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Traduttore, traditore

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TERMINAMOS el año con un tema del que ya hemos hablado varias veces pero en el que queremos insistir una vez más porque es un hecho que nos afecta a todos porque es así como la mayoría de las personas cultas pueden acceder a algunas obras y, aunque es preferible leer en la lengua original, si no hay otra posibilidad hay que acudir a la traducción, sobre todo si es buena.

La expresión italiana “traduttore, traditore” aunque no debe ser tomada al pie de la letra (“traductor, traidor”), sí indica los errores graves que cometen algunos traductores que no lo hacen bien, mejor dicho, que lo hacen rematadamente mal.

¿Qué es traducir? Y sobre todo ¿qué es traducir bien? Traducir, en cierto sentido, es decir “lo mismo” en otra lengua. Pero esta respuesta no es suficiente. Umberto Eco, con mucha razón, afirma que hay que entender que no se dice siempre lo mismo, sino “casi” lo mismo. La elasticidad de ese “casi” es fundamental porque sólo el buen traductor sabe como se puede estirar una traducción.

Partiendo de mi larga experiencia en traducciones (del italiano, español y gallego), me he encontrado frecuentemente con unas traducciones malas y ello, fundamentalmente, por la falsa creencia de que traducir, sobre todo si se trata de lenguas afines, es muy fácil.

Es más que evidente que para hacer una buena traducción hay que tener una excelente competencia lingüística y seguir un rigor metodológico, pero es también muy importante tener en cuenta otros parámetros como, por ejemplo, el criterio, el pensamiento o incluso la ideología del autor.

Para traducir bien se debe construir con la propia lengua lo que construyó primero el escritor con la suya; solamente así podremos captar el estilo, el tono y, en definitiva, procurar que en todo momento las palabras y los conceptos nuevos sean, en la medida de lo posible, un reflejo de las palabras e ideas de las del autor. Pongamos un ejemplo: “tanto gentile e tanto onesta pare”, primer verso de un famoso soneto de Dante, no se puede -o no se debe- traducir por “tan gentil y tan honesta parece” porque en la corriente poética dolce stil novo en la que se encuadra el texto, gentilesignifica “noble de espíritu” y onesta “noble de aspecto”. Dante quiere decir que Beatriz es perfecta tanto por dentro como por fuera. Eso significa que para traducir un texto literario como el mencionado, aparte de una competencia lingüística, hay que conocer muy bien la obra del escritor y la escuela, corriente o movimiento al que pertenece. Evidentemente, no es lo mismo traducir un texto técnico, filosófico, político o literario, lo cual no quiere decir que haya una contradicción entre fidelidad y belleza.

Como ya hemos señalado, la traducción entre lenguas afines, como es el caso, por ejemplo, del castellano, el gallego o el italiano, no es tan fácil como parece porque se corre el riesgo de cometer errores muy graves: el italiano accostarsi (aproximarse) no corresponde al español “acostarse”, fracaso (esmorga, rexouba, troula), nada tiene que ver con el gallego “fracaso”. Y así sucesivamente.

Catedrática de Filología Italiana en la USC

Por ISABEL GONZÁLEZ

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