Desde la elección de Doug Ford como Primer ministro de la vecina provincia de Ontario, los 600.000 miembros de la comunidad francófona de esta provincia canadiense de habla inglesa han ido de decepción en decepción.
El nuevo Primer ministro conservador, poco tiempo después de haber asumido el poder, comenzó a renegar algunas de las promesas electorales hechas a los francófonos de la provincia y comenzo con la cancelación de la creación de una universidad francófona en Toronto y la eliminación de la Oficina del Comisionado para los servicios en lengua francesa de la provincia.
Los debates en el Parlamento ontariense fueron acalorados a un punto tal que la diputada franco-ontariense Amanda Simard, renunció a su cargo de diputada del Partido Progresista Conservador del primer ministro Doug Ford.
La clase política de Quebec y los expertos, por su parte, han tomado la situación como una prueba de la falta de compromiso para el mantenimiento y la defensa de la lengua francesa fuera de Quebec.

El primer ministro de Canadá Justin Trudeau, hizo llegar un mensaje a los miembros de la comunidad francófona en reacción a los cortes presupuestarios impuestos por Doug Ford, diciéndoles que el gobierno federal los respalda.
Frente a esta situación, recientemente hubo un debate en el Senado Canadiense que opuso a senadores independientes y senadores conservadores. La senadora independiente Julie Miville-Deschêne presentó una moción de apoyo a la comunidad franco-ontariense que provocó una reacción inesperada para ella, porque a su juicio, uno de los principales mandatos del Senado canadiense es defender a las minorías lingüísticas y fue por eso que el Senado fue creado en 1967. Julie Miville-Deschêne explica.

Y si descarriló, dice Julie Miville-Deschêne, fue debido al liderazgo conservador en el Senado, y ella matiza su declaración cuando habla, porque hubo senadores conservadores que la apoyaban. El liderazgo conservador en el Senado decidió que solo la mención de “Gobierno de Ontario”, aunque no se criticara al gobierno, era inaceptable.
Antes de presentar su moción, la senadora la presentó a otros senadores independientes interesados en el tema. Lo cual no quiere decir que no haya hecho circular su moción antes de presentarla. Todo este proceso duró 3 semanas dice la senadora Miville-Deschêne y durante ese tiempo todos los senadores tuvieron la oportunidad de leerla y estudiarla. Veinticinco senadores se pronunciaron. Un senador conservador propuso una enmienda, para que se agregara las palabras “los dos pueblos fundadores”.
Desde entonces las sesiones del Senado se suspendieron debido a las vacaciones de Navidad. La senadora independiente tiene la intención de volver a la carga pero se han sobrepasado los límites razonables. Todo esto fue suscitado por lo que pasó en Ontario hace 3 semanas y media, y el Senado no se pudo pronunciar en un plazo razonable. Para ella esta es una ocasión perdida.

El senador conservador francófono, Claude Carignan declaró a la prensa que a algunos de sus colegas no les gustó la referencia al gobierno de Ontario y que si esta parte de la moción se hubiera retirado, dicha moción hubiera sido ´”adoptada rápidamente y por unanimidad”.
Está claro que es una cuestión de interpretación. El liderazgo Conservador lo vio como algo inaceptable. Yo sigo manteniendo que eran solo los hechos y que la parte más importante de la moción estaba relacionada a principios perfectamente aceptables, dice la senadora Julie Miville-Deschêne.
Se discutió el tema y fue difícil, pero la senadora independiente Julie Miville-Deschêne concluye que esta actitud muestra bien que en ese Senado -que está actualmente en transformación porque hay una gran mayoría de senadores independientes- sigue existiendo la división y el partidismo político. Recordemos que según la senadora independiente la moción presentada iba al corazón del mandato del Senado, que fue creado en 1867, justamente para defender a las minorías lingüísticas. Fallamos, dijo al terminar.
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