Discusión

Ser o no ser paraguayo. Estudio glotopolítico de dos gramáticas de la lengua guaraní

Silvina Paz

Universidad Nacional de Formosa

Resumen

Este artículo se propone realizar un análisis contrastivo de dos gramáticas de la lengua guaraní: El idioma guaraní (Antonio Guasch [1944] 1947) y la Gramática guaraní (José Valentín Ayala [1988] 1996). Desde la perspectiva teórica de la glotopolítica, estas gramáticas son abordadas en tanto discursos emergentes en determinadas circunstancias temporales y bajo condiciones de producción y de recepción particulares, en las que se ponen en juego diferentes concepciones acerca de los hablantes, sus lenguas y el conocimiento gramatical. Concebidas en dos espacios geopolíticos disímiles (Paraguay y Argentina) y representativas cada una de un momento particular en la gramatización del guaraní, la exégesis revela el proceso de transición en la construcción de representaciones de la lengua guaraní como factor identitario de la nación paraguaya hacia representaciones que “desterritorializan” la lengua en el marco de las integraciones regionales.

 

Palabras clave

glotopolítica; gramática guaraní; identidad nacional

1. Introducción

Este trabajo se inscribe en el campo de la glotopolítica, disciplina centrada en el estudio de las intervenciones o acciones en el espacio público del lenguaje que participan en la reproducción o transformación de las relaciones de poder (Arnoux 2000). Uno de los objetos de reflexión glotopolítica lo constituyen las gramáticas, entre las cuales se observan obras que por su carácter eminentemente descriptivo-normativo tienden a regular la actividad lingüística de los hablantes, poniendo en juego diferentes representaciones acerca de estos y sus lenguas. Desde esta línea de investigación, las gramáticas son abordadas en tanto discursos emergentes en determinadas circunstancias temporales y bajo condiciones de producción y de recepción particulares.

En este trabajo realizo un estudio contrastivo preliminar entre dos obras de la lengua guaraní: El idioma guaraní de Antonio Guasch ([1944] 1947) y la Gramática guaraní de José Valentín Ayala ([1988] 1996). Escritas en dos espacios geopolíticos disímiles (Paraguay y Argentina) y representativas cada una de un momento particular en la gramatización del guaraní, estas obras postulan dos concepciones diferentes acerca de la lengua y el conocimiento gramatical. La primera, de carácter tradicional, sostiene la idea de la lengua como factor de identidad del ser paraguayo. La segunda propone al guaraní como lengua regional, no circunscripta a los límites territoriales del Estado paraguayo. El análisis contrastivo revela el proceso de transición en la construcción de representaciones de la lengua guaraní como factor identitario de la nación paraguaya hacia representaciones que “desterritorializan” y “reterritorializan” la lengua en el marco de las nuevas integraciones regionales.

La exposición se organiza en tres partes. En la primera, describo brevemente el proceso de gramatización de la lengua guaraní, identificando tres momentos claves. En la segunda, analizo la gramática de Antonio Guasch teniendo en cuenta el proceso de reescritura de los prólogos y la reformulación estructural de la sección “Lecturas”. En la tercera examino las condiciones de producción y circulación de la obra de Valentín Ayala, a partir del análisis de los paratextos –presentaciones, prólogos, organización del contenido gramatical– a fin de señalar los puntos de divergencia con la obra de Guasch en cuanto a las representaciones acerca de la lengua y el acercamiento al hecho gramatical que cada una postula.

2. Gramatización de la lengua guaraní

El proceso de gramatización lingüística supone la construcción de instrumentos lingüísticos tendientes a regular, normativizar y estandarizar una lengua (Auroux 2009). En el caso del guaraní, la producción de gramáticas, diccionarios y vocabularios no ha sido abordada desde la perspectiva glotopolítica. Teniendo en cuenta los trabajos de Melià ([1969] 2003, 2013, 2014) sobre la historia de la lengua guaraní, podemos reconocer tres momentos en el proceso de gramatización de esta lengua indígena. El primero se desarrolla en el período colonial, durante los siglos XVII-XVIII, como una empresa político-religiosa llevada a cabo principalmente por los jesuitas. El segundo momento se desarrolla en la primera mitad del siglo XX, de la mano de un grupo de intelectuales y escritores paraguayos que posicionan el guaraní como lengua nacional. El tercer momento, que se inicia con la democracia de la República y su integración a bloques regionales (Mercosur), está determinado por tres hitos fundamentales: la caída del régimen de Stroessner en 1989, la creación del Mercosur en 1991 y las elecciones democráticas de 1992; en este marco, el proceso de gramatización contribuye a la ampliación del espacio de la lengua y su regulación a partir de la sanción de leyes con un nivel de intervención jurídico (a partir de la oficialización del guaraní, en la Constitución de 1992) y geográfico (en el marco de las nuevas integraciones regionales).

El primer momento se desarrolla en el marco más amplio de lo que la historiografía lingüística actual denomina lingüística misionera (Zimmermmann 2004; Zwartjes y Houdhaugen 2004), definida como “el conjunto de estudios sobre lenguas no europeas redactados entre el final del siglo XV y la mitad del siglo XIX, realizados por clérigos cristianos con el objetivo de facilitar mediante el acceso a tales lenguas la evangelización de los pueblos que las hablaban” (Ridruejo 2007: 435, citado en Segovia Gordillo 2012: 90). La producción gramatical llevada a cabo por los misioneros sobre la lengua guaraní se desarrolló en el Paraguay colonial entre los siglos XVII-XVIII; fue apoyada, al menos en sus inicios, por el poder monárquico español, que proponía el adoctrinamiento en las lenguas indígenas (Melià [1969] 2003).

Datan de este período las obras Breve introducción para aprender la lengua guaraní, de Alonso de Aragona ([1620-1629] 1979); el Tesoro de la lengua guaraní ([1639] 2011) y el Arte y vocabulario de la lengua guaraní ([1640] 2002), de Antonio Ruiz de Montoya; y el Linguae Guarani, de Paulo Restivo ([1724] 1892). Estos instrumentos se hacían imprescindibles en la intensa tarea de traducción de textos cristianos (catecismos y oraciones) llevada a cabo por los religiosos. Resultado de esta normalización o estandarización es la variedad llamada guaraní jesuítico o clásico, cuya influencia en el ámbito escrito se mantuvo aproximadamente hasta la independencia del Paraguay en 1811 (Melià 2013, 2014).

Tras la expulsión de los jesuitas (ejecutada entre los años 1767 y 1768), la monarquía absoluta e ilustrada, representada en la figura de Carlos III (1759-1788), tomó medidas tendientes a la castellanización del territorio paraguayo, a través de la educación formal. Esta política se mantuvo, con escasos resultados, durante todo el proceso independentista del Paraguay, siendo interrumpida durante la dictadura de José Gaspar Rodríguez (1814-1840) y retomada con mayor vigor en el gobierno de Carlos Antonio López (1844-1862), en el que se prohibió y castigó el uso del guaraní en la escuela (Zajícová 2009; Melià 2013).

La participación de Paraguay en la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) promovió el uso del guaraní como lengua de código, como así también el surgimiento de la primera literatura popular en guaraní (difundida a través de la prensa escrita). En los primeros decenios del siglo XX, surge una generación de intelectuales y poetas indigenistas cuyo objeto de reflexión y creación es la cultura y la lengua guaraní. La victoria del Paraguay en la Guerra del Chaco (1932-1935) generó nuevamente un clima de exaltación de la lengua vernácula como símbolo nacional.

En este contexto, se inicia el segundo momento en la gramatización del guaraní, con una ingente producción de diccionarios y gramáticas, editadas no solo en Paraguay sino también en Argentina y Uruguay. En estos instrumentos lingüísticos se cristalizan representaciones que identifican el guaraní con la patria, la nación, el ser paraguayo y el pasado heroico (la guerra de la Triple Alianza y la Guerra del Chaco). La producción literaria y lingüística, sumada a la celebración del I Congreso de la lengua Guaraní-Tupí en 1950 (en Montevideo, Uruguay) y del II Congreso (en Asunción), fueron los antecedentes más importantes para el reconocimiento del guaraní como lengua nacional del Paraguay en la constitución nacional de 1967. El Estado paraguayo asumía por primera vez el compromiso de proteger la lengua guaraní y promover su enseñanza.

El tercer momento en la gramatización del guaraní se da en el marco de la transición democrática del Estado paraguayo, tras la caída del régimen Stroessner (1954-1989), hecho que representó “el desmantelamiento de un sistema autoritario de dominación política basado en la identificación del Estado con el Partido Colorado y las Fuerzas Armadas, y en una estrategia de represión, control y cooptación estatal de la oposición política y de los actores sociales independientes” (Abente Brun 2014: 295).

Este período de constitucionalidad y redemocratización del país se traduce en el plano glotopolítico en el reordenamiento y regulación del espacio de las lenguas, a través de la ampliación del marco normativo de 1967, en el que se reconocía el guaraní como lengua nacional. La Constitución de 1992 otorga al guaraní el estatus de lengua oficial. A través de la “Ley de lenguas”, aprobada el 29 de diciembre de 2010, se instrumenta la creación de un organismo público, la Secretaría de Políticas Lingüísticas, cuya función es la  formulación del diseño, la implementación y supervisión de la política lingüística nacional. Esta ley establece también la creación de la Academia de la Lengua Guaraní, instituida en el año 2012. Sufunción, en lo inmediato, es establecer el alfabeto oficial de la lengua y elaborar el diccionario y la gramática oficial.

La democratización del Estado Paraguayo y la reglamentación de la lengua guaraní se producen simultáneamente a la apertura regional del país a partir de su integración al Mercosur. En este nuevo marco supranacional, el guaraní es declarado como lengua histórica del Mercosur en 1995, y como lengua de trabajo en 2006.

