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La novela, relatos juveniles y versos en aymara se imponen en Premio de Cultura

Los ganadores de los galardones hablaron de sus obras y qué sensación les deja ser premiados.

 

paginasiete.bo

La obra Días detenidos, de Guillermo Ruiz, se llevó el Premio Nacional de Novela 2018, un logro que para el autor significa “una buena forma de que la obra sea leída por más personas”.

Más allá del premio econímico, “ese fue el principal aliciente” de ser ganador, declaró Ruiz, quien agregó que su novela es un “árbol de historias”.

“La narrativa principal cuenta unos cuantos meses en la vida de una boliviana  de mi edad (36). Su vida apacible cambia del todo a causa de algo que ella hizo y que ha olvidado. Eso provoca una ruptura en su vida y la necesidad de encontrarse a sí misma. Vive esos meses como un tiempo suspendido. De ahí el título del libro”, contó el escritor.

Liliana Colanzi, una de las integrantes del jurado del premio, indicó que el concurso es un premio completo, ya que da 81.000 bolivianos al ganador de la categoría y garantiza que la obra llegue a los lectores.

“Es la oportunidad de que la novela sea publicada y distribuida en todo el país”, manifestó.

Escribir el libro, de 400 páginas,   le  tomó  a Ruiz tres años. Al comenzar escribió un cuento sobre este personaje femenino, pero al poner el punto final sintió que no era necesario ponerle fin, sino que debía seguir escribiendo la novela.

“De alguna manera yo sabía la vida entera de esta mujer y a medida que escribía, se me fueron apareciendo los otros personajes y sus historias como las ramas del árbol”, afirmó.

Anuar Elías  Pérez, Premio de Poesía

Simulacro de mudanza, de Anuar Elías Pérez, se convirtió en la ganadora del Premio Nacional de Poesía “Yolanda Bedregal”.

“El poemario trata de las relaciones de pareja que se desgastan a través de los objetos, la costumbre y sobre todo por el paso del tiempo. También hay una violencia muda, pero que a través de su entorno encuentran en la mudanza una forma de subsistir”, dijo Anuar a Página Siete.

La obra   fue escrita desde 2014 hasta este año y  contiene 30 poemas en 50 páginas. Este es su primer  poemario publicado y la primera vez que su autor participa en un concurso.

“Sin duda, participar en estos eventos es un incentivo para seguir creando poemas”, afirmó Pérez, quien es un mexicano radicado en el país desde 2005.

Camila Urioste, una de las jueces del concurso, indicó que la voz narrativa  del libro, la coherencia interna y no  tratarse de  simplemente una colección de poemas fueron algunas de las características que ella tomó en cuenta para decidirse por la obra.

En esta versión del concurso, el jurado tuvo que seleccionar el poema ganador entre 72 obras que fueron presentadas.

“La decisión sobre el poemario ganador fue bastante rápida. Los jurados nos reunimos y a las dos horas ya teníamos al ganador”, indicó Urioste.

El galardón fue creado el 20 de octubre de 2000. En esta versión el premio alcanzó 31.000  bolivianos.

César Herrera, Literatura Juvenil

El Premio Nacional de Literatura Juvenil fue adjudicado al autor de la obra  La Cruz de Jaén, de César  Leonardo Herrera, con un premio de 20.000 bolivianos.

Herrera, quien es oriundo de  Santa Cruz de la Sierra, obtuvo el galardón hace cinco años. En esta versión esperaba volver a merecer  premio del concurso.

La intriga que tenía sobre las historias contadas sobre la calle Jaén lo llevaron a inspirarse para hacer esta obra, que “tiene algo de realidad entre sus líneas”, un recurso que usa para “atrapar” a los lectores.

“La Cruz de Jaén trata sobre un crimen en la calle Jaén, que deriva en acusar a   un hombre inocente sobre el hecho. Entonces un niño se  encarga de averiguar qué es lo que realmente ha pasado en el lugar”, explicó.

La novela juvenil pertenece al género de misterio y suspenso. Está narrada en tres tiempos: el primero   permite mostrar al niño, quien cuenta la historia; el segundo, al asesino;  y el tercero, al joven inocente.

Herrera, quien radica en Santa Cruz, visitó esporádicamente La Paz este año, lo que derivó en que  a mediados de esta gestión tome la decisión de escribir el texto.

“En un mes escribí la novela. Pero durante ese tiempo no hice otra cosa que concentrarme en eso. Me especializo en escribir literatura juvenil y para mí es una pasión seguir adelante con esta vocación”, dijo.

Afirmó que el premio estimula su trabajo. “Debería haber más incentivos como éste”, argumentó.

Rudy Terceros, Literatura Infantil


Aventura en un pueblo perdido, de Rudy José Terceros, se llevó el Premio Nacional de Literatura Infantil. En 2013 obtuvo por primera vez el mismo galardón.

“La novela trata del  viaje que realiza una niña al pueblo de   su abuela,  un lugar lejano de la ciudad. En el camino, tanto la niña como la abuela van contando  diversas historias”, indicó Terceros a Página Siete.

La novela fue escrita en 2015 y la reservó tres años para presentarla en el concurso. La idea de ganar el premio estaba latente, pero nada estaba dicho, por lo que afirmó que la noticia le cayó por sorpresa.

La obra está dirigida a niños a partir de los 10 años y su autor indicó que tiene la finalidad de explotar la historia  que todos tienen y  quieren narrar.

“El reto de escribir literatura infantil está en escribir cosas complejas de forma sencilla, para llegar al público objetivo, en este caso los niños, aunque el texto también lo pueden leer los jóvenes ”, indicó.

El jurado calificador ponderó de la novela infantil la dramaturgia y su fomento a la escritura.

El Premio Nacional de Literatura Infantil se organiza desde 2013, junto a  la categoría Juvenil, con la cooperación y auspicio del Ministerio de Culturas.

El premio en efectivo que recibirá el ganador de esta categoría asciende a 20.000  bolivianos, además de la edición e impresión de la obra a cargo de Santillana Ediciones, que preparará más tarde la publicación.

 

Rubén Hilari, “Poma de Ayala” 


El Premio Nacional “Guamán Poma de Ayala” en Lengua Originaria fue  para el poemario Aruskiptasipxañanakasakipunirakispawa, de Rubén Hilari Quispe. Él   trabajó en relatar todo lo sucedido en  relación  con  la cultura y vivencia de la nación aymara en Bolivia.

“En estos poemas reflejo lo que mi persona registró durante ese tiempo. En 2009 realicé  versos relacionados con  la tecnología como a Facebook y WhatsApp, las redes sociales más utilizadas por los jóvenes aymaras”, indicó el autor.

La idea de realizar poemas dedicados a la tecnología surgió cuando él tenía en curso el proyecto llamado Aymara en la Web.

Así, señaló que hizo  una recopilación de hechos que datan de 2000 a 2009. Sin pensar  en el futuro de estos poemas, afirmó que al haber ganado se convierte en la primera publicación de un texto suyo.

“Escribir estos 49 poemas en aymara fue sencillo y  fundamental,  ya que tenemos más de un millón de hablantes de esta lengua y no hay muchos textos dirigidos hacia ellos”, indicó.

Agregó que seguirá el camino de continuar escribiendo en  aymara para fomentar el uso común y frecuente de esta lengua.

El Premio Nacional “Guamán Poma de Ayala” fue  creado mediante un convenio entre el Ministerio de Culturas y Santillana  Ediciones SA, que dejó de convocarse durante 2016 y 2017, y este 2018 fue repuesto. El premio fue de 15.000 bolivianos.

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