Noticias

La lengua, una discusión vieja como la injusticia

busqueda.com.uy

Por Adela Dubra

El fin de semana, en Córdoba, se realizó la octava edición del Congreso Internacional de la Lengua Española. Estuvo movido. Las relaciones culturales entre España y América Latina, Barcelona y el boomlatinoamericano, el idioma del futuro y el futuro del idioma, el lenguaje inclusivo, el valor de los libros, los subtítulos de Netflix en Roma de Alfonso Cuarón, y la reedición de Rayuela y su valor dentro de la obra de Julio Cortázar fueron algunos de los temas que agitaron el encuentro.

En el Teatro del Libertador General San Martín, la joven española Elvira Sastre contó cómo la web y las redes sociales pueden ayudar a difundir la literatura: “Internet y las redes sociales son una fuente inagotable de descubrimientos poéticos. Internet permitió que la poesía se visibilice”. Joaquín Sabina leyó un texto autobiográfico que fue muy aplaudido.

En los corrillos se hablaba de la carta que el presidente de México Andrés Manuel López Obrador mandó al rey de España y al Papa diciéndoles que debían disculparse por los abusos cometidos en la Conquista. Ya en el acto de apertura, sin un papel en la mano, el premio Nobel Mario Vargas Llosa se subió al estrado y abrió el fuego. “Tengo la impresión de que el mandatario mexicano se equivocó de destinatarios, ya que esa carta debió mandársela a él mismo y responderse a la pregunta de por qué México, que desde hace 200 años es independiente y soberano, tiene todavía tantos millones de indios marginados, pobres, ignorantes y explotados”, dijo. El escritor, que cumplió 83 años en Córdoba y lo festejó saliendo a comer con Sabina, demostró que sigue lúcido y cumpliendo el papel de un intelectual con agallas.

En la misma línea estuvo el mexicano Juan Villoro en su ponencia Conquista y contraconquista. “En estos días en que el perdón está en boga, los mexicanos contemporáneos, producto del mestizaje, somos quizá los que debemos pedir perdón: en México se hablan más de sesenta lenguas, y todas están en peligro. Los mexicanos seguimos perpetrando el colonialismo”, comentó. Marcos Mundstock,  de Les Luthiers, a través de una videoconferencia (que ya está en todas partes) habló sobre las curiosidades y la riqueza del idioma español, sobre la aventura que supone leer y solicitó a la Real Academia Española y al Instituto Cervantes que defiendan la ficción y que controlen un poco la inevitable “proliferación” de libros de autoayuda que, según él, de literatura tienen poco y nada.

Otro hecho destacable. Se presentó la edición conmemorativa de Rayuela, de Julio Cortázar. En la presentación, Vargas Llosa la describió como una novela que “llegó a gente que no tenía relación con la literatura, porque les tocó un centro nervioso de la personalidad”. Dijo que la considera “una novela rara” porque no expresa lo peor de la experiencia humana sino “lo mejor que hay en el ser humano”. Y todos contentos. Pero también dijo que no es la mejor obra de Cortázar, y rápidamente salieron algunos a pegarle con un caño, diciendo que el Nobel peruano había ninguneado la novela (los entendidos siempre dijeron eso de Rayuela). Según Vargas Llosa, con los años, Rayuelase hará más pequeña, “en gran parte por las imitaciones de la experiencia revolucionaria que significó esta novela”. “¿Es la mejor obra de Cortázar?”, se preguntó el autor de Conversación en La Catedral. “Yo creo que no”, se respondió. Silencio en la sala. Y luego: “Estoy seguro de que Cortázar será siempre leído, que tendrá siempre admiradores, devotos y discípulos literarios, pero que probablemente el más duradero, el Cortázar eterno, si es que hay eternidad en el mundo de la literatura —algo que es muy discutible—, será probablemente el de los cuentos”.

El CILE tuvo, además, su contracongreso que puso foco en la lengua como derecho humano. Allí participaron algunos del encuentro “oficial”, entre los que se encontraban los argentinos Mempo Giardinelli y María Teresa Andruetto. Y fue Andruetto, precisamente, la encargada de cerrar el CILE. Lo hizo en compañía del poeta Luis García Montero, director del Instituto Cervantes. Andruetto observó de manera crítica la ausencia del lenguaje inclusivo como tema posible de las tantas ponencias desplegadas en el programa oficial del cónclave, cuestionó la vigencia y el valor del castellano de Castilla en Sudamérica y criticó que autoridades españolas hayan definido los contenidos de un congreso latinoamericano desarrollado en Córdoba, Argentina. Es una realidad que más del 90% de los hablantes de lengua española vive en países de América, y menos del 10% en España, pero, sin embargo, “las variedades idiomáticas americanas no tienen tantas posibilidades de ser reconocidas por la Academia y, cuando lo son, pasan por formas folclóricas, americanismos”. Es bien cierto lo que dice Andruetto: aquí a Uruguay llegan libros de autores colombianos o argentinos que en la editorial española los llenan de “¿habéis venido?” y “melocotón” en lugar de durazno.

En el Diccionario Panhispánico de Dudas, alrededor de 70% de lo que se considera ‘malos usos de la lengua’ es de origen latinoamericano. Hay una idea de purismo y una pretensión de uniformidad: “El bien decir se decide fuera de nosotros”, dijo Andruetto, que citó al genial Fernando Vallejo, que ha dicho que preguntarse quién habla bien es una tontería porque el castellano se habla como se puede en todos los ámbitos del idioma. Vallejo también ha dicho que “España es un país de prepotentes, soberbios, gritones y altaneros”.

García Montero, elegantemente, refutó a la escritora argentina y celebró la existencia de este tipo de instancias. Porque convocan al encuentro de varias voces y permiten prestar más y mejor atención a los mecanismos de uniformidad y movilidad del idioma, a los aportes árabes, africanos, europeos y asiáticos que impregnan la lengua española, y ofrecen la posibilidad de reflexionar con libertad acerca del peso de Rayuela en el futuro.

Otro de los temas de esos que generan titulares fue que el rey Felipe, al inaugurar el congreso, se equivocó y habló de “Vuestro José Luis Borges” en vez de Jorge Luis, lo que provocó algunas reacciones furibundas. No es tan grave. Pero igual me pareció ocurrente el comentario que hizo el escritor uruguayo Gabriel Sosa en las redes a propósito del lapsus o error: “Che, les aviso que si supieran de lenguaje y literatura no serían reyes ni presidentes, serían… yo qué sé, pobres o algo así”.

0 comments on “La lengua, una discusión vieja como la injusticia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: