Tesis

La imagen de Arabia Saudí en la prensa española: un análisis del discurso de ABC, El Mundo Y El País

Zeyad Omar Alsalem

Tesis doctoral: La imagen de Arabia Saudí en la prensa española: un análisis del discurso de ABC, El Mundo Y El País

Realizada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid en 2017

Director: Mohamed El-Madkouri Maataoui

Introducción

Esta tesis se propone aprehender la imagen de Arabia Saudí en los principales periódicos españoles (ABC, El Mundo y El País). La investigación abordará esta temática desde una perspectiva interdisciplinar con prevalencia del análisis crítico del discurso, especialmente de los textos periodísticos. A través de este análisis se pretende conocerlos factores que contribuyen a exhibir el retrato negativo o positivo de este país árabe. Previamente, daremos una definición del concepto discurso, tal y como aparece en los textos periodísticos, y a continuación, explicaremos lo que se entiende por análisis del discurso, para diferenciarlo del análisis crítico del discurso.

El discurso, en su sentido más amplio, se refiere al uso que se hace de la lengua en la sociedad. Es hablar de una práctica social, de una forma de acción entre las personas que se articula a partir del uso lingüístico contextualizado, ya sea oral o escrito. El discurso es parte de la vida social y a la vez un instrumento que crea la vida social (Calsamiglia, 2007: 1). Otras definiciones reflejan además el concepto de discurso como una herramienta comunicativa, que modela la naturaleza cultural y social, al mismo tiempo que determina los rasgos de las sociedades.

En cuanto al análisis del discurso, se refiere al estudio del discurso con el uso contextualizado de la lengua en la sociedad. El análisis del discurso hace referencia a una disciplina cuyo objeto de estudio es el discurso, esto es, el uso que de la lengua hacen los hablantes en unas situaciones determinadas. «De este modo, la totalidad de enunciados de una sociedad, bien sean orales o escritos, se convierte en objeto de estudio». El discurso considera como un único conjunto el conocimiento social y cultural acumulado a lo largo de la historia, consistente en un conjunto de palabras y frases que expresan lo que se piensa y se siente. Y es precisamente aquí donde aparece el verdadero rol analítico del discurso: la resolución de la masa discursiva, cuando los distintos discursos se hallan entretejidos o enmarañados unos con otros, a modo de sarmientos o trenzas. Además no son estáticos, sino que se hallan en constante movimiento, lo que da lugar a una «masa de devanado discursivo» que al mismo tiempo da como resultado el «exuberante y constante crecimiento de los discursos». Es esta masa la que el análisis del discurso se esfuerza en desenredar (Jäger, 2001: 65). El análisis del discurso se aplica a las ciencias de la cultura y las ciencias de la naturaleza, y estriba en la base de la descripción e interpretación del discurso para reconocer la realidad social a través de despojar la opacidad de los procesos discursivos. Existen tres niveles de análisis: el análisis textual, el de la práctica discursiva y el de la práctica social, siendo el primero de carácter descriptivo, el segundo interpretativo y el tercero explicativo (Santander, 2011: 216). Por lo tanto, el análisis discursivo es una herramienta eficaz para estudiar e investigar las diferentes interacciones en situaciones determinadas, contribuyendo a la comprensión del contenido y del cometido del discurso.

Así pues, el fin del análisis del discurso es estudiar el discurso o el enunciado y mostrarla relación entre el discurso y la situación. El análisis del discurso desempeña un rol descriptivo de la importancia del discurso para que se comprendan las situaciones sociales, políticas y culturales, al mismo tiempo que da a conocer la subjetividad de las personas que producen los textos discursivos.

Así pues, estudia ejemplos concretos y a menudo extensos de interacción social cuando adoptan una forma parcialmente lingüística (Fairclough, 2008: 367). De este modo, inferimos que el análisis crítico del discurso se caracteriza por centrarse en el estudio y análisis de las interacciones sociales (políticas, culturales y religiosas) para precisar las fuentes del poder, y supone un análisis de las relaciones dialécticas entre la semiosis (Fairclough, 2015: 181), es decir, es una perspectiva teorética que estriba en demostrar y analizar, a través del discurso, las prácticas y figuras sociales. Por lo tanto, el objetivo del ACD es conocer las causas que contribuyen a suscitar los problemas sociales, tales como la desigualdad, la discriminación y la injusticia, así como quiénes son los controladores y promotores de tales estructuras discursivas (los que practican el abuso del poder). El trabajo de un analista crítico está orientado por un «problema» más que por un marco teórico; su análisis, su descripción de un fenómeno, así como la formulación de una teoría, juegan un rol en la medida que permiten una mejor comprensión crítica de la «desigualdad social» basada en, por ejemplo, origen, género, clase, religión, lengua u otro criterio que pueda definir las diferencias humanas (Manzano, 2005: 3). Así pues, el objetivo del ACD está centrado y orientado hacia las problemáticas políticas y sociales con el objeto de descubrir y presentar las relaciones de poder que rigen y nutren los discursos escritos u orales.

Por ello hemos analizado el discurso de la producción periodística sobre Arabia Saudí, y hemos utilizado el término imagen en nuestro trabajo de investigación para reflejar la concepción de la realidad cultural, política y la vida social cotidiana de este país, según su presentación en los artículos publicados. El análisis crítico se ha entendido así como un acercamiento interdisciplinario al estudio del lenguaje a partir de las contribuciones de la lingüística general, la sociolingüística, la pragmática, la psicología cognitiva, la inteligencia artificial, el análisis conversacional y discursivo y las teorías sociales (Franquesa, 2002: 449). Esta perspectiva es la que hemos usado como metodología en toda nuestra investigación. «La investigación crítica del discurso parte del concepto de análisis crítico. Un análisis crítico tiene como objetivo evidenciar, a través del análisis del discurso, problemas sociales y políticos» (López, 2014).

Ahora bien, el análisis crítico del discurso contribuye a conocer al Otro a través de la reproducción de los aspectos de las situaciones políticas, sociales, culturales y religiosas: «El análisis crítico del discurso es saber cómo el discurso contribuye a la reproducción de la desigualdad y la injusticia social determinando quiénes tienen acceso a estructuras discursivas y de comunicación aceptables y legitimadas por la sociedad» (López, 2014).

La aplicación del ACD al discurso periodístico contribuye a desvelar el propósito del discurso y su ideología, y nos descubre la maraña y enredo de conflictos que existen en la sociedad y quién maneja el poder discursivo, teniendo siempre presente que lo que se muestra a través del discurso periodístico conforma una parte de la realidad, no toda.

Van Dijk afirma que el análisis crítico del discurso es una perspectiva aplicada a los problemas sociales para conocer el papel del discurso en la producción y en la reproducción de los grupos dominantes o del abuso de los actos y la mente de las personas. No es un método ni una teoría que simplemente pueda aplicarse a los problemas sociales. El ACD puede realizarse en, o combinarse con, cualquier enfoque y subdisciplina de las humanidades y las ciencias sociales (Van Dijk, 2003: 143).Y este es precisamente el enfoque de la presente investigación.

En suma, lo que distingue al análisis del discurso del análisis crítico del discurso es que el primero está vinculado con el análisis de los problemas discursivos, mientras que el segundo se concentra en el análisis de los problemas sociales, políticos y culturales para diagnosticar las fuentes del abuso de poder.

Arabia Saudí es conocido en el escenario internacional como un país de peso en sus dos vertientes: la religiosa (representa el islam suní, es el guardián de los dos lugares sagrados del islam) y la económica (posee una de las mayores reservas mundiales de petróleo). De ahí la creencia de que — según la opinión de muchos articulistas, como se verá en el cuerpo de este trabajo — el factor económico en su relación con el religioso juega un papel primordial para, según dicha opinión, mantener y sustentar a los centros islámicos en todo el mundo que «lógicamente» difunden el pensamiento wahabí, considerado consustancial con la imagen del Estado saudí y de sus ciudadanos.

Aunque se considera comúnmente a Arabia Saudí como un país aliado de los Estados Unidos, el país sigue siendo — a nuestro juicio — un país social y culturalmente desconocido, ignorado en cuanto a sus parámetros culturales y sus hábitos y costumbres sociales, y es aquí donde reside el papel primordial de los medios de comunicación: acercar la realidad objetiva a su representación no siempre ha tenido éxito en el discurso periodístico cuando se trata del Otro.

Con esta premisa, en este trabajo se propone hacer un análisis crítico del discurso de los artículos periodísticos sobre Arabia Saudí. Con ello pretendemos demostrar la construcción de los estereotipos unidos a este país en el discurso periodístico español, y que aparecen «reforzados» por:

 Los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.
 La excesiva presencia mediática del wahabismo.
 La «influencia» de Arabia Saudí en la política internacional.

Al principio, la zona del golfo Pérsico sufrió tres guerras. La llamada guerra del Pérsico, que enfrentó a Irak e Irán (Duret, 1995: 117), comenzó «el 22 de septiembre de 1980» y duró ocho años, hasta el 20 de agosto de 1988. Fue considerada la primera guerra del Golfo. «La segunda fue el 2 de agosto de 1990 […] cuando Irak ataca e invade Kuwait» (Duret, 1995: 122). La tercera fue el 2 de agosto de 1991 entre Irak y una coalición de países liderados por los Estados Unidos para liberar Kuwait de la invasión iraquí. Estos acontecimientos hicieron aumentar las tensiones y disputas dentro de la sociedad saudí, por ejemplo, a través de actos vandálicos indiscriminados, provocando así un incremento de actos terroristas. Por otro lado, la presencia de las fuerzas militares americanas en suelo saudí hizo que los clérigos reivindicaran el desmantelamiento de las bases americanas del país, lo que provocó el surgimiento de movimientos inexistentes e inimaginables hasta aquel momento, como Al Qaeda, cuyo líder, Osama bin Laden, consideraba el despliegue de las fuerzas occidentales encabezadas por Estados Unidos como una profanación de la tierra santa, refiriéndose a La Meca y la ciudad del Profeta (La Medina). A partir de entonces rompió su relación con el régimen saudí, y más adelante este lo desposeyó de su nacionalidad. Acto seguido, la organización terrorista Al Qaeda y todos sus movimientos y ramas han constituido una amenaza contra Arabia Saudí y los intereses americanos ubicados allí o en su área de influencia. Consecuentemente, los opositores saudíes consideraron estas turbulencias como un incentivo para derrocar la Casa de Saud y cambiar el régimen. Por otra parte, en los últimos años, a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, Estados Unidos se considera país en guerra contra el terrorismo, sabiendo que los atentados de esa fecha cambiaron el mapa internacional, de ahí que algunos llegaran a considerarlos históricos, como Alejandro Vélez Salas que afirma lo siguiente:

El 11-S fue el acontecimiento que terminó con la noción de seguridad heredada de la Guerra Fría y dio paso a un nuevo modelo que será conocido como Homeland Security. Dicho modelo tiene implicaciones éticas graves como la militarización de la seguridad interna, la legitimación de las invasiones preventivas y la privatización de la guerra y de los procesos humanitarios (Vélez, 2011: 18).

Los atentados del 11 de septiembre pusieron de moda el término choque de civilizaciones. «Nada más ocurrir, muchos acuñaron la teoría del choque de civilizaciones para explicar lo sucedido […]. La interacción entre personas y pueblos es cada vez mayor, lo que conlleva mayor toma de conciencia individual y colectiva, y genera desconfianza hacia los que pertenecen a una civilización distinta» (Jordán, 2004: 32). Los atentados del 11 de septiembre cambiaron la conducta social y cultural entre las naciones, destacando la dimensión religiosa y cultural.

Los atentados del 11 de septiembre causaron la muerte de cerca de 3 000 personas, y produjeron más de 6 000 heridos, destruyeron las Torres Gemelas en Nueva York y provocaron graves daños en el Pentágono, en el Estado de Virginia, por lo que son considerados, aparentemente, como el «inicio» de los acontecimientos que vive el mundo actual. Estos dramáticos hechos señalan con un dedo inquisidor a Arabia Saudí, que se convierte en tema de actualidad en la prensa española. Los atentados del 11 de septiembre son el primer conflicto del siglo XXI, abren una nueva etapa histórica, y dan lugar a cualquier guerra futura. Necesitaban un portavoz, y lo encontraron en Osama bin Laden.

