Reseñas

Ana Soledad Montero (comp.) El análisis del discurso político: disputas, querellas y controversias.

 

Reseña de la Revista de la Sociedad Argentina de Lingüística (RASAL)

Ana Soledad Montero (comp.)
El análisis del discurso político: disputas, querellas y controversias.
Buenos Aires: Prometeo, 2016, 165 pp., ISBN 978-987-574-725-8.

Mara Glozman (Universidad de Buenos Aires / CONICET)

 

El análisis del discurso político: disputas, querellas y controversias reúne un conjunto de artículos producidos por diversos autores de filiación francófona. El eje que los pone en serie es la búsqueda por comprender aspectos de la relación entre lo político, lo discursivo y lo polémico, la revisión crítica y la propuesta de dispositivos teórico metodológicos para su análisis. El volumen está organizado en dos partes: “La polémica en el espacio público. Reflexiones sobre el disenso en democracia” y “La polémica en la interacción. Discursos políticos, controversias mediáticas y manifestaciones públicas”. Cuenta, asimismo, con una introducción a cargo de la compiladora, quien también ha realizado el trabajo de traducción.

Titulada “La polémica y lo polémico. Palabras preliminares”, la introducción de Montero presenta distintas definiciones de lo político desde las cuales se aproxima a los estudios del discurso polémico en sus diferentes formas y alcances (lingüístico, textual, discursivo, sociológico). El texto de Montero permite, además, entrever tres cuestiones que aparecerán de manera recurrente a lo largo del volumen. En primer lugar, el hecho de que el análisis del discurso polémico se encuentra en la intersección de miradas y corrientes epistémicas de procedencia heterogénea (retórica, teoría de la argumentación, análisis enunciativo del discurso, sociología de las movilizaciones son algunos de los enfoques).

En segundo lugar, un planteo que Montero recoge de varios autores –entre ellos, R. Amossy, M. Angenot y C. Plantin– que observan, especialmente en la tradición retórica, una ausencia de reflexiones sistemáticas acerca de la dimensión polémica del discurso argumentativo. En este punto se abre una interesante discusión: ¿qué lugar ha tenido la polémica en las tradiciones retóricas fundadas en el modelo aristotélico, qué papel en los estudios argumentativos del siglo XX, cuál en los esquemas pragma-dialécticos de comienzos del XXI? Según lo señalado por Montero, la polémica ha tendido a quedar excluida, incluso estigmatizada (en ocasiones bajo la figura de la falacia ad hominem), en la mayoría de los manuales y tratados de retórica y argumentación, en gran medida por la necesidad de eludir el conflicto que expresa o acarrea.

En tercer lugar, de la lectura transversal de las contribuciones que componen el libro surge un nombre y una teoría que, sin aparecer en las referencias de los artículos, se hace presente a través de alusiones y de cierta terminología cuya procedencia se evoca: M. Pêcheux y las nociones de formaciones discursivas e interdiscurso. La inclusión en la introducción de una mención explícita a la producción pecheutiana permite, pues, situar más concretamente las filiaciones no dichas de algunos de los artículos que el volumen contiene –en particular, los de D. Maingueneau y D. Garand–.

Por la naturaleza de los textos, de los enfoques (inter)disciplinarios y del problema que abordan, en todos los trabajos se combinan la presentación de una perspectiva conceptual y el análisis empírico de corpora; no obstante, la organización del volumen en dos partes destaca una diferencia entre dos grupos de trabajos. La segunda parte reúne artículos que analizan corpora compuestos por discursos producidos en escenarios de interacción. La primera, en cambio, contiene cuatro artículos que presentan una discusión epistemológica sobre el propio campo en el que se inscriben –retórica, teoría de la argumentación, análisis del discurso–; los artículos que componen la primera parte sintetizan, en este sentido, las posiciones epistemológicas de cuatro de los principales exponentes actuales de estas áreas: R. Amossy, M. Angenot, D. Maingueneau y C. Plantin.

En “Por una retórica del dissensus: las funciones de la polémica”, artículo inédito hasta esta publicación, Amossy discute con quienes excluyen la polémica y sus formas del universo de la argumentación, es decir, con los enfoques que enuncian o suponen una distinción, binaria y discreta, entre estos dos términos. Frente a este paradigma, Amossy despliega, a la luz de las sociedades democráticas actuales, otro modo de comprender la naturaleza del discurso retórico: su tesis sostiene que la polémica es una parte constitutiva (y necesaria) de la gestión de los conflictos en un espacio democrático pluralista en el que el dissensus y el agon son la regla antes que la excepción. Así, es preciso partir de la existencia del disenso para estudiar la argumentación como un continuum que manifiesta (potencialmente) distintos grados de conflictividad.

“Diálogo de sordos: tratado de retórica antilógica”, de Angenot, se propone des-idealizar la retórica mediante una revisión de ciertas categorías que se han vuelto parte del sentido común en los análisis de la argumentación. Angenot busca rebatir la idea de que existe una lógica universal, una racionalidad (generalizada y generalizable) que guiaría las formas de construcción de los esquemas de razonamiento. También en este trabajo la discusión apunta a revisar críticamente los supuestos racionalistas que han pasado de la filosofía del lenguaje al campo de los estudios del discurso a través de los modelos de base universalista. Ante ello, Angenot distingue tipos de lógicas, entendidas como esquemas de razonamiento, que resultan discordantes e incomprensibles entre sí. De esta manera, el autor incorpora una mirada sobre las racionalidades –en plural– que implica abordarlas en su historicidad, en sus relaciones con un determinado estado del discurso social y con ciertas posiciones, con las cuales se vinculan las “buenas razones” de cada lógica.

El artículo de Maingueneau, “Las dos restricciones de la polémica” (publicado en francés en 2000), expone aspectos de su análisis previo de dos discursos religiosos franceses del siglo XVII, el humanismo devoto y el jansenismo, denominados por el autor  posicionamientos”. A través de una descripción detenida en distintos niveles de las formas significantes, este trabajo busca articular la dimensión del interdiscurso, el orden de la semántica léxica, la descripción y explicación de los dispositivos enunciativos y la configuración del ethos en cada uno de estos posicionamientos. Este trabajo demuestra que las posibilidades de cada dispositivo enunciativo y de las configuraciones del ethos (el grado de polemicidad y el nivel de polémica que puede desplegar) pueden ser explicadas por las restricciones que ejerce el interdiscurso y por los requerimientos al interior de cada posicionamiento.

El último capítulo de la primera parte es “De polemistas a polemizadores”. En este artículo Plantin comparte con los otros planteos meta-teóricos ciertos aspectos del punt de partida de su recorrido: en su gran mayoría, los estudios contemporáneos reducen el discurso polémico a falacias. Según observa, el concepto de “regla” que ordena la lógica proposicional opera también en las teorías de la argumentación de matriz filosófica; y de manera semejante puede comprenderse, desde esta perspectiva, la noción de “norma”. En tal sentido, los enfoques que consideran la polémica como desvío resultan normativos antes que descriptivos o explicativos. En este plano Plantin observa una conjunción entre dos enfoques diferentes: tanto la “Nueva Retórica” como la “Nueva Dialéctica” consideran el debate polémico como un lugar donde anidan los paralogismos. Así caracterizado el campo, el autor aboga por un giro hacia teorías y enfoques menos “normativos”, orientado al estudio de la interacción polémica como una de las formas frecuentes de la argumentación.

La segunda parte de la compilación incluye trabajos destinados al análisis de situaciones de interacción polémica, figuras y discursos específicos. La secuencia de trabajos es heterogénea no solo por los modos de delimitación de los objetos de estudio sino también por las diferencias en las condiciones de producción de los artículos (desde el 2001 hasta 2014). A su vez es posible distinguir dos tipos de objetos de análisis: por un lado, textos inscriptos en un universo institucional y tradicionalmente caracterizado como discurso político (discurso presidencial, discurso de campaña presidencial); por el otro, otras formas del discurso conflictivo en las cuales la dimensión polémica, situada socio históricamente, se articula con escenarios o géneros de interacción.

S. Bonnafus analiza el funcionamiento de las figuras y modalidades de la burla en el discurso político francés. Su artículo, que data de 2001, titulado “El arma de la burla en J.-M. Le Pen”, busca observar la incidencia de este tipo de procedimiento en la  construcción del ethos televisivo de Jean-Marie Le Pen. Con el fn de comprender el discurso de Le Pen como elemento de la historia política de Francia, Bonnafus se remonta a la retórica de la burla tal como aparece en las novelas de Rabelais y en otras textualidades pre-revolucionarias, como la prensa y los panfletos producidos durante la monarquía. De esta manera, la analista logra mostrar que en el ethos televisivo de Le Pen se actualizan formas de la burla, frecuentes en el discurso político francés hasta mediados del siglo XX, que fueron quedando paulatinamente relegadas por la creciente preminencia del “marketing político” y de los saberes técnicos comunicacionales.

El otro artículo que aborda zonas del discurso político francés de las últimas décadas es el producido por C. Kerbrat-Orecchioni. Su texto “Sarkozy polemista: la ‘descalificación cortés’ del adversario” presenta un análisis de estrategias o procedimientos de aquello que la lingüista denomina “descalificación cortés”, atendiendo específicamente a una estrategia en particular, el “ataque cortés” (polirudesse), que consiste en producir un ataque o una amenaza bajo la forma de un enunciado aparentemente cortés; en este sentido, podría pensarse en una brecha entre la forma del acto locucionario (cortesía) y el acto ilocucionario (amenaza/ataque). Con el fin de caracterizar distintos aspectos de estas estrategias, en el artículo se combina la descripción de los tipos de actos de habla y modalidades de la interrupción con categorías provenientes de la retórica y de la clasificación de sus figuras, como litote y eufemismo, así como con el análisis lingüístico enunciativo de los modalizadores.

En “La función del ethos en la formación del discurso conflictivo”, publicado originalmente en 2007, D. Garand se propone fundamentar un modelo de análisis que permita caracterizar los discursos asociados a la violencia verbal independientemente de sus especificidades genéricas y sus condiciones socio-históricas de producción. El objetivo de Garand es, pues, estabilizar un esquema analítico-descriptivo que, lejos de estar ligado a los rasgos propios de un género en un determinado contexto (v. gr. la prensa antimonárquica del siglo XVIII) pueda ser aplicado de manera transversal y ahistórica. Un esquema tal se orienta a describir procedimientos antes que tópicos, considerando no solo las estrategias discursivas que se emplean recurrentemente (forma del logos) sino también los modos de configuración del ethos. Este último punto es fundamental en la propuesta de Garand, pues su revisión teórica introduce como invariable en este tipo de discursos la presencia, en tensión, de un ethos y un anti-ethos, que representan las posiciones en conflicto y cuyas relaciones de fuerza inciden en la forma del logos.

Finalmente, el volumen cierra con un artículo de J. Rennes que tiene por fin la articulación, con fines explicativos, de dos campos de estudio que no suelen combinarse en las investigaciones sobre discurso polémico: las modalidades de la movilización social y los textos argumentativos vinculados a los procesos de movilización. Es en esa relación que se adentra “Las formas de la protesta. Sociología de las movilizaciones y teorías de la argumentación”, traducción de un artículo publicado en 2011. La socióloga presenta en este trabajo, una propuesta metodológica para articular esas dos líneas o campos de análisis, que implica la conformación de corpora de “textos protestatarios”, histórica y socialmente situados en escenarios de conflicto y movilización. Este enfoque busca lidiar con la complejidad de considerar conjuntamente actividades de diferente naturaleza: actores, formas de la movilización, modalidades de la protesta, por un lado; géneros, tipos textuales, formas argumentativas, por el otro. El objetivo es, pues, analizar las relaciones entre uno y otro tipo de repertorio de formas (repertorio de formas de protesta y repertorio de argumentos y estrategias argumentativas), que incluyen la incidencia de ciertos argumentos discursivos en la gestación de movilizaciones o bien el funcionamiento de una protesta como argumento en una situación de conflicto social.

La diversidad de perspectivas que la compilación reúne (retórica, teorías de la argumentación, análisis del discurso, teoría enunciativa, análisis de la comunicación mediática, sociología de las movilizaciones) y la voluntad de reflexión epistemológica constituyen aportes relevantes de este volumen, que permite acceder a un panorama relativamente amplio en lo que concierne a la actualidad de los estudios sobre discurso polémico, argumentación y análisis de corpora políticos.

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