Discusión

Lenguas en contacto: influencias léxicas del español en el tagalo, el chabacano, el chamorro y el cebuano

Laura López Fernández
(Universidad de Waikato, Nueva Zelanda)

RESUMEN:
El objetivo principal de este proyecto lexicográfico, estructurado en forma de vocabulario comparado, es facilitar la disponibilidad de vocablos comunes del español en tagalo, chabacano, chamorro y cebuano y poner de manifiesto coincidencias, convergencias y divergencia tanto léxicas, como fonológicas y semánticas entre estas lenguas y el español. La construcción de un corpus paralelo de este tipo permite analizar influencias e interferencias del español con las lenguas en contacto, así como también apreciar la riqueza léxica del español de España y del español de México (especialmente la zona del Pacífico, Acapulco) en una época en la que ambas culturas estaban en contacto.

Palabras clave: Tagalo; Chabacano; Chamorro; Cebuano; Vocabulario comparado.

 

1. INTRODUCCIÓN Y DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO LEXICOGRÁFICO

El objetivo de este proyecto lexicográfico, estructurado en forma de vocabulario comparado es facilitar la disponibilidad de vocablos comunes del español en tagalo, chabacano, chamorro y cebuano y poner de manifiesto coincidencias, convergencias y divergencias léxicas, fonológicas y semánticas entre estas lenguas y el español. La construcción de un corpus paralelo de este tipo permite analizar influencias e interferencias del español con las lenguas en contacto, así como también apreciar la riqueza léxica del español de España y del español de México (especialmente la zona del Pacífico, Acapulco) en una época en la que ambas culturas estaban en contacto. Como se puede observar en las columnas de etimología de este vocabulario, el léxico de origen español incluye mexicanismos, voces del español peninsular, indigenismos americanos principalmente del quechua, del náhuatl, y voces de los indios Caribe y Taíno, así como también contiene indigenismos locales hispanizados como el tagalo en chamorro, cebuano, etc. El corpus en formato digital se puede expandir y también puede servir de base para futuros estudios en los que se establezcan redes y relaciones entre palabras, culturas y significados.

Este proyecto lexicográfico, facilita de modo indirecto la posibilidad de hacer estudios lexicológicos relativos al significado de las unidades léxicas en estas lenguas y en una futura etapa también puede ofrecer información sobre neologismos y variaciones sincrónicas en dichos vocablos. El proyecto permite la ceración de entradas léxicas de acuerdo a criterios adicionales como variaciones diacrónicas, variaciones dialectales, variaciones diastáticas (léxico de distintos niveles socioculturales, lenguajes especializados) y variaciones diafásicas (variaciones de distintos registros).

En el proceso de creación del vocabulario comparado se han consultado una gran variedad de fuentes como atlas etnolingüísticos, diccionarios específicos de cada lengua, actuales e históricos, en formato físico y digital. También se han consultado compendios, vocabularios, gramáticas, corpora léxicos y algunos informantes. La intención de este proyecto no ha sido registrar todas las variantes léxicas locales, regionales y dialectales de cada lengua y tampoco recopilar los varios registros (coloquial, culto) de dichas lenguas sino los más representativos con respecto al español. Este no es un corpus exhaustivo sino selectivo y a pequeña escala. Es un corpus lexicográfico de tipo descriptivo e inconcluso en el sentido de que puede seguir expandiéndose y completándose con voces alternativas.

Este corpus está basado en la compilación de un vocabulario temático con entradas equivalentes en las cuatro lenguas mencionadas. El vocabulario temático está estructurado en torno a varios campos semánticos: la alimentación, las profesiones, los números, el calendario, los patronímicos, algunos topónimos y algunos saludos. El campo semántico de la alimentación está subdividido a su vez en ocho categorías: frutas, verduras, carnes, bebidas, marisco, condimentos, platos y postres. Se han escogido estos campos semánticos por el alto índice de hispanismos en el vocabulario común de estas lenguas reflejo del periodo colonial. Para facilitar el análisis comparativo se han creado columnas adicionales en inglés y en español, una columna para indicar la etimología de las palabras y otra columna para identificar el nombre científico de las palabras apropiadas.

Las entradas léxicas seleccionadas en las cuatro lenguas presentan rasgos comunes, hecho que refleja, por una parte, la presencia de relaciones culturales análogas entre el grupo colonizador y las lenguas en contacto y, por otra parte, también refleja procesos interlingüísticos similares entre los que destacan extranjerismos3 adaptados a las reglas de la lengua receptora y extranjerismos no adaptados, calcos semánticos, etc. Los extranjerismos adaptados se convierten en préstamos lingüísticos. Algunos extranjerismos adaptados, fonética y morfológicamente, de anglicismos en el español son “fútbol” (football) y “bistec” (steak). En cambio, la palabra de origen italiano “pizza” es un ejemplo de calco fonético (se pronuncia a la italiana en español). Es un extranjerismo no adaptado.

El tagalo, el cebuano, el chamorro y el chabacano son lenguas que se caracterizan por tener muchos préstamos del español. En muchos casos en estos préstamos ha ocurrido un proceso de adaptación ortográfica y fonética conservando su significado. Algunos ejemplos tomados del campo semántico de la alimentación son la palabra “pepino” que puede ser escrita “pipino” en tagalo, cebuano y chabacano y “pipinu” en chamorro. Otro ejemplo es la palabra “apio” que es “apyo” en estas lenguas y la palabra “ajo” que es “ahos” en cebuano y chamorro. La palabra “calabaza” en español pasa a ser “kalabasa” en tagalo, cebuano y chabacano y “kalamasa” en chamorro. Las adaptaciones ortográficas y fonéticas son muy comunes. En estas lenguas existe una tendencia a usar la letra /k/ en vez de /c/, y la /j/ es sustituida por la /h/.

Otra tendencia en los préstamos del español es terminar en /u/ las palabras que acaban en /o/ en español como “relleno” en chamorro “riyenu”. Las consonantes dobles como la /rr/, tienden a simplificarse /r/ como “arroz” que pasa a ser “aros”. La consonante /z/ en español pasa a /s/ y el grupo consonántico /rd/ suele pasar a /td/ por ejemplo, “guardia” es “guatdia” en chamorro. La consonante /ch/ pasa a /ts/ en cebuano, por ejemplo, “puchero” es “putsero”. El grupo /ls/, /rd/ y /lm/ en chamorro pasa a /ts/, /td/ y /tm/: “satsa”, “satdinas”, “satmon”. La consonante /l/ en tagalo, cebuano y chabacano en posición interconsonántica “salsal” se transcribe como /r/ “sarsa” y en chamorro es “satsa”. Además de las adaptaciones fonológicas y fonéticas también existen adaptaciones morfológicas y léxicas (véase la sección de saludos, especialmente en la formación de palabras compuestas). A veces el significado de las palabras adoptadas también varía, por ejemplo, la palabra española “adobo” en estas lenguas se refiere a platos específicos y no a una mezcla de condimentos para sazonar carnes y otros platos. Otro tema relevante de estudio es considerar la hispanización de palabras inglesas en tagalo, chabacano, chamorro y cebuano. El proceso de adaptación hispanizada de nuevas palabras procedentes del inglés (también ocurrió con el chino) es una marca que indica la influencia postcolonial del español en la región. Es una influencia que va más allá del léxico y atañe al proceso de formación y derivación de palabras.

En general, las palabras de origen español mantienen una gran coherencia semántica y una gran homogeneidad fonológica en estas lenguas. Dicho de otro modo, en muchas de estas palabras la semejanza fonológica va a la par con la semejanza semántica. Sin embargo, hay que tener en cuenta otros factores en la evolución y creación de nuevas palabras tales como la influencia de otras lenguas en contacto en la región como el chino (mandarín, cantonés), la influencia de lenguas indígenas regionales y la influencia del inglés desde 1902. La evolución de los hispanismos también se ve sujeta a factores extralingüísticos como cambios sociopolíticos: cambios de imperio, de gobierno y de lengua oficial. Estos factores han producido que muchas palabras de origen español hayan perdido parcialmente el significado original y hayan adquirido un significado particular, local. Como se sabe, la significación es un proceso orgánico y dinámico en constante cambio y va unida a cambios culturales y sociopolíticos, es decir, la lengua y la política cultural y demográfica están íntimamente unidas. Como afirma Weinreich (1953) la significación depende de factores estructurales típicos de una o más lenguas en contacto y de factores no estructurales como la realidad extralingüística, las actitudes hacia las culturas en contacto, etc.

Otra observación es que las entradas léxicas de este corpus son, en su mayoría, palabras de uso común que están enraizadas en el español antiguo (1535-1821). Los préstamos que entraron del español en esa época representaban el “mundo moderno” y el mundo “cotidiano” de entonces (utensilios de cocina, platos típicos, el calendario, los meses del año, los números, las profesiones de esa época, etc.). Posteriormente muchas de estas palabras representan en la actualidad el mundo antiguo (profesiones que van desapareciendo, tecnologías primarias) cediendo el paso a términos del inglés en su mayor parte a pesar de que el uso del inglés fue breve, de unos 37 años, pero representa el idioma de las oportunidades, de un mejor trabajo, etc. Algunas palabras reflejan cambios semánticos de tipo sociocultural.

La ausencia de algunas entradas en ciertas columnas y campos semánticos se debe a la falta de información proveída por las fuentes utilizadas. En algunos casos esas voces (productos) quizás no se conozcan o no sean populares, por ejemplo, “anchoas”, “espárragos”, “coliflor”, “vodka”, “whisky”. En otros casos ocurre que, debido a la influencia de varias culturas en contacto, el léxico de origen español no es un referente exclusivamente hispano, sino que la palabra es el resultado de una adaptación de varias lenguas y culturas como el chino, tagalo y español. Por ejemplo, el plato “arroz valenciana” en tagalo procede de “arroz a la valenciana”, plato típico en algunos países latinoamericanos como Chile y Nicaragua. Este plato se come en Filipinas solo en ocasiones especiales como en Navidad y lleva ingredientes similares como arroz, chorizo de Bilbao, pollo, azafrán y aceite de oliva, e ingredientes locales como crema de coco y ciertas especias locales. El plato “Arroz Caldo” es otro ejemplo de hibridación léxica y semántica. Los principales ingredientes de este plato son arroz, pollo, chile, ajo, salsa de pescado, pimientos, cebolla, y huevos.

Como se ha mencionado antes, algunos préstamos léxicos del español proceden del náhuatl, maya, taíno y otras lenguas indígenas americanas. La mayor influencia es de México debido a la ruta que hacían los galeones entre Manila, Guam y Acapulco (1565-1815). Así, por ejemplo, tenemos palabras náhuatl en tagalo, cebuano, chabacano y chamorro: Achiotl (Akuwete), Camotli (Kamote/ Camote, Kamuti), Chayotli (Sayote), Chilli (Sili), Xocolatl (Tsokolate, Chocolate). Del taíno hay voces como Maní (Mani), Papaya (Papaya) y Batata (Patata). En otros casos ha predominado la forma española frente a formas indígenas americanas como la palabra “maíz” (Mais) en vez de la palabra quechua “choclo” (choccllo) o en vez de la palabra náhuatl “elote”. Sin embargo, sí se enraizó la palabra náhuatl “Atole” (Atolli) que significa aguado y se refiere en español a una bebida caliente hecha con harina de maíz.

Un dato significativo es que el índice de préstamos léxicos del español en tagalo y en chamorro es más alto que el índice de préstamos léxicos de las lenguas malayo-indonesias (lenguas vecinas en contacto). Además, cerca del 40% del tagalo conversacional está compuesto por préstamos del español (Panganiban, 1961). Esto no impide que otras palabras hayan modificado algunas de las letras, la pronunciación y el significado parcialmente. Y en otros casos las palabras originarias han adquirido un significado nuevo como “sigue” con el significado de “continúa” y ahora también se usa para significar “correcto”, “está bien”. Con este corpus se pretende generar una mayor conciencia lingüística e histórico-cultural de las lenguas en contacto.

Si prestamos atención a la columna etimológica de las palabras seleccionadas para este proyecto vemos que muchos de los hispanismos que han pasado al tagalo y a las otras tres lenguas en cuestión, proceden a su vez de otras lenguas como el indoeuropeo, latín, griego, árabe, francés, celta, etc., es decir, no se trata de palabras “puras” originadas en el ámbito hispánico sino de extranjerismos y préstamos de otras lenguas a lo largo de los siglos. Esto corrobora la dinámica natural del proceso de evolución de las lenguas. La ausencia de préstamos y extranjerismos en una lengua es un índice de estancamiento y posible muerte de la misma por falta de uso o de hablantes. Por otra parte, hoy en día el índice de préstamos es mucho más rápido que antes debido a la influencia de las tecnologías audiovisuales y la globalización. Si antes se necesitaban décadas para que las palabras se introdujeran en otra lengua en la actualidad este proceso se ha acelerado y cada año es común que se registren nuevas voces y numerosos préstamos especialmente del inglés.

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