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¿Al rescate de la lengua mapuche?

latercera.com

Por Ricardo Hepp

En La Tercera del domingo 18 de marzo, en la página 55, se publica una amplia información titulada “Malen: la mujer mapuche se rebela”. El lector Andrés Falcone escribe que “al final del primer párrafo, y también en la lectura de la foto, leo ‘16 mujeres mapuche (sic)’. A mi juicio se trata de un error de concordancia de número entre el sustantivo y el gentilicio, que veo cada día con mayor frecuencia. Supongo que este vicio se origina en el préstamo de palabras del mapudungun, pues entiendo (podría equivocarme) que en ese idioma el plural del gentilicio no se distingue del singular. No creo que la forma de darle reconocimiento al pueblo mapuche y de rescatar su lengua sea mezclando esta con el español”.

En el idioma mapuche no se usa la letra ese (s) para señalar el plural, como ocurre en el español (campesino / campesinos), sino que se pluraliza anteponiendo la partícula “pu”. (Por ejemplo: hermano es “peñi”, y hermanos, “pu peñi”).

En las noticias que publican muchos diarios y revistas sobre estas comunidades lingüísticas y culturales, a menudo se encuentran nombres con mayúscula inicial y sin variación en el plural. Por ejemplo: “(…) la convocatoria al diálogo con los Mapuche”.
La fundación del Español Urgente, que proporciona criterios uniformes para el uso del español, dice que los nombres de etnias, pueblos, tribus o comunidades indígenas son comunes, que se escriben con minúscula inicial y forman el plural según las normas generales de la lengua española: los mapuches, los aimaras, los diaguitas y los dinkas.
De igual manera ocurre con los términos árabes talibán y muyahidín, que ya han regularizado su plural en español: talibanes y muyahidines, y así los recoge el diccionario panhispánico de dudas. Antes, los dos términos se mantenían invariables para el singular y el plural, debido a que talibán y muyahidín derivan de las formas plurales de talib y muyahid. Finalmente, el uso continuo en español dio lugar a las formas talibanes y muyahidines.

Entonces, del mismo modo que no se escribe los Mongol, los Godo o los Apache, sino los mongoles, los godos y los apaches, no hay razón alguna para no hacer lo mismo con los mapuches, los aimaras, los mayas, los muiscas, los aztecas y otros pueblos o tribus.

El último oficio

La lectora Matilde Astorquiza P. escribe que “La Tercera incurrió en un grueso error en su portada del sábado 17 de marzo. Publicó un título que dice ‘El último oficio del exministro de Justicia’. Pero, en el desarrollo de la información, en la página 36, queda de manifiesto que se trata del exministro de Defensa. El título de la información interior aclara: ‘El último oficio del exministro Gómez por tema de DD.HH.’ ¿Un descuido?”.

Cierto, hubo un descuido informativo. Quien envió el último oficio al que se refiere el diario fue el entonces ministro de Defensa, José Antonio Gómez. Dos días antes del cambio de gobierno, Gómez remitió un oficio “con datos relevantes” a la presidencia de la Cámara de Diputados, para alertar por la destrucción de documentos que se encontraban en dependencias de la Dirección de Inteligencia del Ejército, DINE.

El ministro de Justicia, Jaime Campos, no estuvo vinculado al despacho de ese oficio.

 

 

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