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Pensar la comunicación desde la perspectiva de género

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La doctora en Filosofía e investigadora Diana Maffía participó del Seminario Iberoamericano de Periodismo y Comunicación en el marco del CILE 2019, y brindó un debate sobre género y los desafíos que presenta el lenguaje para ser inclusivo.

Como parte de las actividades previas al Congreso Internacional de la Lengua Española -el encuentro más importante de habla hispana que este año tuvo lugar en la ciudad de Córdoba- la doctora en Filosofía (UBA), investigadora y feminista, Diana Maffía, compartió un debate sobre “Comunicación con perspectiva de género”, a cargo de Elianne Ramos, de Estados Unidos, que también contó con la participación de la artista de Uruguay Ana Prada.

“¿De qué manera la comunicación construye estereotipos?”, planteó Maffía al público presente en la Sala de las Américas (UNC), donde tuvo lugar el evento.

Para la filósofa e investigadora, el gran problema del lenguaje hoy es la falta de representación en la lengua y el binarismo, además de la necesidad urgente de empezar a pensar la comunicación desde una perspectiva de género.

Para Maffía hay varias claves que ayudan a entender qué significa la idea de comunicar con esta perspectiva. “La primera es analizar el impacto diferenciado por género que tiene, por ejemplo, una imagen. Cuando comunicamos algo, el modo en que es recibido por varones, mujeres y trans es diferente. Y muchas veces ese mensaje está pensado desde una posición hacia un sujeto que no disputa”, dijo. Y brindó el ejemplo de una publicidad que llevaba el anuncio “Tus vacaciones, tu mujer, tus hijos y tu auto”. “Tenemos un señor propietario, que tiene como parte de su patrimonio no solo a su auto, sino a la mujer y los hijos. Cuando en realidad son muchísimas las mujeres las que manejan”, señaló.

Por otra parte, la investigadora y docente plantea como otras claves o condiciones, que “la comunicación sin perspectiva de género construye o refuerza estereotipos”, además de tener un “impacto diferencial por género”.

“En la comunicación ciertas cosas aparecen con más valor que otras. Se establece una jerarquía sobre qué es lo que vale, qué es lo significativo y qué es lo que tiene más importancia. Por citar un ejemplo, en el mundo del deporte, el fútbol femenino casi no se nombra”.

Como otra pista para pensar en la perspectiva de género, Maffía señaló la falta de inclusión en la comunicación de la voz de las personas sobre las cuales se habla. Según su perspectiva, la Ley de Identidad de Género sancionada en Argentina es un ejemplo de esto. “Durante el debate hablaron jueces, médicos, distintos profesionales, pero no tuvieron lugar las personas trans, cuya experiencia precisamente la Ley de Identidad de Género legitimó”, explicó. Se trata para la investigadora de una cuestión epistemológica y de derechos humanos, que hace a la credibilidad y a la legitimación de la experiencia de estas personas.

“Hay saberes que se construyen desde la academia, y hay saberes que deben ser puestos en primera persona si no quiero cometer un sesgo de género”.

La filósofa también hizo alusión a la cobertura periodística de los femicidios, y cuestionó que en la mayoría de los casos “recordamos el nombre de la víctima, pero no el nombre del femicida”, lo que genera “poner la mira en la víctima”. “Podemos recordar aquel titular conocido que decía que a la víctima de un femicidio le gustaba ir a los boliches”, señaló.

“Pensemos en el impacto diferencial de género: una noticia donde una chica joven es asesinada, y donde la manera de comunicarse es que le gustaba salir a los boliches. Es para los varones una legitimación de que pueden apropiarse de los cuerpos de las mujeres, y es parte de los códigos de aprendizaje de la masculinidad sexista y machista”.

Como parte de otra clave para pensar en el género, la filósofa recordó que en Argentina el 70% de las personas pobres son mujeres.

“¿Cómo explicamos esta cifra si no añadimos una visión de género y si queremos alcanzar la igualdad? No se trata solo de diferencias sexuales, se trata también de diferencias de poder y de relaciones de dominación”.

El lenguaje inclusivo

Diana Maffía hizo alusión a la cuestión del lenguaje inclusivo, y explicó que se trata de “un recurso para salir de las dos vocales antagónicas, a y o, que sexualizan el lenguaje”, y que éste propone la letra “e” como genérico universal que intenta solucionar dos problemas: la universalización del género masculino y el binarismo.

“El género masculino se utiliza para referirse al género humano, en cambio el género marcado es el femenino. Si decimos ‘todas las mujeres’ claramente nos estamos refiriendo solo a ellas. Los hombres son los embajadores del género humano y las mujeres nunca sabemos si estamos incluidas o no”, explicó la investigadora. Y en alusión a lo que la filósofa denomina “binarismo”, Maffía señaló que las personas trans hoy no están incluidas en el lenguaje.

“Puede ser que el lenguaje inclusivo no sea la solución más apropiada. Quizás no nos gusta la letra e, pero las soluciones se están intentando”.

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