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Epístola al profesor Moya Corral

Tu obra ha constituido una brillantísima aportación a los estudios sobre el español

granadahoy.com

Querido amigo: con el blanco velazqueño del alba, comienzo a escribir esta epístola. Encima de mi mesa, en su laberinto proustiano, tengo El escritor gonzo. Cartas de aprendizaje y madurez de Hunter S. Thompson. La historia de la epistolografía mora más allá de la literatura. La Epístola a los Pisones de Horacio, las Heroidas de Ovidio, las cartas de Cicerón, Séneca, Plinio, el Joven y Pablo de Tarso definen el mundo clásico en su incesante mar. A las Cartas a los más ilustres varones de la antigüedad de Petrarca las buscan los años en su leyenda. La Epístola a Boscán de Garcilaso de la Vega y la Epístola moral a Fabio de Andrés Fernández de Andrada son páginas inseparables que entretejen el recuerdo. Un siglo que espera en un lugar que nombra caligrafió en su geometría insondable las Cartas filosóficas de Voltaire, las Cartas persas de Montesquieu, las Cartas marruecas de Cadalso y las Cartas eruditas y curiosas de Feijoo. Pero yo quería llegar a La incógnita de Pérez Galdós, Desde mi celda. Cartas literarias de Bécquer y a los ocho volúmenes que Castalia ha editado con 3803 cartas de Juan Valera. Al novelista canario, al poeta sevillano y al polígrafo cordobés debo, pues, el empeño en escribirte en esta modalidad inagotable y pura como un hexámetro que, al invocarlo, acude.

Te manifiesto mi más sincero agradecimiento porque tu mirífica obra filológica y lingüística ha constituido una brillantísima aportación a los estudios sobre el español a un lado y a otro del Atlántico. Has sabido sintetizar en la exactitud borgeana de un compendio o de un epítome la tradición y la modernidad, la investigación y la docencia, para, llegar desde la filología a la lingüística en su dimensión aplicada e innovadora. Tu elogiada tesis doctoral, La pronunciación del español en Jaén, dirigida por el ilustre académico, Gregorio Salvador, y publicada en 1979, fue un faro luminoso en la mágica paz que encontramos en la labor investigadora, la cual enciende resplandores y versos. Has contribuido a la renovación de la sintaxis del español con espléndidos y rigurosos trabajos. Las jornadas sobre la lengua española y su enseñanza, en sus distintas ediciones, fueron el testimonio de las relaciones entre lingüística y pedagogía, como un espejo incesante que se prodiga en su rumbo minucioso. Los mecanismos de la interordinación: a propósito de pero y aunque, publicado en 1996, por la editorial de la Universidad de Granada, constituyó el asiduo manuscrito, el cual es pródigo en la entretejida cláusula de sus reflexiones. El habla de Granada y sus barrios (1995), que redactaste con la colaboración de tu gran amigo, el llorado y recordado profesor Emilio García Wiedemann, supuso una página áurea en la bibliografía sistemática de las hablas andaluzas con esa geometría secreta que se convierte en libro en la memoria de los tiempos venideros. El español hablado en Granada. Corpus oral para su estudio sociolingüístico (2008), que coordinaste con sabiduría y omnisciencia, ilustradas en el retablo de la ciencia lingüística, sorprende con otro lenguaje y con otra metodología.

La dialectología, la sociolingüística, la enseñanza del español, las hablas andaluzas y el español hablado, como tus dilectos campos de investigación, se proyectan en los universales manuscritos homéricos como las letras cervantinas en aquella edición adiamantada y académica que hizo Ibarra del Quijote en 1780. Pautas sobre el análisis sintáctico funcional del español, editado por la Universidad de Granada, con motivo de este merecido homenaje, precedido de un excelso prólogo de César Hernández Alonso, es tu manera más fiel de caminar, sabiendo cómo y cuándo, por los años de ese reloj, que erige el tiempo en el área, donde el filólogo, el lingüista y el docente caligrafían los enunciados con el orden de la Sintaxis de Apolonio Díscolo. Tu grupo de investigación, Estudios de Español Actual, ha sido un congreso permanente de análisis científico que nunca se ha detenido. Los proyectos, por ti dirigidos, han prestigiado, internacionalmente, a la Universidad de Granada y han contribuido al logro de nuevos objetivos en la apasionante tarea de realzar nuestra milenaria lengua.

En la hora del homenaje, sabremos que la poesía de Machado, de Borges y de Benedetti es aquella que dialoga con los amaneceres en esos momentos en los que las horas son para ti, para tu mujer,Teresa, y para tus dos hijas el silencio zen de la armonía. Todos tus compañeros y amigos tenemos que agradecerte tu bondad, tu sencillez y tu generosidad. Recordando aquellas palabras de Albert Camus: “Un verdadero amigo es aquel que llega cuando todos se han ido”, conoceremos mejor quién es Juan Antonio Moya Corral. La filología y la lingüística. El hombre y su destino. Y las palabras nebrisenses que dirán para siempre.

Por MANUEL PEÑALVER

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