La relación entre Arabia Saudí y el fenómeno terrorista, conforme a la visión periodística, reside en lo siguiente:

 La acusación contra Arabia Saudí como país patrocinador del terrorismo se remonta a la nacionalidad saudí de Osama bin laden y de los autores saudíes de los atentados del 11 de septiembre.
 La tendencia wahabí es considerada una verdadera fuente responsable y patrocinadora de los actos terroristas.
 Por medio de los petrodólares, Arabia Saudí es la principal fuente de financiación de los grupos terroristas.

La segunda guerra del Golfo fue un conflicto que comenzó el 20 de marzo de 2003, en el que Estados Unidos ocupa Irak para derrocar a Saddam Hussein, que mantenía relación con grupos terroristas, como Al Qaeda, y era el responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001. La justificación concreta fue vincular la red Al Qaeda con el régimen de Saddam Hussein; el eje del mal se confabulaba en Bagdad y la Administración de Bush no lo iba a permitir (Beltrame, 2009:9). El argumento de la guerra o la «intervención» en Irak es que Saddam Hussein representaba una amenaza para Estados Unidos y para el resto del mundo. Esta injerencia militar de Estados Unidos y su coalición produjo, en general, un complicado evento y nuevos desafíos sociales, políticos y económicos para la zona, en especial para Arabia Saudí. Uno de ellos es el aumento de las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y el dominio de los clérigos sobre los asuntos sociales. Al mismo tiempo, los atentados terroristas en Arabia Saudí por parte de la organización terrorista Al Qaeda y otras organizaciones, como el Estado Islámico, se recrudecieron, para crear una situación de caos sociopolítico con el objetivo de desestabilizar la monarquía saudí.

En este contexto, Arabia Saudí sigue siendo el guardián de todos los símbolos sagrados de la religión islámica. Este país fue la cuna de esta religión y la raíz de los árabes (Ferrer, 2011). Hoy en día existen peticiones, tanto internas como externas, para efectuar reformas sociales, jurídicas y políticas en Arabia Saudí, e internamente hay un deseo popular de cambio y reformas. Precisamente, diversos artículos periodísticos que señalan dicho sentimiento son materia de investigación de esta tesis doctoral. De esta manera, el discurso mediático describe la situación social saudí como un fenómeno de segregación de sexos, como resultado de la puesta en práctica de costumbres, más que leyes islámicas, que prohíben, por ejemplo, a las mujeres conducir, trabajar o viajar solas. En la presente investigación ofrecemos, a través de la visión periodística, el estado de la mujer, que ha de someterse a un tutor masculino para poder irrumpir en los campos laboral y educativo.

En conjunto, el factor religioso constituye un pilar fundamental en Arabia Saudí en la construcción del régimen, la estructura social y las leyes civiles, penales y judiciales, si bien la mayoría de esas leyes derivan, por encima de todo, de la tradición y la costumbre social.

En nuestra investigación observamos que las que en realidad gobiernan la sociedad son las costumbres y las tradiciones. En este punto, nos encontramos ante un interrogante: ¿cuál es el fundamento del sistema político y social en Arabia Saudí? El lado histórico de Arabia Saudí vinculado con la corriente wahabí es una relación de ideología político-religiosa entre el fundador del reino saudí, Mohammed bin Saud, quien era el líder político, y el clérigo Mohammed bin Abdel Wahhab. El pensamiento y la tendencia wahabí dominan las situaciones sociales y políticas y se le considera una ideología reformista que procura influir positivamente en la sociedad musulmana. La reforma religiosa que se designa como wahabismo fue la primera del islam contemporáneo (Ménoret, 2004: 67). ¿Cuáles la relación del wahabismo con Arabia Saudí y el resto del mundo? En la investigación intentaremos encontrar respuestas a través del método del análisis crítico del discurso de diversos artículos periodísticos.

Del mismo modo, analizaremos la supuesta vinculación de este país árabe con organizaciones terroristas, la relación de Arabia Saudí con la doctrina wahabita y la carencia de derechos humanos en dicho país. Todo ello, en su conjunto, ocupa un lugar esencial en el discurso periodístico cada vez que se hace referencia a este país.

 

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