3. Guasch: secularización de la gramática

El jesuita Antonio Guasch, nacido en la isla de Ibiza, llegó a la república del Paraguay en 1932. Su labor filológica sobre la lengua guaraní quedó plasmada en dos obras: El idioma guaraní y el diccionario Castellano-Guaraní, Guaraní-Castellano, reeditadas y reimpresas varias veces en Paraguay y Argentina.

La primera edición de la gramática sale a la luz en Asunción en 1944, acompañada del diccionario bilingüe. A los fines de este trabajo tomamos en consideración dos ediciones posteriores de esta obra: El idioma guaraní, gramática, lecturas, vocabulario doble ([1944] 1947), considerada el texto fuente; y El idioma guaraní, gramática y antología en prosa y verso ([1956] 1996), el texto meta. El análisis contrastivo de ambas ediciones se focaliza en los procesos de reescritura de los prólogos y en la reestructuración de la parte correspondiente a las lecturas. El estudio de estos fenómenos de reformulación interdiscursiva permite entrever las representaciones construidas en torno al género y a los destinatarios; reconstruir las circunstancias de la nueva situación de enunciación y el ámbito de circulación del nuevo texto y analizar las concepciones acerca del lenguaje, el alcance de las filiaciones reconocidas explícitamente o no y las exclusiones operadas (Arnoux 2015).

En la edición de [1944] 1947, el autor construye su autoridad lingüística inscribiendo su obra dentro de la tradición misionera colonial hispánica (Segovia Gordillo 2010). La adscripción a esta tradición le permite por una parte legitimar su autoridad lingüística y, por otra, dignificar una variedad históricamente menospreciada como el guaraní paraguayo, a partir de su vinculación con el llamado guaraní clásico. La filiación de la obra con la tradición lingüística misionera se explicita en los paratextos que acompañan esta edición. La presentación de la obra se realiza en tres secciones: “Palabras liminares”, a cargo del Arzobispo de Asunción, Mons. Bogarín; un prólogo escrito por el propio autor, “Dos palabras del autor”; y “Juicios sobre la primera edición”, donde se recogen las valoraciones realizadas por los críticos. Los juicios encomiásticos que se presentan pertenecen en su mayoría a representantes del clero: ellos constituyen la voz autorizada para evaluar la calidad de la obra. Este recurso es una reminiscencia de las Aprobaciones de las gramáticas misioneras. A través de este mosaico de voces, se vincula el guaraní paraguayo con una variedad perteneciente a la cultura escrita y de mayor prestigio:

Muchos han sido los colaboradores. Sería curioso consignar la génesis de innumerables palabras, frases, giros, refranes y modismos. Cuando lean estas páginas, encontrarán su aporte individual personas de muy distintos lugares: los prohombres de Yaguarón; las placeras y vendedores de Paraguarí y Pyryvevýi; las madrecitas de Itaguá (Guasch [1944] 1947: 5).

El texto meta, en cambio, se inicia con una analogía en la que se compara la lengua guaraní con un palacio encantado, con laberintos; y la gramática con un hada que “nos señalará el camino y nos ofrecerá la posesión de este idioma milenario”. El autor se despega de la tradición gramatical misionera y presenta el conocimiento de la gramática como saber incuestionable: “La gramática, eso sí, como arte da reglas, mostrando las leyes del lenguaje” (Guasch [1956] 1996: 8). En una sociedad donde históricamente la lengua vernácula estaba asociada al atraso, la ignorancia y la barbarie, el autor considera a la gramática, o más específicamente al conocimiento lingüístico, en estrecha relación con el pensamiento; y le atribuye la capacidad de regir el pensamiento y contribuir al desarrollo intelectual:

Además la Gramática (en concreto, la sintaxis) es una forja del pensamiento correcto. Quien sepa bien la sintaxis guaraní (dígase lo mismo de la sintaxis castellana o latina), discurrirá bien y construirá bien la frase. Y en sus raciocinios tendrá poco que corregir la lógica más severa (Guasch [1956] 1996: 8).

En relación con la destinación, el texto postula como destinatarios no solo a los hablantes nativos sino también a los hablantes no nativos de la lengua: “Ciertamente para el que quiera aprender una nueva lengua la Gramática es imprescindible, tanto y más que el léxico. Y para el que sabe ya la lengua, la gramática no es inútil, pues ella ilustra, orienta y previene contra posibles desviaciones e incorrecciones” (Guasch [1956] 1996: 8). Esta distinción no está presente en el texto fuente. Los párrafos siguientes retoman las referencias a la pureza de la lengua guaraní y la reprobación del jopará, variedad lingüística desprestigiada por la presencia de elementos castellanos. Es interesante ver cómo el autor, a través de la paráfrasis y del cambio de atribución de la cita (de una entidad individual a una entidad colectiva identificada con el gentilicio paraguayos), posiciona el problema de la lengua a una escala nacional. Los cuestionamientos a la educación formal, a la influencia del castellano y el llamado a la defensa de la lengua la realiza el colectivo paraguayo:

Texto fuente: “[…] como se expresa el finado P. Ayala Solís, en su carta al autor. Y agrega autorizadamente: el guaraní de hoy se ha empobrecido mucho y corrompido. La influencia del castellano mal enseñado en las escuelas, sin compararlo con la lengua en que piensan nuestros niños, ha castellanizado el guaraní y guaranizado el castellano” (Guasch [1944] 1948: 7).

Texto meta: “¿Y qué sienten y dicen los paraguayos? Es frecuente oír de ellos frases como éstas: El guaraní que hablamos es un lenguaje degenerado. Castellanizamos el guaraní y guaranizamos el castellano. No se nos enseña bien en las escuelas ninguna de las dos lenguas. […] Así siente el paraguayo cien por cien y el noventa y nueve por ciento de los paraguayos” (Guasch [1956] 1996: 9).

Otra operación realizada a través de la paráfrasis es el cambio en los índices de persona. En la versión original, el uso de la primera persona permitía identificar al enunciador con el autor del texto: “ojalá nos fuera posible desterrar por completo el jopará, romanceado o mescolanza de español. En este punto los paraguayos deberían ser los primeros en no castellanizar indebidamente su hermosa lengua” (Guasch [1944] 1948: 7). En la reformulación, se utiliza la tercera persona para referirse nuevamente a la nación paraguaya:

Hoy en día ya son legión los paraguayos que se empeñan en no castellanizar indebidamente su hermosa lengua con el ñe’e jopará, defecto que proviene más de negligencia e incuria en el hablar que de pobreza del idioma guaraní” (Guasch [1956] 1996: 9).

El texto reformulado postula un destinatario, identificado con el gentilicio paraguayos. La lengua guaraní se independiza de este modo de la autoridad de la Iglesia, y exige un lugar legítimo en el proceso de construcción de la nación. Apela no ya a la tradición misionera, sino al pasado heroico del pueblo paraguayo. Establece una comparación entre las guerras que enfrentó el Paraguay por la soberanía sobre sus territorios (Guerra de la Triple Alianza y Guerra del Chaco) con las llamadas Guerras Púnicas, que enfrentaron a Cartago con el Imperio Romano:

Levantemos en alto la bandera del optimismo frente al pesimismo derrotista. Nadie puede negar que el guaraní perdura pujante en el Paraguay y con mayor galanura y riqueza que en ninguna parte. Es el habla del compromiso y de la intimidad, del amor y del dolor, de una raza legendaria sacrificada hasta el heroísmo, como la raza de aquellos que sucumbieron de pie en Sagunto y Numancia. Un idioma tal no puede morir, no morirá (Guasch [1956] 1996: 9).

4. Primera antología de literatura guaraní

La sección “Páginas de guaraní para la lectura, análisis y traducción” es replanteada en el texto meta como “Antología guaraní en prosa y verso”. En la versión de [1944] 1948, la selección de textos presentada por el autor está determinada por una finalidad pedagógica. Esta voluntad didáctica se observa tanto a nivel del contenido, que manifiesta un marcado valor moralizante; como a nivel estructural, por la diagramación que presenta. Los textos que integran la antología se disponen en la hoja en dos columnas: en la columna de la derecha se coloca el texto en guaraní, en la columna de la izquierda el texto traducido al castellano. Esta misma disposición de los textos  destinados al aprendizaje de la lengua guaraní puede observarse en Doctrina Christiana en lengua Guaraní, y Castellana escrita por Antonio Ruiz de Montoya (1640, en Zwartes 2012).

El corpus presentado se compone de 51 textos, pertenecientes a diferentes géneros  (narrativo, epistolar, lírico, religioso, refranes). De estos, cuatro son identificados con el nombre del autor y el resto son anónimos. Los autores seleccionados –Narciso Colman, Darío Gómez Serrato, Teodoro Mongelós, Marcel Pérez Martínez– son considerados actualmente los fundadores de la poesía paraguaya en guaraní (Amaral et al. 2001).

En la versión de [1956] 1996, la sección se convierte en la primera antología de la literatura guaraní. Guasch modifica totalmente el formato anterior: en la nueva versión presenta solo el texto en guaraní acompañado de notas al pie en las que introduce la traducción de ciertas palabras o construcciones. La antología está precedida por una breve introducción en la que el autor expone sus juicios acerca de la relación entre la gramática y la literatura, que proporciona ejemplos de usos correctos de la lengua: “La antología (entiéndase la lectura de buenos modelos) es la cantera de donde se sacan las normas del arte de hablar” (Guasch [1956] 1996: 333). La lengua literaria se constituye entonces en el modelo al que debe ajustarse la lengua oral, el purismo lingüístico determina la norma lingüística y la norma literaria, el buen hablar y la buena literatura se definen por la ausencia del jopará: “Son prosas diáfanas, puras, castizas. Ni una palabra de jeringoza o jopará” (Guasch [1956] 1996: 333).

El lugar otorgado a la literatura en la nueva versión de la gramática le permite al autor crear un espacio para el disenso a través de la crítica literaria y de la selección de textos y autores. En el prólogo introduce una expansión en la que avizora nuevos géneros de experimentación literaria y nuevos temas:

Va subiendo una generación nueva, amante de la lengua. Jóvenes dispuestos a levantarla al grado de cultura que le corresponde. Ya surge la pléyade de selectos que hará florecer su hermosa lengua en cantos épicos, odas heroicas, dramas y comedias ejemplares, asuntos históricos, descripciones de la bella naturaleza y toda clase de elucubraciones de fondo social y moral, religioso y patriótico. El Paraguay auténtico reclama argumentos serios a sus poetas verdaderos y formados, y deja para los aprendices de poeta las coplitas eróticas y textos de polca.

Menos verso y más prosa, sea el santo y seña. Una prosa pura y sin resabios extraños (Guasch [1956] 1996: 9).

Asimismo, esta edición de la gramática de Guasch es publicada en la fase de consolidación del “stronato” (1954-1967), régimen sostenido por una ideología nacionalista (Nickson 2014) que operó principalmente mediante la construcción de narrativas historiográficas, literarias y periodísticas en las que se reivindicaba la figura de Francisco Solano López, que pasó de ser “[el] dictador responsable por desencadenar una guerra desastrosa para el país a héroe víctima de la agresión de la Triple Alianza” (Brezzo 2014: 25). En cuanto a la literatura paraguaya en guaraní, esta se articula desde la segunda mitad del siglo XIX hasta mediados del siglo XX “bajo el signo de lo folclórico y lo patriótico, y muy a menudo se pone deliberadamente al servicio del régimen” (Lustig 2002: 56). La forma predilecta de expresión literaria es la poesía que circula a través del cancionero popular. La prosa en guaraní tiene sus antecedentes en los periódicos de guerra, utilizados como órganos de propaganda durante la guerra de la Triple Alianza.

El llamado de Guasch a escribir “Menos verso y más prosa… una prosa pura y sin extraños resabios” ([1956] 1996: 9) lleva implícita una sanción a la literatura panfletaria,servil a gobiernos autoritarios que buscan legitimarse a través del discurso de identidad nacional. Un gesto clave para expresar la crítica a la literatura nacionalista y por extensión al gobierno demagógico que la promueve es la exclusión de Narciso Colman de la lista de autores que componen la antología. Este autor, llamado el “poeta nacional” o “poeta de la raza”, es considerado el máximo exponente de la poesía paraguaya en guaraní. La obra de Guasch plantea la tensión entre la representación del guaraní como factor identitario, como lengua de la nación y el uso político y demagógico que se le pueda dar a dicha afirmación en el seno de un gobierno antidemocrático y autoritario sostenido por una ideología nacionalista.

5. El guaraní exiliado

José Valentín Ayala nace en 1918 en la localidad de Ñumí, departamento de Guaira, en Paraguay. Recibe formación eclesiástica en Chile y es ordenado sacerdote en 1942. Regresa a su país natal y, además de su labor sacerdotal, se desempeña como docente en el Seminario Metropolitano de Asunción (1943-1954). Se exilia en Argentina en 1957. En este país, entre los años 1957 y 1958 se desempeña como taquígrafo en las convenciones constituyentes de Chaco y Misiones. Radicado en Resistencia, es contratado como profesor de latín, en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste. Durante un año enseña guaraní en el Departamento de Lingüística Americana de esta facultad; luego continúa su labor como profesor de guaraní en diferentes establecimientos de la provincia de Corrientes.

Las lecciones de gramática guaraní se publican semanalmente en el diario Época de Corrientes, durante dos años. En 1988, con motivo del IV Centenario de la Fundación de Corrientes, y como acto de conmemoración, se realiza la primera edición de la gramática. En este trabajo, tomamos en consideración la tercera edición de la Gramática guaraní ([1988] 1996), realizada por el Ministerio de Cultura y Educación de la República Argentina. Nos interesa fundamentalmente reconstruir las condiciones de producción y los ámbitos de circulación de esta obra, en la que se define un nuevo espacio para la lengua guaraní y las filiaciones que establece el autor con el estructuralismo hispánico. Para tal fin, nos enfocamos en el análisis de los paratextos que la acompañan: tres presentaciones escritas por el Presidente de la República Argentina, Dr. Carlos Menem, la Ministra de Educación, Lic. Susana Decibe, y el Presidente de la República del Paraguay, Ing. Juan C. Wasmosy; y el prólogo a la primera edición escrito por el autor, como así también en la organización del contenido gramatical.

5. 1. De una gramática tradicional a una gramática estructural

En el prólogo el autor declara haber leído la gramática de Guasch y narra un diálogo mantenido con él:

[…] un día que tuve la satisfacción de hablar con él a propósito de una construcción polisintética bastante larga, le pregunté qué norma había para determinar los límites de esa palabra y cuál es la norma que rige el orden en que deben ubicarse sus constituyentes, me respondió que en nuestra generación no podremos lograr eso, y que hay que esperar que la generación próxima lo haga (Ayala [1988] 1996: 20).

