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Chispitas de lenguaje

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Enrique Cárdenas Sánchez

Desabasto de gasolina

Si usted busca la palabra ‘desabasto’ en el diccionario oficial de nuestro idioma (DLE, en el sitio de la RAE o de la Academia Mexicana de la Lengua), le sorprenderá… no está recogida. Es decir, no figura en el cuerpo del documento y le informa que es un vocablo inexistente. Sin embargo, los mexicanos hemos venido usándola desde tiempo inmemorial, no sólo en los últimos tiempos referido a la disponibilidad de combustibles. Aprecio la sugerencia de mi amiga Ema Edith Agripino Almanza para abordar este tema.

Si un vocablo no aparece en el cuerpo del diccionario, en nada significa que esté mal usada o sea incorrecta su incorporación en un enunciado. Su ausencia puede deberse a múltiple razones. Este caso concreto lo abordaré después de los primeros ejemplos.

Una de las razones por las que un vocablo no aparece en el Diccionario de la Lengua Española, DLE, podría ser lo novedoso de su incorporación. Es decir, que se trate de un neologismo (una palabra nueva) y por lo tanto aún no  esté recogida formalmente, aunque su uso sea ya muy generalizado. Por ejemplo, el vocablo ‘tuitear’ (mandar un mensaje llamado originalmente twit en inglés y después incorporado como tuit), tardó tiempo en ser incorporado al Diccionario. Eso se debió a que era una práctica poco común entre usuarios de la app de Twiter, pero no estaba generalizada en el resto de la sociedad. Hasta que adquirió el carácter de práctica más o menos regular (sobre todo ahora que algunos mandatarios prefieren ese sistema para dar a conocer sus posturas, pensamientos, condolencias o apoyos), no fue recogida por los académicos. Incluso, aún muchos se niegan a su tropicalización. Es decir, la gente prefiere enunciar ‘twitear’ que ‘tuitear’. En lo personal me manifiesto por el segundo pues nuestro idioma debe escribirse como se escucha.

Otra razón por la que no aparece un vocablo en el diccionario oficial podría deberse a que se trata de un término muy especializado. Es el caso de ‘rinopatía’. En el DLE no se encuentra recogida porque es una palabra de la terminología médica y es poco frecuente entre la población. No obstante, ese término aparece y es común en diccionarios médicos, particularmente los especializados en otorrinolaringología. Por lo tanto, su uso es admitido.

Finalmente, nuestro idioma es altamente elástico. Es decir, cuenta con una enorme lista de prefijos y sufijos. Estos son un conjunto de letras antes de un vocablo que se toma como raíz o base (prefijo) o posterior a él (sufijo). Con ellos se construyen voces que en ocasiones no están como las enunciamos en el diccionario.

El término ‘abasto’ sí está en el diccionario. Es un vocablo usado para referirse al aprovisionamiento, particularmente de víveres (pero eso no significa en exclusiva). Entonces, para indicar que no se cuenta con el aprovisionamiento de un producto es perfectamente válido dotarlo del prefijo des- para significar el sentido opuesto (como en ‘desconocimiento’). Por tanto, ‘desabasto’ es perfectamente aplicable para indicar que no se cuenta con gasolina… aunque no esté en el Diccionario.

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