Es el mes de la patria y convendría recordar qué significa el nombre de nuestro país y, por tanto, la responsabilidad que tenemos como mexicanos (quienes ejecutan el sentido profundo de México).
La toponimia es la rama de la lingüística que estudia los nombres propios de los lugares, sitios, regiones o ciudades. Esta rama, no sólo se debe conceptuar bajo la etimología, también debe comprender la relación de los vocablos con las sociedades que los forjaron, su visión del mundo, su cultura. Es decir, que se debe enriquecer con la filología para conocer la historia, el contexto y su sentido más exacto de cuando fueron acuñados los vocablos.
Ya en alguna otra ocasión referí que yo conozco 96 hipótesis del significado de ‘México’. Entre las más difundidas está suponer que significa ‘La luna reflejada en el lago’ o ‘En el ombligo de la luna’.
Aunque cada hipótesis tiene la misma probabilidad de validez, creo que la mayoría sostiene su supuesto en criterios sólo etimológicos y no filológicos. Es decir, que dejan de lado el contexto en que fue acuñada la palabra ‘México’.
Tomemos en cuenta que los mexicas se consideraban a sí mismos, antes de darse un nombre al bautizar a su ciudad, ‘el pueblo sin rostro’. Este concepto no se debe tomar literal, es imposible. El pueblo sin rostro, como es obvio, implica un grupo sin una cultura, sin una personalidad propia. Además del nivel de conciencia, ello significa que las palabras no tenían sólo el significado que su raíz etimológica indica, sino que su sentido –metafórico, figurado o simbólico– va mucho más allá.
Cuando dejan Aztlán, según la Tira de la peregrinación, su propósito fue encontrar el centro del universo para trasmitir desde ahí la obligación de los hombres (no sólo de ellos, sino de toda la raza humana) de proteger y cuidar el cosmos.
Cuando encuentran la señal prometida –un águila sobre un nopal–, identifican que es el punto buscado para difundir su pensamiento.
Es decir, que, a mi juicio, la palabra México implica el punto del universo desde el que debe partir la verdad para mantenerlo. Por supuesto que este punto de vista está basado en la hipótesis de que el vocablo México está integrado por la palabra ‘metl’, que significa ‘maguey’; ‘xictli’, que indica ‘ombligo’, y ‘co’, sufijo de lugar. Esto es, que la etimología ‘En el ombligo del maguey’, metafóricamente hablando, y al igual que esa planta, sería el lugar desde donde parten todas las pencas para señalar todo el entorno, incluso hacia arriba y hacia abajo, con la raíz.
De ahí también que al iniciar una ceremonia, también sonaran el caracol hacia todos los puntos del Universo. Entonces, México implica el centro del que debe partir ese apoyo hacia los dioses para que mantengan al universo. Si eso es México, entonces ser mexicano implica el compromiso de también resguardar y fortalecer el Quinto Sol. En el mes patrio ello debería fortalecer y comprometer.

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