Con esta breve anécdota, en la que Ayala introduce la voz de su antecesor reconociendo la imposibilidad de resolver su interrogante, queda planteado, por un lado, el carácter inacabado de la obra de Guasch; y, por otro, la necesidad de nuevos abordajes para explicar el sistema lingüístico guaraní.

Ayala, exiliado en Argentina e inserto en los ámbitos académicos del país como docente universitario, toma contacto con el estructuralismo, enfoque dominante en el campo de las ideas lingüísticas en el país, a fines de la década del 60. Los fundamentos de dicho enfoque se extendían no solo al ámbito de la investigación, sino al de la enseñanza de la lengua en todos los niveles educativos: superior, secundario y primario (Giammateo y Albano 2007). A la luz de los postulados del estructuralismo, principalmente la línea hispánica desarrollada por Gili Gaya y Emilio Alarcos Llorach, Ayala emprende la descripción de carácter científico y no prescriptivo de la lengua guaraní.

Si comparamos la obra de Guasch y la de Ayala a nivel estructural, es decir, en cuanto a la disposición del contenido gramatical que cada autor propone, observamos la transición de un enfoque tradicional de la gramática al enfoque estructural.

En la gramática de Guasch, de fuerte carácter latinizante, la disposición de los contenidos gramaticales se realiza siguiendo el orden natural nebrisense presente en las gramáticas misioneras (ver cuadro 2). Este orden natural es un sistema de exposición ascendente que conduce desde el estudio de las unidades más pequeñas a la mayor: desde la fonología a la sintaxis (Esparza y Calvo, 1996: 24, en Segovia Gordillo 2012: 216) y desde el punto de vista didáctico, es propuesto para quienes conocen la lengua (ver cuadro 1).

cuadro.jpg

Cuadro 1

El eje de reflexión de Ayala ya no son las categorías gramaticales aisladas. Su unidad de análisis es la oración, estructura donde entran en relación los diferentes elementos de la lengua (ver cuadro 2).

cuadro 2.jpg

Cuadro 2

Ayala reformula la clasificación de Guasch entre verbos areales y chendales por las nociones de verbos activo y atributivo, y propone otros conceptos modernos de la gramática española aplicados al guaraní. Describe pormenorizadamente las partículas del guaraní, elementos generalmente relegados en otras gramáticas, dentro del sistema de modo y aspecto, tomando como referencia la exposición de Gili Gaya para el español (1960). Considera también otros elementos léxicos como marcadores de la actitud del hablante, proponiendo una clasificación nueva para las proposiciones en guaraní.

5.2. Una lengua (des)territorializada

García Canclini (1990: 288) explica las dinámicas sociales y culturales de América Latina a fines del siglo XX y los procesos de hibridación cultural a partir de dos nociones implicadas mutuamente: la desterritorialización, es decir la pérdida de la relación natural de la cultura con los territorios geográficos y sociales; y la reterritorialización, entendida como ciertas relocalizaciones territoriales relativas, parciales, de las viejas y nuevas producciones simbólicas.

El itinerario geográfico de Ayala, hablante nativo de la lengua guaraní, y de su producción lingüística, revelan el proceso de desterritorialización, como consecuencia de su exilio en Argentina y de reterritorialización de la lengua en un nuevo espacio sociocultural. En este nuevo locus se plantea la tensión entre la construcción del guaraní como lengua nacional y erosiona las representaciones de la Argentina como país monolingüe, de habla exclusivamente española. La gramática de Ayala es editada por primera vez en Argentina, en 1988, en el marco de las celebraciones por la Fundación de Corrientes. El autor transcribe algunos fragmentos de la primera página de esa edición, en el prólogo de la tercera:

[…] publicar una gramática guaraní como mejor manera de recordar y honrar a los predecesores y habitantes autóctonos de esta tierra […]. Aquellos hombres dejaron a la posteridad con su sangre y con su lengua, sumadas a la sangre y a la cultura de los conquistadores, una herencia innegable que contribuye al perfil de nuestra realidad. La lengua guaraní es hablada hoy por más de la mitad de la población de la provincia y en muchos casos es lengua materna y única para muchísimos de sus hijos (Ayala [1988] 1996: 22).

El guaraní ya no es solo la lengua de los paraguayos, sino también de los correntinos, ciudadanos argentinos que la eligen como elemento constitutivo de su historia e identidad. La descentralización del guaraní y su relocalización en un espacio geográfico más amplio se da en el marco de la integración regional de Argentina y Paraguay al Mercosur. La lengua guaraní se convierte entonces en un elemento fundamental en la construcción de una identidad supranacional, en el marco del afianzamiento de las nuevas integraciones regionales:

Hoy, cuando es una realidad la integración de nuestros países en el MERCOSUR, el guaraní se presenta plenamente ya que no solo Paraguay lo habla sino también el sudeste de Bolivia, el sur y el noroeste del Brasil y las provincias argentinas de Corrientes, Formosa, Chaco y Misiones (Presidente de Argentina, Carlos Menem).

[…] esta publicación, en un momento de rápidas mudanzas y globalización, simboliza nuestra apuesta por la permanencia de la identidad cultural de los pueblos, la profundización de su conciencia histórica y la firme voluntad de integración que los anima. Es necesario construir identidades sólidas a partir del fortalecimiento de lo local, regional y nacional, de cara al proceso de continentalización y universalización en curso […] (Ministra de Educación, Susana Decibe) (Ayala [1988] 1996: 13).

Arnoux (2010) plantea que el proceso de globalización ha cuestionado la supuesta homogeneidad y los límites de los estados nacionales haciendo visibles las diferencias culturales internas y destacando la porosidad de las fronteras. En el plano glotopolítico, este hecho se traduce en nuevas configuraciones en el espacio de las lenguas, que visibiliza otras lenguas y cuestiona la homogeneidad lingüística imaginada (Arnoux 2011a). Sin embargo, como todo proceso en el que entran en juego cuestiones identitarias, la tensión entre lo propio y lo ajeno, entre lo igual y lo diferente se manifiesta también en los discursos acerca de la(s) lengua(s). En la presentación del presidente de Paraguay, se retoma la cuestión de la estandarización de la ortografía de la lengua guaraní y se la plantea como un problema relevante en el marco de los proyectos culturales del Mercosur, destinada exclusivamente a los paraguayos:

En los proyectos culturales del MERCOSUR se abordará ese filón esencial de la cultura de nuestros pobladores, esparcidos en el Paraguay y en parte de Brasil, Uruguay, Bolivia y el Norte Argentino (Presidente de Paraguay, Carlos Wasmosy) (Ayala [1988] 1996: 11).

El presidente paraguayo reafirma al guaraní como lengua del pueblo paraguayo, clausurando de este modo la posibilidad de vinculación e integración con los demás países de la región e ignorando el hecho de que los hablantes de guaraní puedan pertenecer a otro país que no sea Paraguay. La vigencia de la representación de la lengua como constitutiva de la identidad nacional está presente también en el autor de la gramática, quien se reconoce hablante nativo de guaraní, un guaraní auténtico, no “distorsionado” por las lenguas de los […] siendo guaireño, mi guaraní es de lo más castizo en razón de que Villarrica está en el corazón de la región oriental del Paraguay, alejada de las fronteras donde la presión distorsionadora de las lenguas extranjeras es más fuerte (Ayala [1988] 1996: 17).

Estos gestos de identificación de la lengua con el ser nacional paraguayo pueden interpretarse, siguiendo a Arnoux (2011b), como mecanismos de resistencia generados por los procesos de integración y cuya manifestación es, en el primer caso, la sujeción al imaginario nacional y a sus símbolos tradicionales; y, en el otro, “olvidar” la integración cuando se trata de las lenguas y pensar la frontera como espacio amenazador y no de nuevos intercambios. El guaraní auténtico se despliega dentro de los límites nacionales, y las lenguas en contacto (portugués y castellano) son consideradas como las lenguas de los “otros” y, por lo tanto, factores de distorsión en la lengua nacional.

6. Observaciones finales

Este trabajo constituye una primera aproximación al proceso de gramatización de la lengua guaraní desde una perspectiva glotopolítica. Hemos abordado este proceso desde dos dimensiones: una macro, en la que hemos determinado a partir de tres coyunturas históricas – Conquista y colonización, la posguerra de la década del 30 y la caída del régimen stronista en 1989– tres momentos en la gramatización de la lengua guaraní, en los que es definida como lengua general, lengua nacional y lengua oficial. Desde una dimensión micro, hemos considerado dos instrumentos lingüísticos particulares, dos gramáticas. A partir del contraste entre ambas obras, hemos expuesto las diferentes tradiciones en las que se inscriben y las concepciones acerca de la lengua y del conocimiento gramatical que construyen.

Se han analizado dos gramáticas emblemáticas de la lengua guaraní, la gramática tradicional de Guasch y la gramática no prescriptiva y con afán científico de Ayala. Sin embargo, la producción de instrumentos lingüísticos sobre la lengua guaraní es mucho más amplia y diversa. Es necesario entonces, profundizar en cuestiones tales como la continuidad y la ruptura con la tradición gramatical misionera y sus implicancias a partir de la incorporación de otros textos. Es nuestro objetivo entonces, en posteriores trabajos, definir nuevas series como objeto de reflexión glotopolítica (como los textos destinados a la enseñanza formal de la lengua) a fin de profundizar la comprensión acerca de la historia de la lengua, sus hablantes y los usos.

 

Bibliografía

1. Abente Brun, Diego. 2014. “Después de la dictadura (1989-2008)”. Historia del Paraguay, coord. por Ignacio Telesca. 299-320. Asunción: Taurus.

2. Amaral, Raúl, María Barreto de Ramírez, Aída Ortiz de Coronel, Ela Ramona Salazar S. y Rudi Torga. 2001. Poesías del Paraguay. Antología desde sus orígenes. Paraguay: Aramí.

3. Arnoux, Elvira Narvaja de. 2000. “La Glotopolítica: transformaciones de un campo disciplinario”. Lenguajes: teorías y prácticas. Gobierno de la Ciudad de la Ciudad de Buenos Aires. Secretaría de Educación. 95-109.

4. Arnoux, Elvira Narvaja de. 2010. “Representaciones sociolingüísticas y construcción de identidades colectivas en el Mercosur”. Lenguas en un espacio de integración: acontecimientos, acciones, representaciones, ed. por Maite Celada, Adrián Fanjul y Susana Nothstein. 17-38. Buenos Aires: Biblos.

5. Arnoux, Elvira Narvaja de. 2011a. “Desde Iguazú: mirada glotopolítica sobre la integración regional”. Línguas, políticas e ensino na integração regional, org. por Adrián Fanjul y Greice da Silva Castela. 38-64. Cascavel: ASSOESTE.

6. Arnoux, Elvira Narvaja de. 2011b. “Identidades nacionales y regionales: en torno a la legislación lingüística (Argentina, 2009; Paraguay, 2010)”. Diálogos interculturais. Ensino e Formação em Português como Língua Estrangeira, org. por Edleise Mendes. 19-47. San Pablo: Pontes Editores.

7. Arnoux, Elvira Narvaja de. 2015. “La reformulación interdiscursiva en los textos gramaticales: en torno a la gramática académica de 1854”. Revista argentina de historiografía lingüística VII: 2. 141-161.

8. Arnoux, Elvira N. de. 2014. “El dispositivo normativo en la Nueva gramática básica de la lengua española”. Políticas lingüísticas y enseñanza de lenguas, ed. por Elvira Arnoux y Roberto Bein243-268. Buenos Aires: Biblos.

9. Auroux, Sylvain. 2009. “Instrumentos lingüísticos y políticas lingüísticas: la construcción del francés”. Revista argentina de historiografía lingüística I: 2. 137-149.

10. Brezzo, Liliana M. 2014. “La historia y los historiadores”. Historia del Paraguay, coord. por Ignacio Telesca. 6-28. Asunción, Taurus.

11. García Canclini, Néstor. 1990. Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. México: Grijalbo.

12. Giammatteo, Mabel e Hilda Albano. 2007. “Los estudios lingüísticos en Argentina: un breve panorama”. HIOL: Hispanic Issues On Line 2. 113-120.

13. Gili y Gaya, Samuel. 1960. Curso superior de sintaxis española. Barcelona: SPES.

14. Lustig, Wolf. 2002. “Literatura paraguaya en guaraní”. América sin nombre: Boletín de la Unidad de Investigación de la Universidad de Alicante “Recuperaciones del mundo precolombino y colonial en el siglo XX hispanoamericano” 4. 54–61.

15. Melià, Bartomeu. [1969] 2003. La lengua guaraní en el Paraguay Colonial que contiene La creación de un lenguaje cristiano en las Reducciones de Guaraníes en el Paraguay. Asunción: CEPAG.

16. Melià, Bartomeu. 2013. La tercera lengua del Paraguay y otros ensayos. Asunción: Servilibro.

17. Melià, Bartomeu. 2014. “Historia de la lengua guaraní”. Historia del Paraguay, coord. por Ignacio Telesca. 425-445. Asunción: Taurus.

18. Nickson, Andrew. 2014. El régimen de Stroessner. Historia del Paraguay, coord. por Ignacio Telesca. 264-298. Asunción: Taurus.

19. Segovia Gordillo, Ana. 2012. Contribución a la lingüística misionera americana: la obra gramatical de Diego González Holguín. Tesis Doctoral. Valladolid: Universidad de Valladolid.

20. Szurmuk, Mónica y Robert McKee Irwin (coords.). 2009. Diccionario de estudios culturales latinoamericanos. México: Siglo XXI.

21. Zajícová, Lenka. 2009. El bilingüismo paraguayo: usos y actitudes hacia el guaraní y el castellano. Frankfurt/Madrid: Vervuert/Iberoamericana.

22. Zimmermmann, Klaus. 2004. “La construcción del objeto de la historiografía de la lingüística misionera”. Missionary linguistics. Lingüística Misionera, ed. por Otto Zwartjes y Even Houdhaugen (eds.). 7-32. Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins.

23. Zwartjes, Otto y Even Houdhaugen. 2004. “Introduction”. Missionary linguistics. Lingüística Misionera. Missionary linguistics. Lingüística Misionera, ed. por Otto Zwartjes y Even Houdhaugen (eds.). 1-6. Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins.

24. Zwartjes, Otto. 2014. “The missionaries’ contribution to translation studies in the Spanish colonial period”. Missionary linguistics V. Lingüística Misionera V, ed. por Otto Zwartjes, Klaus Zimmermann y Martina Schrader-Kniffki. 1-50. Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins.

0 comments on “Ser o no ser paraguayo. Estudio glotopolítico de dos gramáticas de la lengua guaraní

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: