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Cíborg, gais, esplín / El lenguaje en EL TIEMPO

No son formas propias de nuestro idioma ‘rally’, ‘penalty’, ‘body’, por lo que han sido adaptadas.

 

eltiempo.com

Un titular anuncia “ ‘Cyborgs’ humanos que llevan la tecnología hasta debajo de la piel”, con la palabra inglesa cyborg, formada por cyber (‘cibernético’) y organism (‘organismo’). En los periódicos se ve también “cyberlunes”, “cyberofertas” y “cyberacoso”. El componente cyber, así escrito, es apócope de cybernetics, palabra tomada del griego kybernetike, ‘arte de gobernar una nave’, y referida hoy a lo que tiene que ver con el mundo de los computadores.

Solo que en español la ye o i griega (y) únicamente va al final de palabras terminadas en los diptongos -ay, -ey, -oy, -uy, como “Gualanday”, “virrey”, “estoy”, “Cocuy”, en las que cumple función de vocal, o antes de vocal, “yate”, “yeso”, “rayito”, “cayo”, “yunta”, en las que cumple función de consonante.

En consecuencia, no son formas propias de nuestro idioma rally, penalty, body, por lo que han sido adaptadas como “rali”, “penalti”, “bodi”. Tampoco lo son nylon, lycra, cyber, adaptadas como “nailon”, “licra”, “ciber”.

Esta última es prefijo, para indicar ‘relación con las redes informáticas’, en vocablos como “cibernauta”, “ciberespacio”, “cibercafé”. Como se ve, “cyberlunes”, “cyberofertas” y “cyberacoso” son híbridos, que conviene cambiar por “ciberlunes”, “ciberofertas” y “ciberacoso”. De hecho, el Diccionario de la lengua española, DLE, 2014, registra “cíborg”, ‘ser formado por materia viva y dispositivos electrónicos’.

Gais

“Los gays son recontramachistas”. Así transcribe ‘Bocas’ una de las respuestas de Benito Cerati, en la entrevista publicada en el número de diciembre. En español el singular es “gay”, y el plural, “gais”, por la misma razón explicada en la nota sobre “cíborg”. Lo mismo pasa con términos como “espray”, “samuray”, “yóquey”, cuyos plurales son “espráis”, “samuráis”, “yoqueis”.

Esplín

“Una especie de spleen del alma”, dice la columnista Thomas en su evocación de la palabra “nostalgia”. La voz spleen fue popularizada en el siglo pasado por Juan de Dios Peza, con esta estrofa de Reír llorando: “Víctimas del spleen los altos lores, / en sus noches más negras y calladas, / iban a ver al rey de los actores, / y cambiaban su spleen por carcajadas”.

Francisco Umbral escribió en ‘El País’, de Madrid, su columna ‘Spleen de Madrid’, que se llamó inicialmente ‘Spleen de París’, por la ciudad donde entonces vivía. En Francia se usaba mucho este vocablo, a partir de la publicación de Le spleen de Paris, 1857, de Baudelaire.

El término había sido importado de Inglaterra, donde aludía a la ‘sensación de aburrimiento, tedio y nostalgia’, que el imaginario identifica como la “flema inglesa”. De manera tardía, las últimas ediciones del DLE adaptan spleen a la forma “esplín”, que es ‘melancolía’.

Por: Fernando Ávila

 

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