Noticias

Donde confluyen las lenguas

Una gran parte de los vecinos de la Sierra del Carche, en Jumilla, Yecla y Abanilla, usa el dialecto valenciano

 

laopiniondemurcia.es

Por Fernando Sánchez

Que la globalización hace que mucha gente se interese por idiomas y culturas lejanas es un fenómeno relativamente reciente, aunque en la sierra del Carche, situada al nordeste de la Región y que comprende los municipios de Yecla, Jumilla y Abanilla, tienen su particular globalización desde hace siglos y el interés por la lengua valenciana les ha pillado siempre muy cerca geográficamente hablando a los habitantes de la zona, que hablan valenciano pese a pertenecer a la comunidad murciana. La zona se ha convertido en los últimos 150 años en una ‘isla’ lingüística.

La curiosidad es que, mientras el sur de la provincia de Alicante es mayoritariamente castellanoparlante, la mayoría de los apenas 600 vecinos de la zona del Carche (repartidos en cinco pedanías) se declaran abiertamente valencianoparlantes. Incluso algunos se definen como «valencians y murcianos».

La lengua en la que se expresan sus habitantes se asemeja sorprendentemente a la que hablan sus vecinos alicantinos del valle del Vinalopó. La explicación hay que buscarla en la última década del siglo XIX: la zona del Carche estaba completamente despoblada, pero presentaba unas condiciones óptimas para la agricultura, lo que hizo que varias familias procedentes del vecino Vinalopó (se calcula que aproximadamente una decena) se trasladaron a la provincia vecina para ‘colonizar’ la sierra.

La presencia del valenciano en el Carche, y por extensión en Murcia, despierta curiosidad en todos los territorios de habla catalana, hasta el punto de atraer visitantes. Arturo Navarro, que regenta un restaurante en la aldea de Raspay, destaca que «viene mucha gente por la extrañeza de que en una pedanía de Yecla se hable valenciano». También Etelvina Vidal comenta que «aquí han venido muchos periodistas catalanes» para comprobar el hecho: la lengua se habla en territorio murciano.

 

La Cañada del Trigo, la Torre del Rico y la Cañada de la Leña son otros de estos núcleos valencianohablantes donde la lengua, según recuerda el alcalde de Pinoso, Lázaro Azorín, «se ha mantenido hasta hoy gracias a la tradición oral».

En el centro cultural de la localidad se puede ver la exposición permanente El Carxe: territori de frontera, que refleja esta particularidad lingüística y cultural. Éste es uno de los confines occidentales de la lengua catalana, lo que incrementa aún más esa curiosidad por conocer el lugar, tal y como recuerda el primer edil pinosero, que alude también a la visita de algunas autoridades políticas catalanas. «El valenciano es parte de nuestro patrimonio y queremos seguir transmitiéndolo», afirma Azorín. El principal problema ahora, sin embargo, es la despoblación que afecta al Carche. Como señala Pedro, un vecino de Raspay de edad avanzada, «en el campo no hay salida; ni la viña ni la almendra, y eso hace que los jóvenes ese vayan».

Carmen Abadía, vecina de Catral y profesora de Música, considera que, en general, «no existe en la Vega Baja una conciencia de que muchas palabras de uso habitual son valencianas», aunque en el ámbito académico sí es un fenómeno muy estudiado, que se extienden a la Región de Murcia en una confluencia lingüística. En su opinión, «mayoritariamente la gente del sur de Alicante no es abierta hacia el valenciano» y lo achaca justamente a la existencia de una frontera emocional que aquí sí se hace notar: «Se vive de espaldas a los territorios valencianohablantes vecinos, y a la vez en ellos se asienta la sensación de que éste es ya un lugar diferente», culturalmente ajeno, lo que a su juicio impide evitar ese distanciamiento. Para Abadía, ese valenciano fosilizado en el castellano de la Vega Baja «es más fácil que se convierta en un elemento de reivindicación identitaria cuando se está fuera que aquí», porque se convierte en una singularidad diferenciadora.

 

La presencia del valenciano en El Carche es para los vecinos de Pinoso, una continuidad del municipio, por la proximidad y la relación, según destaca el alcalde, Lázaro Azorín: «Son nuestros vecinos y hay familias repartidas entre los dos lados». Además, «aunque administrativamente dependan de Murcia, su vida comercial, social y cultural la hacen en Pinoso». En este sentido, señala, «son muy pinoseros a la vez que yeclanos, jumillanos o abanilleros».

La afinidad en la lengua contribuye mucho a ello y crea un nexo por encima de lindes y siglas políticas: «Nos sentimos orgullosos de lo que compartimos», dice Azorín. Arturo Navarro y Etelvina Vidal, vecinos de la pedanía yeclana de Raspay, corroboran esa sensación de doble pertenencia desde ópticas distintas. Ella dice sentirse «más valenciana que murciana» y critica que la lejanía respecto a Yecla implica un cierto olvido, mientras él afirma que «tenemos conciencia de ser de Yecla y allí nos miran mucho», pero «en el día a día vamos más a Pinoso al estar más cerca», remarca.

La Universidad Popular de Yecla es conocida por la amplia oferta cultural y formativa que ofrece. Hace varios años que cuentan con cursos de Mitja (valenciano), subvencionados por la Escuela Oficial de Idiomas de Valencia. A pesar de que este año, por falta de personas que asistan, no ha podido salir adelante, los cursos de valenciano han sido por normal general un reclamo de formación que ha contado con personas interesadas. La principal motivación es, apuntan desde la propia Universidad Popular, «la cercanía geográfica con la Comunidad Valenciana». Los principales usuarios de los cursos son aquellos que quieren presentarse a superar una oposiciones en la comunidad vecina. Impartidos por personal cualificado, el Mitja forma parte de la oferta formativa de la Universidad Popular y, a pesar de no haber salido adelante este año, continuará en los próximos años.

 

La Junta de Portavoces del Parlamento catalán aprobó hace unos meses una declaración a favor de la unidad de la lengua catalana y que critica las modificaciones legislativas sobre el catalán que han impulsado los gobiernos aragonés y balear. La declaración incluye la yeclana Sierra del Carche, situada en el nordeste de la Región, como una de las comarcas donde se habla esa lengua. Y es que Iecla y Jumella (Yecla y Jumilla en castellano) no están tan lejos del ‘procés’ después de ver algunos documentos que están circulando por las escuelas promovidos por entidades catalanistas. Una agenda escolar repartida este curso gratuitamente por L’ONG del Català en varios colegios en la zona del Medio Vinalopó y el Bajo Segura incluye a ambas localidades dentro de los anhelados ‘països catalans’.

 

 

0 comments on “Donde confluyen las lenguas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: