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Viktor Naqill, investigador CIIR. “Sin un proyecto político, societal, el mapuzugun no tiene posibilidades de proyectarse”

ciir.cl

Viktor Naqill Gómez es profesor de Historia y Geografía por la Universidad de la Frontera y Doctor en Ciencia Política por la Universidad Autónoma de Barcelona, Catalunya. Actualmente es investigador postdoctorante del CIIR, con la investigación Lengua y movilización política: el caso mapuche 2008-2018.

Es miembro activo de diferentes organizaciones mapuche: es militante de Wallmapuwen; miembro fundador de la organización Mapuzuguletuaiñ, entre otras. Con más de 30 años de trayectoria militante en el movimiento mapuche, comparte en esta entrevista algunas reflexiones y experiencias con respecto a la revitalización del mapuzugun, cuestión que se ha transformado en uno de los procesos más importantes e interesantes en Wallmapu.

¿Cómo ha avanzado el proceso de revitalización del mapuzugun?

Primero que todo, es bueno establecer una definición de lo que debe entenderse como revitalización. La revitalización tiene dos indicadores: primero, el surgimiento de nuevos hablantes y, segundo, que el mapuzugun ocupe nuevos espacios o, mejor dicho, ocupe todos los espacios. En este sentido, si un proceso no muestra ninguno de estos indicadores no podemos hablar de revitalización.

Dicho eso, podemos decir que hay una mayor conciencia lingüística con respecto a la situación crítica del mapuzugun, pero la revitalización sigue siendo débil. Aquí es importante hacer una diferencia entre el valor simbólico de la lengua y el valor de uso de ella. El valor simbólico se refiere a que se tiene una valoración de la lengua, una simpatía, pero esto no implica necesariamente que una persona quiera aprender el mapuzugun, y se preocupa de encontrar un espacio para ello, y sobre todo usar el mapuzugun, etc. Una valoración no es hablar el mapuzugun, que es lo que sería el valor de uso. El valor que se le da a la lengua tiene importancia en la medida que se desarrolla una conciencia lingüística, lo que es el paso previo a una actitud favorable a aprender y acceder al mapuzugun. Si alguien solo se queda en el valor simbólico de la lengua, no es suficiente.

Por ahora no puedo ofrecer una visión exhaustiva de la revitalización del mapuzugun, tengo algunas visiones parciales. Participo en una organización llamada Mapuzuguletuaiñ que desarrolla una estrategia de revitalización a partir de la enseñanza del mapuzugun para adultos mediante cursos y los koneltun mapuzugun mew (internados de mapuzugun).

En el caso de Mapuzuguletuaiñ lo interesante es que se ha desarrollado una reflexión que apunta a una estrategia de enseñanza que tiene como eje la inmersión. Se ha avanzado, tanto por parte de los miembros de la organización -aproximadamente 30- como de los alumnos de los cursos; ha habido un avance, un progreso, ya que nuestra estrategia es efectiva, hemos generado nuevos hablantes. De hecho, varias personas ya están hoy haciendo clases de mapuzugun. Sin embargo, hablamos de un porcentaje mínimo de personas. Si esta estrategia la replicáramos en diversas instituciones e instancias podríamos tener un proceso más sustantivo. Faltan recursos económicos y materiales para desarrollar una estrategia más masiva. Lo importante es que se ha reflexionado sobre una estrategia efectiva y se está aplicando. Ahora hay que consolidarla y expandirla.

Con respecto al uso de la lengua en otros espacios, se puede decir que hay una mayor visualización de la lengua, pero no debemos caer en el autoengaño. Una cosa es que la lengua pueda visualizarse en los medios de prensa, en las señaléticas, pero esto no tendrá impacto suficiente en la medida que lo fundamental es que existan nuevos hablantes y que estos sean reales usuarios del mapuzugun que se visualiza en el espacio público, y en la literatura. En general, el mapuzugun tiene hoy una mayor visualización, y poco a poco se ha puesto como tema político en Wallmapu, pero aún falta mucho. La lengua tiene una presencia mínima, en los medios de comunicación y la administración pública. Hay que entender que la revitalización es un asunto vasto que además tomará muchos años desplegar a plenitud, que por lo demás en el caso de una lengua es un proceso sin término.

¿Por qué es tan importante para el movimiento mapuche la revitalización del mapuzugun?

Veo dos dimensiones. Una, de valor general, que aplica no solo al mapuzugun sino a todas las lenguas. El mapuzungun es única y está solo aquí, en Wallmapu. No existe otra lengua similar. Igualmente, las lenguas constituyen no solo un campo de conocimiento, sino que contribuyen a producirlo. Por lo tanto, no se trata de preservar lenguas, sino de herramientas que proyectan conocimientos, sentidos, saberes. Teniendo en cuenta además que la revitalización será sobre todo un proceso de creación. La proyección de lo mapuche dependerá de la proyección del mapuzugun. Hoy, estamos reproduciendo el mapuzugun, no estamos haciendo un proceso de creación; lo que deberíamos hacer en el proceso de revitalización es crear con el mapuzugun. Cuando despliegue más masiva y profundamente la poesía, la historia, los cantos del mapuzugun, más allá de que lo que ha sido hasta hoy la cultura mapuche. En este proceso de creación, adaptación, e incluso adopción que permite la lengua, aquellos elementos culturales que no son de origen mapuche terminarán siendo integrados a lo mapuche.

Desde una dimensión política, sostengo que la relación entre lengua y nación mapuche no es “natural” sino que justamente política. Es decir, que el mapuzugun sea la lengua del Wallmapu es una decisión política. Hoy, en términos prácticos, el mapuzungun no está siendo la lengua del Wallmapu en términos políticos. Yo reivindico el mapuzugun como lengua propia del pueblo mapuche y del Wallmapu, pero que sea la lengua de la nación mapuche, no está garantizado. Lo que debemos hacer es que esto ocurra y esto es una decisión política. Además, sin un proyecto político, societal, el mapuzugun no tiene posibilidades de proyectarse. En la medida que el mapuzugun esté como primer elemento dentro de un proyecto político como pueblo, el mapuzungun tendrá posibilidades de proyectarse. Si decimos, en cambio, que está en segundo lugar, entonces no tendrá esa oportunidad, puesto que siempre prescindiremos de él y pasaremos al castellano.

¿Qué experiencias internacionales han servido a modo de referentes para el proceso de revitalización del mapuzugun?

A partir de los años dos mil, comienza a haber una relación más estrecha con una organización vasca llamada Garabide, dedicada a compartir la revitalización del euskera, proceso que podríamos citar como el más influyente en el proceso de movilización por el mapuzugun. Ahora bien, la gente se interroga acerca de por qué no preferimos las experiencias en países latinoamericanos frente al hecho de que la situación del euskera ocurre en el contexto europeo. Se podría pensar que es más lógico seguir la trayectoria de otros pueblos indígenas de la región. Ante esto, hay que reflexionar no en términos de si es o no un pueblo indígena, sino que la estrategia de revitalización diseñada haya funcionado o no. Pienso por ejemplo en la incidencia que ha tenido el Programa de Educación Intercultural Bilingüe, que es una corriente que se despliega en América Latina desde la década de los ochenta y en los noventa con experiencias sobre todo en países como Ecuador, México, Bolivia y Perú. También se implementa por parte del Estado chileno, pero hasta aquí no muestra datos efectivos sobre revitalización. Es positivo que la lengua y la cultura mapuche tenga un lugar en la escuela, puesto que el mapuzugun había sido excluido de la escuela. Pero hasta aquí no consta que esté produciendo nuevos hablantes, y sobre todo hablantes completos, es decir que además escriban y lean en mapuzugun.

En el caso del euskera, durante las últimas cuatro décadas ha logrado construir una estrategia de revitalización con relativo éxito. Digo relativo porque esto es un proceso continuo que no tiene una meta final. Cuando se inicia la transición democrática en España y se crean las autonomías el 15 % de la población vasca hablaba euskera en el País Vasco, hoy es el 30%. Aún hay un 70 % de la población que no tiene competencias o son limitadas en la lengua. Se ha avanzado, pero de forma lenta. Sin embargo, es una estrategia consolidada. Entonces, tenemos que acercarnos a aquellas experiencias reales de revitalización, independiente de dónde vengan. También podría citar el caso del brezhoneg (bretón) en Francia, aunque la revitalización aquí ha sido mucho más limitada que el euskera. Al igual que esta y el mapuzugun, se trata de una lengua minorizada en extremo. Pero hoy se hacen los esfuerzos por la revitalización a partir de la Ofis Publik ar Brezhoneg (Oficina Pública de la Lengua Bretona), que desarrolla campañas para su uso por parte de la ciudadanía y las instituciones. Están también las escuelas Diwan cuyo eje es la inmersión lingüística, enseñanza del bretón y enseñanza de las asignaturas en bretón. Se trata de la construcción de espacios hegemónicos para la lengua, no bilingües. Por lo tanto, no hay que inventar el “agua tibia”. Estando consciente de que se tratan de realidades sociopolíticas y económicas diferentes, a trazo grueso la revitalización de las lenguas sigue unas mismas estrategias y acciones.

¿Cómo el pueblo mapuche, en su diversidad, ha afrontado el proceso de revitalización?

En primer lugar, hay que indicar que el mapuzugun tiene un valor para la mayoría de la sociedad mapuche, un valor simbólico. Pero como indique hay que desarrollar el uso social de la lengua, que aparezcan nuevos hablantes y surjan nuevos espacios donde se hable. La valoración de la lengua es la puerta de entrada a su utilización, pero aún insuficiente.

En segundo lugar, insisto en que es importante poner al debate nuestras ideologías lingüísticas. La construcción de una estrategia de revitalización pasa porque tengamos claro cómo concebimos la lengua y qué queremos hacer con ella. Hay personas que asumimos que en lo fundamental el mapuzugun es como cualquier otra lengua en el mundo, en tanto fenómeno social, herramienta de comunicación y de acceso al conocimiento. Hay otros, en cambio, que desean otorgarle otras cualidades. Se le deposita a la lengua cualidades que no tiene. Se suele decir que el mapuzungun es profundo. Ello sin embargo es una cualidad que se le otorga de modo arbitrario; las lenguas no son superficiales, o profundas, largas o cortas. Se dice a veces “una lengua es más que un medio de comunicación”. Si como la capacidad de comunicar, en definitiva, de comprendernos, fuera una banalidad, algo más. Para mi es lo central, sin comunicación no hay construcción social, con todo lo que ello puede llegar a significar para la vida social.

Por lo tanto, el proceso de revitalización implica también debatir cómo concebimos la lengua y a partir de esto, definir una estrategia. Por ejemplo, ¿El mapuzugun es para todos o solo para mapuche? Hay quienes piensan que solo el mapuche debiera acceder al mapuzugun. Otros, entre los que me incluyo, pensamos que debiera ser para todos. Lo pienso como principio y como perspectiva estratégica. Como principio, a nadie se le puede negar el acceso al mapuzugun. Como estrategia, si todos no conocemos y hablamos mapuzugun, es muy simple usaremos castellano, y en ese escenario el mapuzugun desaparecerá. Lo que quiero enfatizar es que hay ciertas ideologías en torno al mapuzugun que obstruyen su revitalización; lo que nos corresponde ahora es eliminar esos obstáculos con el fin de delinear una estrategia de revitalización.

Hay primero una discusión, después la definición de una estrategia y, por último, acciones. Si bien se pueden saludar las iniciativas que se desarrollan en torno al mapuzugun, no podemos ignorar que una estrategia debe ser articulada. Me explico, cuando estuvimos en el proceso de oficialización de la lengua, hasta el 2018, tanto las organizaciones sociales y las instituciones públicas mostraban tener poca articulación entre sí, en definitiva, cada cual hace lo suyo. Una estrategia de revitalización debe ser articulada, con objetivos mancomunados. Sino podemos hacer muchas cosas sin efectos reales. Se pueden establecer muchos cursos, pero si los revisas uno por uno constatarás que algunos no tienen objetivos lingüísticos, por ejemplo, en qué nivel quedarás después de ochenta horas de estudio; son cosas que no están delimitadas. No se pretende homogenizar todo proceso, pero por lo menos cuando hablamos por ejemplo de un nivel intermedio, sepamos a que nos referimos, a que indicadores corresponde el manejo de mapuzugun de una persona que adquiere ese nivel. En Mapuzuguletuaiñ se ha hecho ese proceso, y se ha avanzado de manera importante.

La revitalización es un proceso estratégico de largo plazo, que debe articular muchas esferas, sobre todo a nivel social e institucional. Hay que estar conscientes que una lengua no sobrevive en estancos, usada en algunas partes de la sociedad y en otras no. Una lengua solo puede proyectarse si funciona en todo el sistema social. Esto se debe tener muy presente cuando diseñemos nuestra estrategia de revitalización.

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