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El lenguaje de las manos, un camino en la universidad

La Prensa Gráfica

El lenguaje es un elemento crucial para la sociedad. La población sorda es una minoría lingüística que debe vivir en un universo que no está construido para ellos. ¿Cómo estudias o trabajas cuándo no puedes establecer comunicación con los que te rodean?

La clase de Máquinas Térmicas comienza a las 7 de la mañana, mientras todos miran atentos al frente, Steve Hernández, de 22 años y estudiante de Técnico en Ingeniería Mecánica en la Universidad Don Bosco (UDB), observa atentamente a Reina Pérez. Ella es su intérprete en la asignatura que cursa, y lo acompaña a la mayoría de sus clases y actividades académicas porque Steve es sordo; necesita de ella para facilitar la comunicación con sus compañeros y catedráticos.

El joven ha logrado desarrollar habilidades para comunicarse con sus compañeros aun cuando su intérprete no lo acompaña, pero en un sistema de educación poco flexible pedir indicaciones, asesoría, o procesos burocráticos puede resultar abrumador.

Según el Reglamento de ley de Equiparación de Oportunidades para las Personas con Discapacidad en el capítulo IV referido al área de Educación; las personas con discapacidades, previa evaluación, podrán integrarse a los sistemas regulares de enseñanza, los cuales deberán contar con los servicios de apoyo apropiados y accesibilidad. Pero hasta ahora, estas leyes no se cumplen a cabalidad en el país.

“La universidad es más difícil. En el colegio se había adaptado para los sordos”, dice Steve, quien  hizo su bachillerato en el Instituto Técnico Ricaldone, donde habían implementado medidas para incluir a los estudiantes sordos, como agregar un sistema de luces al timbre para que ellos fácilmente pudieran identificar los cambios de hora y recreos.

Dentro del sistema de educación superior existen pocas facilidades para las personas con discapacidad. El sistema no fue diseñado tomando en cuenta sus necesidades. En el caso de los estudiantes sordos en universidades privadas, aparte de costear la matrícula y mensualidad, deben asumir el costo de los intérpretes. En casos extremos la universidad también pide que el intérprete se inscriba y pague los derechos de la carrera.

Es por eso que basados en principios de las asociaciones salesianas universitarias de la UDB surge el proyecto Sin Barreras. Hecho por estudiantes para toda la población universitaria. Este proyecto de inclusión busca ayudar en la vida universitaria de la población estudiantil sorda y enseñar lenguaje de señas a estudiantes y personal administrativo que lo desee de forma gratuita, con el fin de reducir la barrera comunicacional de la población sorda universitaria.

“Aquí hay pocos sordos y la gente pensaba al principio que no sabíamos leer o que no  sabíamos comunicarnos, pero podían hablarme escribiendo”, comenta el joven.

La población universitaria de la UDB es de 9,659 estudiantes, de estos nueve son sordos y hasta ahora han enseñado a 400 personas el lenguaje de señas. Este año pasarán de ser un proyecto de iniciativa estudiantil a una actividad de carácter institucional.
“Al principio casi no tenía amigos, de verdad”, dice Steve sonriendo. “Al comenzar me relacionaba con mis viejos compañeros del colegio, pero en la universidad no siempre estás con tus amigos. Era bien difícil porque no sabía cómo relacionarme con los otros”.

Él afirma que en la actualidad hasta su intérprete se sorprende por todas las personas que lo saludan y buscan hablar con él. “Ahora es mucho más fácil porque ya hay muchas personas que saben señas”, afirma.

Reina ha acompañado a Steve desde bachillerato y sus logros académicos también son los de ella. Él la observa atento durante sus clases, su rostro es dudoso cuando no comprende algo, entonces ella hace señas, escribe y dibuja en un papel los ejemplos que da el catedrático, lo que sea necesario para que él entienda de mejor manera los conceptos de la clase.

Cuando mantienen reuniones con los miembros de Sin Barreras, Steve es capaz de comunicarse libremente con ellos, pues ya todos manejan con fluidez el lenguaje de señas.

400 personas han aprendido el lenguaje de señas impartido de manera gratuita por Steve en la Universidad Don Bosco.

En el programa Steve le enseña a la población universitaria cómo comunicarse con él. Este también ha beneficiado a personas externas a la universidad, entre ellas maestras de educación parvularia, trabajo social y familiares o amigos de personas sordas. El programa cierra, de a poco, las barreras del lenguaje y las acerca a un entorno equitativo de oportunidades. Al menos en términos de educación.

“Ahora otras personas ya me pueden ayudar cuando tengo que buscar algo, o tengo alguna cita con alguna trabajadora del personal de la universidad. Ya no dependo de una sola intérprete”,  agrega Steve sobre las mejoras que ha experimentado desde que Sin Barreras comenzó.

Una parte del personal de la biblioteca universitaria también ha participado del proyecto. “Ya puedo preguntar por libros en señas y ellos me dan indicaciones. Me atienden más fácil y más rápido”, enfatiza.

Aparte de la UBD, solo la Universidad de El Salvador (UES), a través de la Unidad de Atención a Estudiantes con Discapacidad, tiene un proyecto de inclusión similar. La institución nacional provee y cubre los gastos de los 24 intérpretes de sus también 24 estudiantes sordos. Esto con el fin de asegurar el ingreso, permanencia y egreso de los universitarios con discapacidad que ingresan a la UES.

Al concluir el primer bloque de cátedra, a las 10:10 de la mañana, Steve junta sus cosas.
Algunos de sus compañeros se acercan para despedirse, otros intentan comunicarse con el lenguaje de señas y Reina les ayuda cuando no saben decir algo; otros solo escriben en el teléfono indiferentes a lo que pasa, pero solo una parte de ellos participarán de las clases de Sin Barreras cuando comiencen a impartirse nuevamente en agosto. El joven aún debe discutir los horarios en los que enseñara señas, ya que estos giran en torno a las materias que cursa.

Hasta ahora el joven ha logrado mantener el proyecto y su carrera con éxito. Asegura que Sin Barreras le ha ayudado a perder timidez, ver el interés de comunidad universitaria para aprender a comunicarse con él le motiva a seguir con la iniciativa y su educación. La barrera del lenguaje ha roto la distancia y ha abierto una puerta para otras personas que vienen tras Steve.

Por: Angélica Ramírez.

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