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Cecilia Caloca, trabajar para la comprensión de la otredad

Colima, Colima. 27 de julio de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- Cuando cursaba la carrera de letras hispánicas en la Universidad de Guadalajara (UdeG), Cecilia Caloca Michel eligió Lenguaje y Sociedad como materia optativa, con la maestra Rosa Yáñez Rosales, y cumplió su servicio social colaborando en un proyecto de investigación al lado de la socióloga Sara Corona.

Esas dos experiencias motivaron su decisión de dedicar su vida académica al estudio de las lenguas indígenas desde el punto de vista educativo y el de su relación con la sociedad. El conocimiento del vínculo de la parte social con la lengua la hizo descartar otras opciones del plan curricular, como el análisis literario, mientras que el trabajo realizado en comunidades huicholes durante la prestación de su servicio social la convenció de tomar ese camino.

Con Sara Corona, Cecilia Caloca participó en un proyecto de construcción curricular de una secundaria en la zona huichol, donde dio clases y elaboró ahí su tesis de licenciatura con un proyecto educativo, en el que trabajó con los profesores de la comunidad en la creación de un módulo sobre la expresión hablada de la parte comunicativa de las lenguas, en los ámbitos del arte, la tecnología y las lenguas extranjeras.

La práctica de este enfoque la llevó a estudiar la maestría en antropología con especialidad en lingüística en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), institución donde también cursó el doctorado en la misma área, cuyo proceso no ha concluido.

Nacida en la Ciudad de México, pero criada en Guadalajara, Cecilia Caloca es actualmente profesora de tiempo completo de la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima (Ucol), donde fue coordinadora de la carrera de lingüística y desde donde ha emprendido proyectos de investigación sobre lenguas indígenas en Colima y Jalisco.

En entrevista, confiesa que cuando llegó a Colima, en 2009, nunca pensó que podría trabajar con comunidades en esta entidad, pues los pueblos indígenas locales ya no hablan su lengua originaria. Por esta razón, los primeros años estuvo viajando a Ayotitlán y Telcruz, en la Sierra de Manantlán, y al municipio de Tuxpan, todos del estado de Jalisco.

Con la UdeG impartió cursos para preparar a jóvenes indígenas para el examen de admisión al nivel licenciatura. “Fue muy interesante ese proceso, que duró tres años, porque mientras estaba trabajando aquí en la Universidad de Colima dando clases por horas, me trasladaba a esas zonas a dar ese curso, y la verdad me ayudó bastante todo el proceso anterior para poder ayudar a los chicos que querían entrar a la universidad, la mayoría de los que lo tomaban entraba a los centros de la Universidad de Guadalajara”.

Posteriormente, a partir de 2013 empezó a trabajar con los migrantes indígenas que visitan Colima para laborar en el corte de caña, provenientes principalmente de Oaxaca y Guerrero, hablantes de las lenguas náhuatl y amuzgo.

Además de talleres impartidos conjuntamente por alumnos de lingüística y de filosofía, Cecilia Caloca emprendió un proyecto de intervención lingüística para el fortalecimiento del uso de las lenguas indígenas, con apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), a través del programa Fomento a Proyectos y Coinversiones correspondiente a 2016-2017, que arrojó como producto el libro-manual Mi lengua vive en la escuela, coeditado a principios de este año por el Fonca, la Secretaría de Cultura del Gobierno de Colima y PuertAbierta Editores.

Cecilia Caloca Michel considera que su trabajo ayuda a reflejar la otredad y a tratar de contribuir a que los demás la comprendan. “Mi idea es empezar a generar más ese tipo de materiales bibliográficos que lleguen a la población, porque es muy raro que un texto académico llegue a mucha gente”.

Para la catedrática universitaria, asomarse al mundo indígena le produjo al principio una sensación de asombro porque “a veces sí rompe toda tu cotidianidad, puedes apreciar la riqueza en lo más mínimo; hay situaciones que rompen toda tu visión del mundo, como el hecho de que a un niño de cuatro años de edad se le encargue cuidar a uno de seis meses; cuando no conoces, satanizas o juzgas, pero para mí cada viaje a una comunidad ha sido romper con esos paradigmas que ya traes atrás y conocer la cultura”.

—En lo personal, ¿qué le ha generado la convivencia con las comunidades y las lenguas indígenas?

—Son muchos aprendizajes, muchos. Aprendes a buscar una mejor calidad de vida con pocos recursos, por ejemplo te das cuenta de que se necesita el contacto con la Tierra, sembrar algo; también el aspecto familiar, porque ahí no es una familia de dos hijos y papá y mamá: son los abuelos, los tíos, son familias extensas, esa parte familiar se valora un montón; cuando conozco nuevas culturas me doy cuenta que el tiempo no es igual al mío, que las formas de saludar o de hablarle a alguien son distintas; tengo que aprenderlas, es el contacto con el otro que de repente te refleja muchas cosas.

Cuenta que el académico piensa que va a estudiar una comunidad en su parte cultural distinta, pero “a ti también te observan”, y narra una ocasión en que le fue robado el Ipad y la grabadora, que había dejado en una mesa junto a su bolsa, donde había diez mil pesos. Dejó todo y fue a la tienda, pero cuando regresó ya no estaban los dos primeros. “Fue muy raro, tengo la hipótesis de que querían saber qué iba yo a buscar, de otra manera se hubieran llevado también el dinero; más bien querían saber qué estaba haciendo yo ahí, me sentí vulnerable”.

—¿Cómo se autodefine usted?

—Si me catalogo como lingüista, no lo soy; más bien soy una mezcla de cosas, me gusta mucho el trabajo interdisciplinario, lo busco siempre. Creo que la licenciatura en letras hispánicas, como una mezcla de todo, me ayudó a buscar la interdisciplinariedad y la antropología, pero con una visión más a la parte lingüística educativa. El título podría ser antropóloga lingüista. Tengo poco más definida la interacción de la lengua indígena en contextos escolares.

Entre sus publicaciones, Cecilia Caloca tiene un libro editado por la UdeG como una guía de preparación para el examen de admisión de estudiantes indígenas a carreras universitarias, además de un texto de metodología lingüística y uno de técnicas con la Ucol, y hay otras publicaciones que se hicieron en los currículos para la zona huichol, así como capítulos publicados en libros colectivos.

Por Pedro Zamora Briseño

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