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La atención a los pacientes del coronavirus se pierde en la traducción

The New York Times

Los intérpretes médicos ahora deben trabajar de manera remota, algo que multiplica los desafíos en los hospitales para médicos y pacientes que no hablan inglés.

Recientemente, el doctor Alister Martin se puso frente a su paciente, un hombre hispano que no hablaba inglés, y le dio la noticia de que tendría que ser intubado. Luchando por mantener la voz calma, el médico sugirió que el hombre llamase a su mujer. Y le dijo al paciente, un conductor de autobús en Boston y padre de tres hijos, que debía decirle cuánto la amaba y despedirse, por si acaso.

Este intercambio ahora es parte de la rutina diaria de Martin, pero nunca se vuelve fácil. Lo más difícil es que cada pieza de información se repite al menos dos veces: la mayoría de los pacientes de Covid-19 del doctor Martin no hablan inglés, por lo que se comunica con ellos a través de un intérprete que está al teléfono.

Debido a que el equipo de protección personal es escaso en los hospitales de todo el país, pocos intérpretes clínicos pueden trabajar en persona con pacientes de Covid-19, como lo harían normalmente. La mayor parte de la interpretación se realiza de forma remota. Comunicarse a través de un intérprete duplica o triplica la duración del intercambio médico, añadiendo más confusión y ansiedad a situaciones de por sí estresantes para los pacientes y sus familias. Y las condiciones de la atención al Covid-19 —el ritmo veloz de la evolución de los casos, el deseo de los trabajadores del hospital de limitar la duración de su exposición a los pacientes — crea numerosos obstáculos para una interpretación efectiva.

“Estamos viendo una degradación general de la calidad de la atención brindada a los pacientes que no hablan inglés como primer idioma”, dijo Martin.

Martin dijo que el brote de coronavirus ha multiplicado las barreras logísticas para la interpretación médica. Las habitaciones de hospital son ruidosas, llenas del zumbido de los tanques de oxígeno y las conversaciones urgentes del personal. Todos usan mascarilla así que sus voces suenan amortiguadas. Los trabajadores sanitarios intentan mantenerse a dos metros de sus pacientes siempre que sea posible.

“El oxígeno de alguien puede estar en picada y tengo que llamar a un intérprete por teléfono, esperar en línea, poner un código de acceso, decir dónde estoy”, dijo Martin. “Es difícil para el paciente. Imagina que estás en una sala ruidosa con una máscara que sopla oxígeno a tu cara a 15 litros por minuto y te sientes mal. No puedes comprender tanto las cosas”.

Por lo general, le explica a los pacientes el proceso médico preciso antes de intubarlos y los instruye a pensar en sus recuerdos más felices, lo que él llama “las vacaciones antes de la sedación”. Con un intérprete al teléfono, él y su equipo están obligados a usar sus palabras con moderación.

También los intérpretes dicen que la calidad de su trabajo sufre cuando se comunican con los pacientes de forma remota en vez de en persona y no pueden usar lenguaje corporal o leer expresiones faciales. “Cosas pequeñas como un golpecito en el hombro o sujetar la mano del paciente generalmente hacen una gran diferencia”, dijo Cinderella Lee, una intérprete de cantonés para Sutter Health en California.

Lee dice que en circunstancias normales, los pacientes que no dominan el inglés tienen familiares que ayudan con la traducción y sirven de defensores. Pero debido a que los hospitales han prohibido las visitas, los pacientes están solos. Algunos pacientes con los que trabaja Lee son ancianos y “no entienden por qué sus seres queridos no los visitan”, dijo.

David Velasquez, estudiante de medicina en Harvard, dice que a menudo le han pedido traducir para pacientes hispanohablantes mientras estaba en rotaciones clínicas. Como ha presenciado fallas en la comunicación con pacientes que no dominan el inglés, teme por sus familiares inmigrantes que están fuera de Los Ángeles, uno de los cuales ya ha contraído el nuevo coronavirus.

“La mayoría de médicos no hablan su idioma”, dijo Velasquez. “Me preocupa el proceso del alta. Es una cosa es hacerles saber lo que tienen que hacer en el hospital. Pero es otra cosa educar al paciente en las precauciones que debe tomar después de irse, y cómo proteger a sus seres queridos”.

A David Velasquez, estudiante de medicina en la Universidad de Harvard lo llaman a menudo para traducir cuando está en rotaciones clínicas Kayana Szymczak for The New York Times

Los desafíos al tratar pacientes de Covid-19 que no dominan el inglés son especialmente preocupantes para los médicos debido a las desproporcionadas tasas de hospitalización entre negros e hispanos.

Los hispanos suman el 34 por ciento de las muertes por coronavirus en Nueva York, según datos publicados la semana pasada, pero solo suman el 29 por ciento de la población de la ciudad. Los líderes de Nueva York han sugerido que esto refleja parcialmente la sobrerrepresentación de los hispanos entre los trabajadores esenciales; un estudio del contralor de la ciudad encontró que las minorías representan el 75 por ciento de la fuerza laboral de primera línea, incluidos los empleados de supermercado y los conserjes.

Massachusetts ha publicado solo datos raciales y étnicos limitados sobre el virus, pero se han reportado grandes grupos de infección en Chelsea, donde abundan los inmigrantes y en las comunidades de Boston donde predominan los negros, latinos e inmigrantes, incluyendo Hyde Park y Mattapan. Aproximadamente el 40 por ciento de los pacientes hospitalizados por Covid-19 en el Hospital General de Massachusetts son hispanos, 80 por ciento de los cuales son principalmente hispanohablantes.

“Esto se ha convertido en una epidemia de color negro y marrón en todo el país”, dijo Joseph Betancourt, director de equidad e inclusión del hospital. “Esa es la razón por la que tenemos que prestarle atención al idioma”.

En Cambridge Health Alliance, de Massachusetts, casi la mitad de los 126.000 pacientes en su sistema de atención primaria tienen un dominio limitado del inglés. Alliance cuenta con 100 intérpretes de planta, quienes por lo general trabajan en salas de emergencia y clínicas comunitarias. Vonessa Costa, directora de asuntos multiculturales y servicios para pacientes, dijo que aproximadamente el 99 por ciento del trabajo de interpretación ahora es remoto, con los intérpretes atendiendo más de 1300 llamadas al día.

Esas circunstancias ponen un tremendo estrés en los intérpretes médicos, dice Costa, en especial en aquellos que viven en las comunidades inmigrantes de Boston más golpeadas por el brote. La semana pasada, escuchó de un angustiado intérprete que acababa de pasar 45 minutos al teléfono para ayudar a una joven hispanohablante a comunicarse con el personal del hospital sobre dos familiares muy enfermos, su pareja y su madre.

“Hay un trauma al interpretar trauma”, dice Costa. “Algunos intérpretes en nuestro departamento tienen familiares que también han sido hospitalizados. Están conmocionados por las situaciones que han tenido que interpretar y la devastación en sus comunidades”.

Jorge Rodríguez, médico del Hospital Brigham and Women, dijo que la pandemia del coronavirus está exponiendo, y exacerbando una condición preexistente en el sistema de salud del país: la disparidad en la atención de pacientes que no hablan inglés. Un estudio de 2015 de la Joint Commission, una acreditadora sin fines de lucro, mostró que los pacientes con dominio limitado de inglés experimentaron resultados de salud adversos en tasas visiblemente más altas que los angloparlantes.

“Sabíamos que los pacientes con dominio limitado del inglés tenían menos acceso a la atención, más visitas a emergencias, estadías más prolongadas en el hospital y peores resultados clínicos”, dijo Rodríguez. Agregó que esperaba que el impacto desproporcionado de la pandemia en la población hispana motivaría a las instituciones médicas a considerar los modos en que las barreras del idioma afectan la atención al paciente.

Algunas instituciones médicas ya han comenzado a repensar sus servicios de interpretación en medio del brote de coronavirus. Betancourt dijo que, en el último mes, Mass General ha creado un registro de miembros del personal de primera línea que hablan varios idiomas. El hospital ahora tiene como objetivo asignar un doctor hispanohablante a cada equipo médico siempre que sea posible, para que los pacientes se apoyen en sus médicos para la interpretación en vez de tener que usar servicios remotos.

Costa dijo que Cambridge Health Alliance ha identificado a todos los pacientes que requieren interpretación en persona en lugar de interpretación remota, como las personas con problemas de audición que no usan el lenguaje de señas estadounidense, y ha asignado equipo de protección personal para sus intérpretes en el terreno. El proveedor de atención médica ha comenzado a ofrecer instrucciones de alta en árabe, nepalí y otros idiomas, yendo más allá de las traducciones al español, portugués y criollo haitiano que ofrecían hasta ahora. Y consideran distribuir micrófonos a los pacientes cuando sea necesario para amplificar sus palabras para los intérpretes.

Pero a medida que la organización de Costa se esfuerza por mejorar sus servicios de interpretación, a ella le preocupan los millones de pacientes en todo el país que no dominan el inglés y tienen dificultades para acceder a la atención. “Una pandemia no es momento para construir sistemas de trabajo”, dijo.

Por Emma Goldberg

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