sino cualitativamente nos parecen decisiones certeras que aportan un grano de arena al sostenimiento de un pensamiento dinámico y crítico sobre nuestros mundos a través del lenguaje y la política.
Este número trae alguna novedad. La primera de ellas es la incorporación al Comité de Mariela Oroño, profesora e investigadora de la Universidad de La República de Uruguay. ¡Bienvenida, Mariela, brillante colaboradora desde hace años y gran compañera de viaje por las rutas de la glotopolítica! La llegada de Mariela coincide con el momento en que uno de nosotros, Diego Bentivegna, da un paso a un lado (pero sin salirse) y salta del Consejo de Redacción al Asesor. ¡Tanto que agradecerle a Diego! Fue pieza fundamental para la fundación del Anuario, un sólido colaborador y un intelectual comprometido en el proceso de echarlo a andar. Naturalmente, nos alivia saber que aún lo tenemos cerca.
Hay una segunda e importante novedad en la estructura editorial de AGlo. Hemos decidido crear un Comité Editorial Asociado a quienes invitamos, con la gigante fortuna de que aceptaran: Giohanny Olave de la colombiana Universidad Industrial de Santander, Darío Rojas de la Universidad de Chile y Virginia Zavala de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Con la creación de este comité buscamos establecer un diálogo dinámico y frecuente con un grupo de colegas de confianza que, conocedores del proyecto AGlo, nos ayuden a ampliar nuestra mirada teórica y a echar cuanto más lejos mejor nuestra red de contactos en busca de colaboraciones. Agradecemos profundamente a Giohanny, Darío y Virginia su buena disposición y la maravillosa ayuda que ya nos están prestando.
Una novedad más; esta en la estructura de la revista. Al crearla, abrimos una sección titulada «Glotopolítica y teoría del lenguaje» para estudiar el vínculo entre las ciencias del lenguaje y conceptos de la política y lo político en distintas disciplinas. A su lado, abrimos otra sección llamada «Pensamiento glotopolítico» donde incluir estudios monográficos de autores y autoras cuya reflexión sobre el lenguaje se pudiese incorporar al diseño de un horizonte glotopolítico. Con el paso del tiempo esta distinción se nos ha revelado artificial, innecesaria e incluso limitante. Por ello decidimos fusionarlas en una única sección que titularemos «Teoría Glotopolítica», donde desaparece la separación de conceptos y autores y autoras como elementos nucleadores del artículo y donde se abren posibilidades diferentes de articulación en torno a, por ejemplo, escuelas, casuísticas o procesos históricos.
Para inaugurar las secciones fusionadas en «Teoría Glotopolítica» en AGlo #7 contamos con una fina reflexión de Silvia Dapía sobre la movilización de los afectos —concretamente el resentimiento— en las disputas libradas en Chile en torno a la identidad y estatus político de las comunidades mapuche. A partir de una polémica concreta y situada, Dapía ofrece vías de incorporación de la teoría de los afectos al acervo conceptual del que se nutre la mirada glotopolítica.
El dossier de este número se lo dedicamos al tema del momento, la llamada inteligencia artificial, para inventar la glotopolíticIA e incorporarnos a la necesaria reflexión sobre un fenómeno que no es ajeno ni al lenguaje ni a la política y que promete alterar de manera radical todas las formas de la vida humana. Esta reflexión, sin embargo, debe ser crítica, pues si en muchos casos las nuevas tecnologías facilitarán el progreso y la democracia, en muchos otros podrán profundizar en las desigualdades ya existentes y generar nuevas formas de discriminación. Los textos de Yvette Bürki, Marco Espinoza, Florencia Rizzo y Agostina Iglesias, y Victoria Scotto nos invitan a reflexionar sobre la IA como mecanismo de reproducción de jerarquías lingüísticas y desigualdades socioeconómicas, a problematizar las políticas para la gestión del español en la IA que promueven la homogeneidad, el monolingüismo y la supremacía de las variedades estándares con prestigio histórico. Constituyen, creemos, un paso valioso hacia la disputa de los monopolios de creación de sentido en manos de la tecno-oligarquía.
