Daniela Lauria
Instituto de Lingüística FFyL, UBA / CONICET
Mateo Niro
Instituto de Lingüística FFyL, UBA
En este trabajo, nos proponemos examinar el Diccionario Trilingüe del MERCOSUR publicado en Asunción en el año 2011. A partir de esta original realización lexicográfica, formularemos algunas reflexiones desde el enfoque glotopolítico. El análisis pone el foco en el gran problema del guaraní que es el préstamo, particularmente, el préstamo del español también llamado hispanismo. Para ello, confrontaremos las dos partes en las que está dividida la obra (guaraní-español-portugués, la primera parte; español-guaraní-portugués, la segunda) y mostraremos la tensión que se entrevé entre los registros. tanto de los vocablos que efectivamente se emplean (préstamos) como de los vocablos que remiten a una esencia etimológica purista (creación neológica). Dicho en otros términos, lo que es frente a lo que, para algunos, debería ser. En ese sentido, el diccionario, expresión de una política de intervención de tipo in vitro sobre el lenguaje, refleja y, a la vez,reproduce una discusión no saldada: la tradicional encrucijada del guaraní.
Palabras clave:
diccionario, guaraní, español, préstamos, glotopolítica, MERCOSUR
1. INTRODUCCIÓN
En el transcurso de las últimas décadas, se produjeron cambios significativos en la consideración estatutaria de las lenguas vernáculas. Estos se dieron inmersos en transformaciones políticas, sociales, culturales, económicas, educativas, demográficas y tecnológicas que fueron más allá de las lenguas, de sus comunidades hablantes y de los Estados nacionales específicos: así como en los siglos XIX y XX las lenguas nacionales representaron un elemento indispensable de cohesión e identidad social– anclado en la idea de unidad nacional,que permitiese vínculos solidarios entre desconocidos (Anderson 2003)– , desde las últimas décadas del siglo pasado ha primado la puesta en relieve del espacio regional y de la diversidad interior de los Estados nacionales. Los procesos actuales de integración económica entre los países provocan desplazamientos políticos que reconfiguran las relaciones entre las lenguas. Los discursos teóricos, políticos y prescriptivos contemporáneos sobre las lenguas abundan en concepciones ligadas a la diversidad lingüística y al plurilingüismo (Arnoux 2010).
Es en este marco que, en el año 2011, se publicó en Asunción del Paraguay el Diccionario Trilingüe del MERCOSUR (guaraní-español-portugués). Se trata de un instrumento lingüístico novedoso en la medida en que la tradición lexicográfica había preferido, al margen de las obras monolingües, la correspondencia bilingüe entre el castellano y el guaraní, el castellano y el portugués, y el portugués y el guaraní. La irrupción de este repertorio lexicográfico promueve una serie de interrogantes: ¿cuál(es) es(son) la(s) función(es) que asumen los diccionarios plurilingües en el contexto actual de las integraciones regionales? ¿Adoptan funciones de orden netamente simbólico o responden a finalidades instrumentales vinculadas con las prácticas concretas de intercambio comunicativo entre hablantes en ese espacio vasto y diverso? ¿Qué significa que un diccionario cargue en el título el nombre de un bloque de integración regional?Y en este caso: ¿cuál es el lugar que ocupan los países que forman parte de dicha integración y cuál es el estatus –de derecho o de hecho– de las lenguas guaraní, española o portuguesa? ¿Se perciben tensiones entre las reivindicaciones de imaginarios nacionales, propias de la dinámica de los Estados nacionales, y la apuesta a la constitución de identidades más amplias como resultado de complejos procesos de formación de proyectos regionales en la etapa actual del capitalismo llamada “globalización”? ¿Es trilingüe el MERCOSUR? ¿Cuáles son las representaciones que emergen de las tres lenguas registradas y descriptas (y de su léxico) y cuál(es) es(son) la(s) relación(es) entre ellas? ¿En cuál(es) tradición(es) de gramatización se inscribe nuestro objeto de estudio y a qué intereses glotopolíticos obedece dicha filiación?
