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Marco Lucchesi: “En tiempos de barbarie, algunos se enorgullecen de su ignorancia”

El presidente de la Academia Brasileña de Letras señala que la cultura es el último bastión de la democracia. Firmará acuerdos con su par de Argentina.

 

clarin.com

Por DÉBORA CAMPOS

“El portuñol expresa un deseo de aproximarnos, un deseo de confraternizar frente a la antigua muralla que nos separaba como países vecinos. Esa muralla no era la lengua sino las miradas distintas que teníamos y el juego de espejismos que se fue construyendo.” La defensa de ese neoidioma que mezcla, como en una coctelera alocada, sintaxis y vocabulario del castellano y del portugués sale de la boca del presidente de la Academia Brasileña de Letras, Marco Lucchesi. De visita en Buenos Aires para firmar el primer acuerdo de cooperación entre la institución que dirige y la Academia Argentina de Letras, este poeta, novelista y ensayista de 55 años que habla 20 idiomas parece ser todo lo contrario de lo que manda el modelo del académico de la lengua: desacartonado, espontáneo y con la risa fácil.

Se siente cómodo en la ciudad. “Esta es mi área”, dice señalando el Palacio Pizzurno y una cafetería en la que se desarrolla la entrevista con Clarín. Estuvo el año pasado y vuelve ahora con una intención clara: “No solo es el primer acuerdo que se establece entre nuestras academias, sino que esperamos que permita crear un puente cultural”, dice. Es probable que ninguno de los clientes de esta esquina porteña imagine que este hombre de lentes es profesor titular de Literatura Comparada de la Universidad Federativa de Río de Janeiro, investigador del Conicet brasileño (el Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico) y académico invitado en universidades de Europa, Asia y América Latina.

"Me enamoraron los idiomas e intento hacer lo que dice Joaquim Machado de Assis en los estatutos de la Academia: darle una mayor atención a la lengua", dice Lucchesi. / Constanza Niscovolos

“Me enamoraron los idiomas e intento hacer lo que dice Joaquim Machado de Assis en los estatutos de la Academia: darle una mayor atención a la lengua”, dice Lucchesi. / Constanza Niscovolos

 

–La academia argentina tiene limitaciones presupuestarias que no le permiten editar ni siquiera tres libros al año. ¿Cuál es la situación de la institución que usted preside?

–Depende de muchos factores, pero en líneas generales editamos cada año cuatro anales y cuatro ediciones de la revista de la academia que tiene 150 años, también volúmenes de filología y de literatura, relatorios y organizamos conferencias cada jueves, un seminario mensual sobre la actualidad, presentaciones de música de cámara, teatro, lectura dramatizada y visitas guiadas. Todo esto es gratuito y abierto y podemos hacerlo porque la Academia Brasileña de Letras es independiente del Estado: se financia con el alquiler de inmuebles que le pertenecen o que le fueron donados. Esa es una suerte que nos aleja de la política partidaria, sobre todo hoy que todo parece estar envenenado.

–Tiene usted un perfil muy distinto al de sus pares en este tipo de instituciones. ¿Le ha traído problemas?

–Puede ser que se hayan equivocado al elegirme… ¡dos veces! Tal vez, se debe a mi formación, a mi manera de mirar el mundo, siempre me enamoraron los idiomas e intento hacer lo que dice Joaquim Machado de Assis en los estatutos de la Academia: darle una mayor atención a la lengua. En ese sentido, creo en el debate y en toda ocasión que permita discutir, desarrollar y profundizar el conocimiento de estas cuestiones. En cuanto a mi estilo, viene de mi trato con los estudiantes y de mi trabajo en las cárceles. Todos los días, escucho muchas formas de hablar el portugués y todas ellas me encantan porque todas son verdaderas y auténticas.

–¿Son aceptados todos esos registros del portugués en los medios o en la escuela?

–Es una dialéctica compleja y depende mucho del contexto y de la institución. Por ejemplo, tenemos en Brasil casi 300 lenguas originarias y es bonito ver cómo y cuánto los profesores bilingües están empezando a cambiar la relación entre esos idiomas. Además, en las universidades hay casi 70 mil jóvenes de pueblos aborígenes. Entonces, todas esas lenguas hablan al mismo tiempo y componen una unidad que nos identifica. Hay una definición muy hermosa: la de ser políglota de una sola lengua llena de riqueza y de registros.

Lucchesi: "Me gusta pensar que el último bastión de la democracia es la cultura".  / Constanza Niscovolos

Lucchesi: “Me gusta pensar que el último bastión de la democracia es la cultura”. / Constanza Niscovolos

 

–¿Cómo lleva los ataques del presidente de Brasil y de algunos ministros a la cultura y la educación?

–Me gusta pensar que el último bastión de la democracia es la cultura. Entonces, hay que luchar muchísimo en este tiempo en el que alguna gente se enorgullece de su ignorancia. Pero como ha enseñado la historia, los bárbaros pasan y Roma quedará siempre. Por eso, hay que trabajar todos los días con mucha intensidad, yo diría con una esperanza atrevida para que los valores se mantengan. En ese sentido, las lenguas son muy valiosas porque construyen no solo una concepción del mundo sino también la conciencia de la alteridad.

– Los únicos libros que no han caído en ventas en Brasil son los de tipo religioso. ¿Qué nos dice esto?

– Para mí es un dato muy sorprendente porque hay una gran transformación que se ve en la cultura popular de Brasil. Yo creo naturalmente que el Estado es laico, pero eso a veces no queda claro en algunas políticas que se implementan en el país. Como broma, suelo decir que si un marciano pudiera captar la televisión abierta brasileña pensaría que el sistema de gobierno es una teocracia. Por supuesto, todos tienen derecho a manifestarse, pero hay que tener un cuidado muy grande porque hay muchas religiones distintas e igualmente respetables y estamos viendo cómo hay un proyecto de poder que viene en conjunto con algunas de esas creencias y que puede llevar a la República por caminos distintos. Lo que tenemos que profundizar es el valor de la democracia, de la tolerancia y de la diversidad.

Lucchesi Básico

Es escritor, toca el piano y habla 20 idiomas. El primero que aprendió fue el italiano que hablaban sus padres, emigrantes de la Toscana que se casaron y fueron a hacer la América a Brasil. Hijo único, estudió Historia en la Universidad Federal Fluminense y se doctoró en Literatura en Río de Janeiro, donde vive, y Filosofía Renacentista en Alemania. Columnista de O Globo desde 2010, es conocido por su defensa de los derechos humanos y por sus acciones en comunidades y prisiones cariocas, a las que lleva proyectos literarios y educativos.

 

 

 

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