Reseñas

Hernando Cuadrado, Luis Alberto y Jesús Sánchez Lobato (eds.) (2017): La configuración lingüístico-discursiva en el periodismo científico. Madrid/Frankfurt am Main: Iberoamericana/Vervuert, 308 pp.

La divulgación científica es imprescindible para el desarrollo de la sociedad moderna, a la que le hacen falta el soporte de los medios masivos y la colaboración de los periodistas. Además de acatar los códigos deontológicos del periodismo, los periodistas científicos deben tener sólidos conocimientos especializados y ser capaces de transformar un lenguaje críptico al lenguaje popular. A lo largo de este libro, que consta de diez capítulos de diferentes autores, se han analizado detalladamente la configuración lingüístico-discursiva de la divulgación científica en la prensa, atendiendo a los géneros del periodismo y las ramas de la ciencia. Con base en las teorías y metodologías científicas, los textos se hacen accesibles con ejemplos ilustrativos.

Es una obra instructiva y valiosa para los periodistas, los científicos, los lingüistas, y todos aquellos interesados en este tema. El capítulo 1 se titula “Del registro científico al discurso periodístico de información y divulgación de la ciencia”. Su autor es Luis Alberto Hernando Cuadrado, quien nos dibuja a grandes rasgos el camino recorrido desde el lenguaje científico hasta la divulgación científica. El registro científico se halla marcado por la precisión, objetividad y concisión. Para lograr la objetividad, se recurre a la pasiva perifrástica y refleja, presente gnómico, adjetivo especificativo, plural de modestia, adyacente circunstancial y la metodología inductiva-deductiva. En el lenguaje científico abundan los tecnicismos denotativos, monosémicos y unívocos, cuya abstracción conceptual y carencia sinonímica implican muchos obstáculos para la divulgación científica.

Frente a ello, unos mecanismos lingüísticos como la sinonimia, el ejemplo, la definición, la analogía, la metáfora y la cita constituyen los recursos frecuentes de aplicar para la divulgación científica en la prensa. Los periodistas científicos deben atender siempre al objetivo primordial de persuadir al público.

M.ª Azucena Penas Ibáñez, en el capítulo 2, “El editorial en el periodismo de divulgación científica. Un marco procedimental para el análisis de unidades de significado conceptual”, analiza cinco ejemplos extraídos de distintas revistas científicas: Mar, Farmacéuticos, Muy Interesante, Tratamientos Térmicos, y Medicina Clínica, con un desarrollo expositivo, por parte de la autora, de complejidad estructural ascendente, donde nos ha ilustrado dos modalidades editorializantes básicas: el editorial y el artículo editorial basadas en la estructura tripartita clásica (inicio-medio-fin). El artículo editorial de quinto ejemplo, Medicina Clínica, llega a alcanzar el estatus de silogismo argumentado a través de marcadores contraargumentativos y estructuradores de la información (2017: 79). Conforme a la estructura propia del editorial, el análisis se despliega con la especial atención a las unidades de significado conceptual más relevantes, donde los códigos visuales sirven para orientar los contenidos informativo-divulgativos, y la estructura textual del editorial se ve permeable a otros tipos de estructura, como, por ejemplo, la publicitaria. Esta hibridación del editorial con el anuncio se pone claramente de manifiesto en el tercero de Muy Interesante y cuarto de Tratamientos Térmicos. La hibridación tiene presente, además, en el segundo ejemplo de Farmacéuticos, cuyos textos efectúan una función mixta de presentar los hechos y la conclusión.

El objeto del capítulo 3, “Reescribir la ciencia: la configuración lingüística-dis cursiva de los artículos de divulgación científica”, de Rosario González Pérez, es el artículo de divulgación científica en los periódicos digitales españoles. Si el artículo, combinación de noticia y opinión, tiene finalidad suasoria y presenta un fuerte matiz argumentativo, el artículo de divulgación científica se hace más accesible y comprensible mediante la definición, la reformulación y la ilustración. Las características de la argumentación en los artículos de divulgación científica digital son el carácter híbrido de los artículos de opinión, gran dependencia del contexto sociocultural, tipo de texto corto, captación del interés del receptor, complicidad con el destinatario, emisor autorizado, fuerte carácter valorativo y suasorio, multimodalidad, y debate y aumento de elementos emocionales con el entorno digital (pág. 93).

Con el análisis de tres artículos de El País se demuestra que sus titulares suelen ser sintagmáticos y sugerentes. En el titulado “El brochetón” se percibe una cercanía contextual, con matices de humor, ironía y hasta reivindicación, lo que contrasta con su sintaxis lineal, que facilita la rápida comprensión del público. Alberto Hernando García-Cervigón, en el capítulo 4, “La configuración lingüística del discurso en la noticia científica”, advierte que la precisión y la objetividad del periodismo en la noticia científica se reflejan fundamentalmente en el uso de la impersonalidad, la pasiva y los sintagmas nominales. Sintácticamente, se caracteriza ante todo por la generalización (plural de modestia, presente de indicativo y gnómico, y sintagma nominal) y la explicación (aposición explicativa, proposición subordinada de relativo adjetiva explicativa, y formulación de la pregunta interrogativa acompañada de la respuesta argumentativa), y los marcadores discursivos cumplen en ella una misión de capital importancia para el desarrollo y la cohesión de los párrafos. En la designación del referente se recurre con frecuencia al tecnicismo, los compuestos cultos, el calco semántico del inglés , las siglas en español y en inglés, y a veces se incluyen expresiones coloquiales. En el titular predomina el presente de indicativo (en activa y en modalidad enunciativa afirmativa), seguido del pretérito indefinido, el pretérito perfecto, el pretérito imperfecto y el futuro imperfecto, y se recurre con frecuencia a la elipsis del núcleo verbal de la estructura oracional, la nominalización, la frase nominal, las voces o expresiones del latín científico e incluso el coloquialismo y los dichos rimados. Las “Estrategias lingüístico-discursivas en la entrevista científica” son estudiadas por Ángel Cervera Rodríguez en el capítulo 5, quien señala que la estructura del cuerpo de la entrevista consta de sucesivos pares de pregunta-respuesta y que el lenguaje de la entrevista científica es objetivo, preciso, y conciso. La sintaxis se presenta de manera ordenada, lógica y formal. Por lo general, en el procedimiento explicativo de los entrevistados se advierte un predominio de la nominalización, las “agrupaciones nominales compuestas por palabra abstracta + adjetivación y/o determinación”, el “presente de indicativo en tercera persona” y la “interrogativa directa total y parcial” (págs. 155-156). Resulta imprescindible el empleo del registro cortés, sobre todo con la fórmula de tratamiento usted. Para la macroestructura del contexto de la entrevista, hay que conocer el papel de los participantes, el marco espaciotemporal, y los aspectos socioculturales y cognitivos. En la microestructura se siguen los procedimientos argumentativos mediante el “desarrollo expositivo-explicativo”, el empleo de “construcciones sintácticas lógico-causativas” y “conectores lógico-discursivos de orientación argumentativa” (pág. 162).

El capítulo 6, “Procedimientos léxico-discursivos y de estructuración semántica en el periodismo de divulgación científica en prensa y revistas digitales”, propuesto por Alicia Puigvert Ocal tiene como objetivo analizar las diferencias y similitudes en el ámbito léxico-semántico entre los textos científicos y los textos de divulgación científica. La noticia tiene carácter principalmente informativo, mientras que los textos de divulgación científica tienen fines didácticos. Los periodistas científicos deben contextualizar bien los tecnicismos y parafrasearlos de manera correcta. Sin embargo, muchos términos científicos no tienen sinónimos absolutos, son neutros, y están sujetos a continuos cambios. El préstamo (sobre todo, del griego, del latín o del inglés), las metáforas correferenciales, la derivación (especialmente sustantivación), la acronimia, los sustantivos de acepción aplicada al campo específico, los epónimos, la asociación de sustantivos y adjetivos especificativos, y la prosopopeya de los verbos constituyen los mecanismos fundamentales para la creación de léxico científico, al tiempo que contribuyen a la proliferación sistemática del léxico.

Los periodistas divulgativos, según Sara Robles Ávila, a cuyo cargo corre el capítulo 7, “El léxico en el periodismo de divulgación: entre el rigor científico y el sensacionalismo informativo”, efectúan un acomodo del lenguaje científico al lenguaje común, adaptando la información esotérica a la inteligibilidad masiva. Estos profesionales deben calibrar el grado de vulgarización sin caer en el sensacionalismo ni afectar a la credibilidad científica. Para ello, la mayor dificultad consiste en la aclaración del término científico, dado que está cargado de alta densidad terminológica. 

Resultaría contraproducente la explicación excesiva o imprecisa. El sensacionalismo brota principalmente de fenómenos lingüísticos del tipo de las siglas y acrónimos, extranjerismos, neologismos (fundamentalmente anglicismo) y léxicos valorativos (adjetivos valorativos, adverbios con sufijo de -mente e interrogativos). Xavier Laborda Gil, en el capítulo 8, “Aspectos retórico-pragmáticos del periodismo científico sobre humanidades”, estudia cuatro artículos de esta índole publicados en los primeros años de la década de los noventa del siglo pasado en El País. Se trata de “Orientaciones de la lingüística” (1990), de Giulio Lepschy; “Narración y verdad” (1993), de Roger Chartier; “Un paseo por Babel” (1993), de Tullio De Mauro; y “De Adán a la ‘confusio linguarum’” (1993), de Umberto Eco. Estos textos están redactados con rigor científico, se muestran sobrios en fotografías y presentan una estructura compleja; se desarrollan con la estructura cronológica o deductiva-inductiva y poseen una notable densidad textual. Nos dan a conocer la aspiración cultural de aquel entonces: “comunicación oral, acontecimientos culturales, textos conceptualmente consistentes, texto de estilo académico, y limitaciones de la multimodalidad” (págs. 246-247). El capítulo 9 versa sobre “La toponimia en el periodismo español de información y divulgación científica”. Jairo Javier García Sánchez sostiene que en las indicaciones toponímicas en diferentes libros de estilo hay divergencias por la actitud discordante hacia los exotopónimos. Para este autor, la exotoponimia es un integrante de la lengua, pero hace falta la regulación. Los topónimos se caracterizan por sus poderes designativos, privados del significado denotativo y sujetos a las asociaciones altamente connotativas. Eso ha suscitado muchas controversias. La presencia de los topónimos en la prensa se debe a los cambios de nombre oficial, las coincidencias homonímicas, las explicaciones etimológicas y el uso de la fraseología en que intervienen topónimos. Los topónimos aparecen frecuentemente en las noticias. El tratamiento de la toponimia debería ser muy serio y se precisa de la colaboración entre los científicos y los periodistas, quienes tienen que conocer la fuente fehaciente de las informaciones. Por último, en el capítulo 10, titulado “Los elementos coloquiales en el periodismo de información y divulgación científica”, José Torres Álvarez señala que el empleo del registro coloquial permite a los periodistas elaborar o reformular los contenidos científicos de manera más amena y atrayente. La eficacia divulgativa de los textos científicos es directamente proporcional a la dimensión del contenido relacionado. Cuanto más específico y experto sea el contenido, menos alcanzaría su nivel divulgativo. El corpus de su estudio es las revistas Muy interesante Quo. En comparación con El País, cuentan con menor difusión y menos impacto social. El antetítulo, el título, la entradilla, el cuerpo y los ladillos son lugares frecuentes de hallar los rasgos coloquiales. Entre ellos, el autor acentúa el análisis del cuerpo, donde los adverbios y los adjetivos con función modalizadora y las expresiones reformulativas dan más cabida al coloquialismo. 

Como se puede comprobar, nos hallamos ante una monografía armada con teorías sólidas y ejemplos ilustrativos, y cargada de un contenido rico que atiende a diversos aspectos del español actual en el periodismo científico. Con el fin de caracterizarlo de la manera más exhaustiva posible, se ha contado con un equipo de prestigiosos investigadores universitarios que lo han estudiado desde diferentes perspectivas, con un estilo claro, conciso e inteligible. Como el lenguaje de la divulgación científica oscila entre el rigor científico y la vulgarización coloquial, se dan a conocer los mecanismos lingüísticos a los que se recurre con mayor frecuencia para recontextualizar el contenido y reformular el registro científico en el discurso periodístico. 

Cheng Yue
Universidad Autónoma de Madrid

 

 

 

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