2. EN TORNO AL GUARANÍ EN EL PARAGUAY Y EN EL MERCOSUR
Nos proponemos, a partir de esta original y (¿disruptiva?) realización lexicográfica, formular algunas reflexiones desde el enfoque glotopolítico. Arnoux (2000 y 2008) define la Glotopolítica como el estudio que aborda, mediante el análisis discursivo de materiales del archivo histórico, las posiciones y las intervenciones en el espacio público del lenguaje,atendiendo a la relación que estas entablan con transformaciones y requerimientos históricos más generales, así como también el papel de las lenguas en la construcción de imaginarios colectivos como, por ejemplo, los nacionales o regionales.
El guaraní es una lengua que resulta mayoritaria no solo en Paraguay sino también en una vasta zona de América del Sur. Esta extensa geografía representa una gran porción del territorio que conforma el MERCOSUR. Por los grandes cambios ligados a la atención por parte de los Estados nacionales hacia sus lenguas vernáculas ocurridos en las últimas décadas, el guaraní ha sido considerado como lengua cooficial junto con el español en el Paraguay como dictado de la Constitución Nacional de 1992:
El Paraguay es un país pluricultural y bilingüe. Son idiomas oficiales el castellano y el guaraní.La ley establecerá las modalidades de utilización de uno y otro. Las lenguas indígenas, asícomo las de otras minorías étnicas, forman parte del patrimonio cultural de la Nación (Constitución, Art. 140)
La creación del MERCOSUR, a través del Tratado de Asunción del año 1991 firmado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, supone un reordenamiento geográfico, político y cultural que supera los límites de los Estados firmantes. En el terreno lingüístico, toda integración implica que se implementen políticas en relación con el uso de las lenguas(oficiales, de trabajo), por un lado; y con el sector educativo y cultural, por otro. En el caso del MERCOSUR, en dicho Tratado se acuerda que:
Los idiomas oficiales del Mercado Común serán el español y el portugués y la versión oficial de los documentos de trabajo será la del idioma del país sede de cada reunión.(Tratado de Asunción, 1991, Cap. II, Art. 17)
Tres años más tarde, en el protocolo adicional al Tratado de Asunción sobre la estructura institucional del MERCOSUR –el Protocolo de Ouro Preto– se establece en el Cap. VIII, Art. 46 denominado “Idiomas” que:
Los idiomas oficiales del MERCOSUR son el español y el portugués. La versión oficial de los documentos de trabajo será la del idioma del país sede de cada reunión.
Esta situación debió necesariamente ponerse en cuestión a partir de la cooficialización en el Paraguay del guaraní. Es así que en 2009, el Parlasur ha solicitado su adopción como lengua de trabajo para el bloque regional:
Declarar al Guaraní como idioma oficial del MERCOSUR permitiendo que el mismo se convierta en idioma de trabajo en el bloque regional al igual que el español y el portugués(MERCOSUR/PM/SO/REC. 01/2009)
Hacia esta reconsideración de “bloque regional trilingüe” se avanzó y en marzo de 2014 el Parlasur resolvió comenzar a realizar las traducciones simultáneas en guaraní durante las sesiones plenarias del cuerpo legislativo (además del castellano y del portugués). Para lograr esto, el presidente del Parlasur y la Ministra de la Secretaría de Políticas Lingüísticas de Paraguay firmaron un convenio de cooperación para el asesoramiento en la selección de traductores de guaraní que permitiera la puesta en funcionamiento de esta resolución.
Existe un elemento fundamental que subyace en estos sintagmas prescriptivos que tiene que ver con ¿cuál es el guaraní que es oficial en Paraguay? Entonces, ¿cuál es el guaraní que se propone oficial y de trabajo para el MERCOSUR? La lengua entronada por esta reconsideración de estatus requiere de una estandarización que fije una variedad como lengua legítima. Una de las pretensiones para alcanzar aquello se dio a través de la llamada “Ley de Lenguas”. En Paraguay, la ley Nº 4251 sancionada en 2010 resulta un elemento clave de este aspecto ligado ala planificación del corpus. Esta ley era requerida para complementar la nueva prescripciónes tatutaria que había determinado la Constitución Nacional de 1992 en el artículo 140 recientemente citado.
La Ley de Lenguas consta de 52 artículos en los que se tratan cuestiones declarativas, de planificación lingüística y burocrático-metodológicas. El artículo primero señala:
La presente Ley tiene por objeto establecer las modalidades de utilización de las lenguasoficiales de la República; disponer las medidas adecuadas para promover y garantizar el uso delas lenguas indígenas del Paraguay y asegurar el respeto de la comunicación visogestual olengua de señas. A tal efecto, crea la estructura organizativa para el desarrollo de la políticalingüística nacional.
Entre los asuntos declarativos, primeros en el orden del articulado, se subraya la cuestión que estará esgrimida en la ley y se realiza una primera (y amplia) justificación:
El idioma guaraní deberá ser objeto de especial atención por parte del Estado, como signo de la identidad cultural de la nación, instrumento de cohesión nacional y medio de comunicación dela mayoría de la población paraguaya (Ley de Lenguas, Art. 3)
En la construcción de discursos argumentativos sobre el guaraní en el Paraguay, aquellos enunciados ligados a la identidad operan como
premisa segura. Asimismo, se delimita ese colectivo que se encuentra identificado con el guaraní correspondiéndolo con el de la nación paraguaya que, a su vez, se objetiva a través del Estado (instituciones y normas). La ley se apoya en el valor identitario de la lengua y promueve, entre otros objetivos, su estandarización. Para esto crea los estamentos burocráticos que permitirían lograr ese cometido. Pero, aun así resulta paradojal que sea la misma ley la que esté sujeta a su propio cumplimiento para que tenga una cabida completa, según lo indica el artículo 14:
Las leyes de la República del Paraguay serán promulgadas en idioma castellano, pero las instituciones del estado deberán contar con textos en las dos lenguas oficiales, una vez establecidos el alfabeto y gramática oficial aplicable.
El gran escollo que encuentra ese ideal de estandarización tiene que ver con su punto de partida: la autenticidad de la lengua, la objetualización del espíritu. La oficialización de la lengua requiere la transformación de la misma y, si se debiera proseguir con el tono esencialista inicial, se trata del deber modificar ese espejo del espíritu.
La estandarización promueve que todos los hablantes puedan compartir una lengua o variedad de lengua y que, a partir de eso, sean considerados parte del colectivo regido bajo ese estándar. Las políticas prescriptivas a favor de la lengua estándar, según Barrios (2009), están sostenidas por el correlato ideológico del purismo idiomático.
Estos discursos puristas ocurren en comunidades monolingües y plurilingües, pero son en este contexto último que “adquieren particular relevancia por la contundencia y visibilidad con que se explicitan las quejas en torno a lo que se cataloga como mezcla de lenguas”. A propósito, llama la atención cómo en el Paraguay, aun en aquellos discursos inclusivos y a favor de la identidad y la autenticidad, se esgrimen calificaciones de lo más virulentas sobre el jopará (“esa jerigonza lamentable que habla nuestro pueblo por el abandono de la lengua guaraní por parte de Estado y por falta de reconocimiento y asunción del bilingüismo paraguayo por quienes tienen el deber de asumirlo”, según Zarratea (2011: 42), un intelectual y político que fue clave para la sanción de la Ley de Lenguas).
¿Qué es el jopará? Según Zajícová:
…es justamente difícil hablar de homogeneidad alguna. Tampoco hay un consenso de la comunidad de que se trate de una variedad diastrática baja. La forma de hablar mezclando, por más que sea rechazada a nivel de creencias, a nivel de uso es una forma de comunicación corriente, en algunas situaciones hasta preferida, y eso por todos los estratos sociales. (Lenka Zajícová 2009: 77)
Como dice la antropóloga Zucolillo (2002), “promover al jopará como lengua oficial implicaría renunciar a una lengua maravillosa, ancestral… y aceptar la lengua popular tal cuales”. El jopará se transforma así en un espectro que flota (que incomoda) sobre todas las ideas de intervención lingüística.
Por los siglos de contacto entre el guaraní y el español, el préstamo es uno de los elementos centrales en la consideración (o no) de cualquier diseño de estandarización y, en esto, de los instrumentos lingüísticos necesarios. Al respecto, en un trabajo clásico, Morínigo (1989: 85)sostiene:
El guaraní paraguayo se vio necesariamente obligado a tomar en préstamo del español una masa léxica necesaria para la expresión de las nuevas formas de vida, de las actividades antes desconocidas que fueron adoptadas por la presencia del español. (Marcos Morínigo 1989: 85)
Estos hispanismos, según Morínigo (1989), pueden darse como préstamos propiamente dichos, como asimilación de nuevos fonemas del español inexistentes en el guaraní, como traducciones desde dentro del guaraní (calcos de creación), como resemantización de voces guaraníes (calcos por extensión) o como cambios de estructura (préstamo sintáctico).