En AGlo #7 ofrecemos una semblanza de uno de los más grandes pensadores latinoamericanos del siglo XX: Pedro Henríquez Ureña. Erudito, fino pensador y figura versátil, merece siempre ser revisitado. Y quién mejor para hacerlo que Juan R. Valdez, conocedor como pocos de la obra del gran intelectual dominicano. Invitamos a lectoras y lectores a que se adentren en esta hermosamente escrita semblanza en la que la admiración que Juan profesa al polígrafo no le impide sortear el efecto padre fundador que con demasiada frecuencia bloquea —a veces a generaciones enteras— la posibilidad de tratar a una figura canónica con la seriedad crítica que se merece. Valdez nos regala un generoso, lúcido y pícaro retrato.
De los rincones del archivo, Paul Firbas extrae para AGlo #7 fragmentos de la Miscelánea austral (1602) de Diego Dávalos y Figueroa, y demuestra, a través de la lectura que sugiere, la presencia de un perfil glotopolítico en la escritura de los miembros de la Academia Antártica y por ende lo productivo de ajustar la mirada que se proyecta sobre esa construcción que en universidades españolas aún llaman —no sabemos si con candor o arrogancia— «literatura virreinal».
Para la sección «En traducción», seleccionamos en esta ocasión un texto del sociolingüista belga Jan Blommaert. Se trata de la introducción y la conclusión de un volumen titulado Language Ideological Debates (Debates ideológico-lingüísticos) publicado por De Gruyter en 1999 en el que, con voluntad programática, Blommaert promueve la historiografía de las ideologías lingüísticas, reflexiona de forma brillante sobre la interrelación entre lengua e historia y propone el «debate» como herramienta teórico-metodológica de análisis.
Y seguimos buscando líneas de fuga, formas de hacer crítica glotopolítica desde zonas de la producción intelectual y cultural ajenas a las académicas o, al menos, alejadas de sus convenciones presentes. Acudimos para este número a un amigo de lujo: José Magro, sociolingüista del grupo de glotopolítica de CUNY, profesor en la Universidad de Maryland y —más conocido bajo el nombre artístico El Meswy— figura señera del Hip-Hop en español, MC y fundador de Club de los Poetas Violentos (CPV) y guerrero público contra la injusticia y el racismo. José compuso y grabó, especialmente para AGlo, el tema «Glotocida», cuya letra empieza así:
Aquí el del eterno bono
En el microfono
El icono del crítico tono
En estéreo entre monos
De áfonos fonemas
De lemas que llevan con odio,
Sintomatizando todo un sistema que eleva-
La ignorancia a la cima
Pero mis rimas calcinan
Tanto al lobo que te ataca de frente
Como al zorro que te ataca en la esquina sin-avisarte cuando ya le confías,
Bipartidismo homicida
La alternativa, anarquía…
Escúchenlo. Léanlo. Y vean las notas de composición que también nos ha regalado El Meswy.
Cierran este séptimo volumen del Anuario de Glotopolítica siete «Reseñas» de libros publicados en el último tiempo de carácter variado, no solo en cuanto a temáticas, ámbitos disciplinares y espacios geoacadémicos de creación, sino también por sus lenguas. Natália Barroncas da Fonseca reseña From Southern theory to decolonizing sociolinguistics: Voices, questions and alternatives, editado por Ana Deumert y Sinfree Makoni; Magdalena Coll, el libro de Alfonso Zamorano Aguilar La gramatización del español en el Perú del siglo XIX. Contribución a la historia de las ideas lingüísticas en América Latina; Iara Anabel Chiquis y Daniela Lauria reseñan el libro de Henri Boyer Pour un traitement interdisciplinaire des représentations et idéologies sociolinguistiques; Silvio Johan Duarte Sáenz reseña Cibercombates. Disputas en Facebook, Twitter y Youtube, de Giovanny Olave y Dairon Rodríguez; Juan Antonio Ennis reseña el libro de Klaus Bochmann traducido por Roberto Bein Lenguaje, poder y política. Quiénes, cómo y para qué fabrican y regulan las lenguas; y, por último, Miquel Vilaró i Güell reseña Lengua, cultura y glotopolítica en Guinea Ecuatorial, de Susana Castillo-Rodríguez. La lista de libros presentados se completa con un texto de José del Valle que apela al género epistolar para comentar el libro de Juan R. Valdez Sendas extraviadas: Ensayos para vivir en el mundo que nos queda, en la que ya insinuamos los cambios que propondremos en esta sección a partir del AGlo #8.
