Reseñas

Ricard Morant y Arantxa Martín: “Tatuajes Urbanos. Los susurros, murmullos y gritos de la ciudad”

De alguna manera somos lo que percibimos o, mejor dicho, nos posicionamos y, en consecuencia, actuamos en función de lo que somos capaces de percibir. Porque a las feromonas no las vemos y aunque nos afectan, no lo hacen al nivel de conciencia que implican las actuaciones mediadas por un previo posicionamiento. Ellas nos hacen actuar por impulso, pero ese es otro tema. Tenemos una clara limitación biológica en esto de percibir. En cuanto al tiempo, por ejemplo, llevamos en la mochila del conocimiento, desde hace ya varias décadas, una teoría -la de la física cuántica- que nos indica claramente que el tiempo no existe, no al menos del modo lineal en que lo percibimos. ¿Qué otra manera tendría la persona, con sus limitaciones biológicas, de vivir su vida, si no es de un modo lineal, encorsetando el presente entre pasado y futuro? Si respecto a las limitaciones biológicas nada podemos hacer, existen otro tipo de límites que nos ciegan igualmente y que no nos permiten ver el mundo tal cual es (si es que es de una sola forma). Y, sin embargo, a este respecto mucho podemos hacer aún: educar la mirada para leer el mundo es una asignatura pendiente que debemos afrontar de manera perentoria. Tatuajes Urbanos se plantea abordar una parte importantísima de esta cuestión:la lectura de los paisajes lingüísticos de la ciudad. Esta publicación de Ricardo Morant y Arantxa Martín surge del proyecto que han venido desarrollando los mencionados investigadores de la Universidad de Valencia a lo largo de casi siete años, y cuyos resultados parciales han ido plasmando en diferentes artículos previos. Tanto la publicación sobre la que versa esta reseña como los citados artículos ponen de manifiesto un intenso trabajo de campo, consistente en una meticulosa recogida de datos. Una tarea que fácilmente pudiera pasar inadvertida se erige, sin embargo, en el soporte sobre el que poder volcar posteriormente una mirada analítica que sirva de radiografía de la sociedad (más de 4000 mensajes han sido analizados) y que, de hecho,
permite a los investigadores inferir conclusiones con todas las garantías en un campo de estudio tan inexplorado aún como este de los paisajes lingüísticos. El estudio acota su investigación dentro del maremágnum comunicativo que la ciudad plantea a los mensajes que, en diferentes soportes comunicativos -alguno insospechados-, el ciudadano común comparte con diversas intenciones; dejando a un lado otros mensajes institucionales o publicitarios que terminan de componer el mapa lingüístico del paisaje urbano hoy en día. Se toman en consideración estudios previos en la materia -recientes también-, como los de Volli (2014), así como estudios de casos que vienen desarrollándose prácticamente en paralelo, como el de Baliña García (2009) en Granada.
Respecto a la estructura de la obra, cabe destacar la gran simplicidad en el ordenamiento de su vasto contenido. Tras una breve introducción al tema, los autores dividen el estudio en cuatro grandes bloques temáticos. Atendiendo al soporte que el ciudadano elige deliberadamente para escribir / difundir sus mensajes, encontramos que estos pueden ocupar suelos y muros, mobiliario urbano público, balcones particulares o ser portados por el propio individuo. A medida que avanza la lectura se comprueba que esta decisión responde a un ordenamiento interno, una suerte de reglas o gramática, si se desea, porque dependiendo de qué se quiera decir y de quién lo dice se van a usar, de forma predilecta, unos soportes sobre otros.

Esta publicación de Ricardo Morant y Arantxa Martín surge del proyecto que han venido desarrollando los mencionados investigadores de la Universidad de Valencia a lo largo de casi siete años, y cuyos resultados parciales han ido plasmando en diferentes artículos previos. Tanto la publicación sobre la que versa esta reseña como los citados artículos ponen de manifiesto un intenso trabajo de campo, consistente en una meticulosa recogida de datos. Una tarea que fácilmente pudiera pasar inadvertida se erige, sin embargo, en el soporte sobre el que poder volcar posteriormente una mirada analítica que sirva de radiografía de la sociedad (más de 4000 mensajes han sido analizados) y que, de hecho, permite a los investigadores inferir conclusiones con todas las garantías en un campo de estudio tan inexplorado aún como este de los paisajes lingüísticos.

El estudio acota su investigación dentro del maremágnum comunicativo que la ciudad plantea a los mensajes que, en diferentes soportes comunicativos -alguno insospechados-, el ciudadano común comparte con diversas intenciones; dejando a un lado otros mensajes institucionales o publicitarios que terminan de componer el mapa lingüístico del paisaje urbano hoy en día. Se toman en consideración estudios previos en la materia -recientes también-, como los de Volli (2014), así como estudios de casos que vienen desarrollándose prácticamente en paralelo, como el de Baliña García (2009) en Granada.

Respecto a la estructura de la obra, cabe destacar la gran simplicidad en el ordenamiento de su vasto contenido. Tras una breve introducción al tema, los autores dividen el estudio en cuatro grandes bloques temáticos. Atendiendo al soporte que el ciudadano elige deliberadamente para escribir / difundir sus mensajes, encontramos que estos pueden ocupar suelos y muros, mobiliario urbano público, balcones particulares o ser portados por el propio individuo. A medida que avanza la lectura se comprueba que esta decisión responde a un ordenamiento interno, una suerte de reglas o gramática, si se desea, porque dependiendo de qué se quiera decir y de quién lo dice se van a usar, de forma predilecta, unos soportes sobre otros.

En el primero de los bloques destacados, titulado “Muros y suelos que enamoran”, se aborda la cuestión de los mensajes que los ciudadanos dejan sobre el pavimento o muros de sus ciudades para expresar sentimientos. Si bien se dan, asimismo, otro tipo de contenidos en los mensajes que expresan ambos soportes, son los amorosos (amor, amistad y desamor, fundamentalmente) los más habituales y, por lo tanto, aquellos sobre los que el estudio centra su análisis. Sobre esta cuestión específica los autores del presente libro publicaron en 2014 una primera aproximación a los resultados en la revista Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación, en un artículo titulado “Mensajes amorosos en el pavimento”.

El segundo bloque temático, “Un hogar al aire libre”, aborda la catalogación y el estudio de los mensajes que los ciudadanos exponen en otros soportes que el mobiliario urbano público les brinda (en el parque o junto al mar). Nuevamente destaca la temática amorosa como la principal que recogen estos soportes urbanos.

Un tercer bloque temático se dedica al lenguaje de los balcones. Hay diferencias en el contenido de estos mensajes respecto a los anteriores, fundamentalmente porque los mensajes son emitidos por personas de mayor edad que deciden que el balcón de la casa que habitan “hable” y su contenido, mayoritariamente, suele decantarse por el tono reivindicativo o denunciante de dichos mensajes. El estudio del lenguaje de los balcones viene ocupando un lugar destacado en la labor investigadora de estos autores, quienes publicaron en 2013 un interesante artículo, a modo de aproximación al tema, titulado, precisamente, “El lenguaje de los balcones”.

El último de los cuatro bloques que conforman el panorama de estos gritos y susurros de la ciudad está dedicado a lo que sus autores han denominado “mensajes andantes”, haciendo una distinción de dos categorías: 1) aquellos que se portan con la misma persona (fundamentalmente camisetas), y que serían los “mensajes de quita y pon”; y 2) los que se portan a través de bolsas, cuya exposición titulan “frases y marcas que van de mano en mano”. Igualmente, encontramos estudios previos de Morant y Martín sobre estas cuestiones, como el artículo publicado en la revista Lenguaje y Textos: “El lenguaje de las bolsas comerciales como recurso didáctico”.

En Tatuajes Urbanos Ricard Morant y Arantxa Martín no solo acometen un estudio amplio y, a la vez, sistemático de los elementos que conforman el paisaje lingüístico urbano, sino que, además, combinan su análisis con un acertado enfoque multidisciplinar que matiza y enriquece notablemente el resultado de sus aportaciones. Partiendo del ámbito específico de los estudios sobre comunicación y lenguaje y, más concretamente, sobre paisajes lingüísticos, la mirada transversal logra que los resultados de este estudio sean de mayor utilidad para la comunidad científica y del todo atractivos para un lector común, que desee saber un poco más sobre eso que cuentan bancos, rocas, calles, balcones, muros…

Luna Baldallo González
Universidad de Huelva

LinRed

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