El criterio sobre el hispanismo es clave en la confección de los instrumentos lingüísticos del guaraní, ya que se debe asumir decisiones que involucran no solo cuestiones operativas sino también cuestiones ligadas a la propia idea de lengua. Para situar posiciones antagónicas, podemos señalar que la ideología purista no acepta el hispanismo como parte de la lengua vernácula y promueve, en consecuencia, el neologismo a partir de morfemas autóctonos,mientras que la postura más heterodoxa acepta (y, en muchos casos, celebra) el préstamo.
3.ANÁLISIS DEL DICCIONARIO TRILINGÜE DEL MERCOSUR: EL PROBLEMA DE LOS PRÉSTAMOS
El Diccionario Trilingüe del MERCOSUR se trata, desde nuestra perspectiva, de una obra que se enmarca en los procesos de gramatización del guaraní (no así del castellano y del portugués) y que constituye un gesto de intervención glotopolítica tanto para el Paraguay como para el MERCOSUR. Fue elaborado por el lingüista y escritor paraguayo Domingo Aguilera Jiménez y por el lingüista hispano-brasileño José Maria Rodrigues, ambos investigadores de la Universidad Católica de Asunción. La obra fue publicada por la Embajada de Brasil en Asunción y por la Fundación Tapé Avirú Paraguay. En la tapa, contratapa, lomo, anteportada y portada aparece consignado el título en guaraní, español y portugués en ese orden. En la tapa,los datos son acompañados en la parte superior por las banderas de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Venezuela se sumó como integrante pleno al bloque en el año 2012 luego de una serie de, por momentos, arduas negociaciones. El diccionario es una obra en un solo tomo voluminoso (más de 500 páginas) y consta de varias partes: abre con un prólogo escrito por Bartomeu Meliá cuyo título es “El diálogo de tres lenguas”; luego sigue la presentación y justificación teórico-metodológica a cargo de los autores –esta sección se denomina “Introducción. Descripción y organización del diccionario”– . Estos dos textos están expuestos también en guaraní, español y portugués (en ese orden de aparición); la tercera parte incluye la tabla de abreviaturas que, vale señalar, solo está expresada en lenguas española y portuguesa; el volumen cierra con el diccionario propiamente dicho que se divide en dos partes, puesto que es un repertorio bi y no tridireccional. En la primera, la dirección es desde el guaraní al español y portugués. La segunda, significativamente más breve, va del español como lengua de partida al guaraní y al portugués como lenguas de llegada. El portugués es, en ambas partes, lengua meta.A simple vista, no se trata de un mero trasvase de la primera a la segunda parte.
El análisis pone el foco en el gran problema del guaraní que es el préstamo, particularmente el del español, también llamado hispanismo. Para ello, confrontamos las dos partes: guaraní-español-portugués y español-guaraní-portugués, y ponemos de manifiesto la tensión que se entrevé entre los registros tanto de los vocablos que efectivamente se emplean, como de las voces que remiten a una esencia etimológica purista. En ese sentido, el diccionario refleja y, a la vez, reproduce una discusión no saldada.
Lo más destacable del título es que expone, en las tres lenguas, la importancia asignada al punto de partida innovador del diccionario: la idea de un MERCOSUR trilingüe. Con ese objetivo, se procuró, según consta en la “Introducción”, registrar el léxico más usual del guaraní puesto que el proyecto marco radica en el análisis de un corpus de referencia.
Melià se ha constituido como uno de los académicos más prolíficos y destacados del Paraguay, y también como un radical crítico de las políticas lingüísticas oficiales y de las facciones folklorizantes y guaranólogas de la sociedad civil. De ahí que su nombre, anticipado ya en los paratextos de apertura, actúe como instancia legitimadora para este diccionario y un posicionamiento en las pujas ideológicas sobre la lengua. El “Prólogo” es breve (poco más de dos páginas), y remite a esa bisagra que permite articular al diccionario que antecede con una idea de lengua que se intenta diccionarizar. Para esto, el primer párrafo ya plantea lo que será la metáfora que permitirá componer todo el sistema:
