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Las voces de la rabia: Qué piden los marchantes

Hablamos hace días de estallido social, descontento ciudadano. Y una de las claves de este proceso ha sido la amplitud de las demandas. Unos piden mejor acceso a la salud, otros educación, mejores pensiones, vivienda, equidad… O todas las anteriores. Aquí, algunos santiaguinos cuentan por qué están molestos.

 

latercera.com

Autor: Fredi Velásquez y María José Salas

Valentina Latorre (32): “Tuve que sacar un crédito de consumo para estudiar”

“Tuve el privilegio de estudiar en un colegio privado y de tener un seguro de salud, pero igual soy consciente de la desigualdad. Veo la injusticia en mis abuelos, que se tienen que atender en hospitales públicos; veo la injusticia en sus pensiones. Mi abuela murió y después de un tiempo la seguían llamando del hospital. Son cosas que duelen; de un sistema que no funciona.
Para entrar a estudiar Ingeniería en Recursos Renovables tuve un caso particular. Mi situación no calificaba para optar al Crédito con Aval del Estado (CAE). Mi papá tuvo que sacar un crédito de consumo para poder entrar a la Universidad de Chile. La carrera costaba más de dos millones de pesos. Mensualmente, teníamos que pagar $ 240.000.

Soy parte de esto. Estoy de acuerdo con las demandas. Me he manifestado pacíficamente. Fui a Plaza Italia. Mi barrio, en Protectora de la Infancia, ha sido un núcleo importante de las protestas en Puente Alto. Todo se ha mantenido bastante pacífico. Molesta que únicamente muestren las cosas negativas que han sucedido estos días.

Obviamente que la mayoría no está de acuerdo con la violencia y los saqueos, hay mucho emprendimiento y duele ver al pueblo dañado, pero igual lo entiendo. Si uno hace un análisis más profundo, puede comprender lo que hay detrás de la rabia.

Lo positivo ha sido ver a la gente unida. Que vecinos se hayan empezado a conocer y se reúnan en torno a esto. En mi casa hay una plaza que estaba abandonada y la gente, con la rabia que siente con la televisión, ha empezado a salir a hacer más vida al aire libre. Nos hemos dado cuenta de que no necesitamos tantas cosas. ¿Tienes la necesidad de ir a un mall?”.

Elizabeth de la Cuadra (55): “Mi mamá murió esperando en el hospital por 10 horas”

ELIZABETH DE LA CUADRA FOTO: RICHARD ULLOA / LA TERCERA.

“Mi mamá murió esperando una atención oportuna en el Hospital Padre Hurtado. Llegó con un infarto al corazón. ¿Y sabe cuántas horas pasaron para que la atendieran? ¡Diez horas! Lo cuento como si fuera ayer, pero han pasado siete años. Siempre lloro cuando lo recuerdo: mi mamá no tuvo la oportunidad de sobrevivir por la mediocridad del sistema de salud. Llegó con todos los síntomas de un infarto y respondieron que no tenían camillas, que tenía que esperar sentada.

Esa noche me llamaron de madrugada. ¿Sabes cómo te lo comunican? Dicen: ‘Hicimos todo lo que pudimos para ayudar a su mamá, hicimos esto y esto’. Yo les pedí que me respondieran cómo estaba ella. ‘Señora, ella falleció’. Nadie me pidió disculpas.

He salido a protestar. Acá nadie trabaja donde vive. Soy comerciante ambulante y en Lo Prado no me dan permiso para vender. La municipalidad solo los entrega a la gente que tiene pitutos. Todos los días me levantó a las cuatro de la mañana y viajo una hora y media a Quilín, donde tengo mi puesto de trabajo. Ahora que estamos sin Metro es peor. Trabajé como reponedora textil en un supermercado y en una panadería, pero me terminaban echando. Tengo un hijo de 29 años con síndrome de Down y tenía que pedir permiso para salir a verlo cuando le daba la lesera. Nadie se pone en los zapatos de una madre de un hijo con síndrome de Down.

Me da rabia ver tanta farándula en la televisión. Ver a gente que no tiene estudios ganando sueldos millonarios.

Mi otra hija estudió Ingeniería en Recursos Renovables y está sin pega. ¿Cuántos más habrá en esa situación? Usted no sabe cómo se quemó las pestañas ; qué no hizo para pagar la universidad. Y otros que no tienen ni cuarto medio están ganando hartas lucas.

Mi hija menor va en cuarto medio. Tiene excelentes notas, su promedio es arriba de 6,0 y con buena asistencia. En el Inacap me pedían 50 mil pesos para reservar su inscripción. El otro día fui con la plata y me dijeron que había subido el precio a 130 lucas. De un mes para otro.

Esto duele. Somos de Plaza Italia para abajo; no somos de arriba; no tenemos pituto.

Hace años hubo un temporal y se llovió mi casa entera. Fui a la municipalidad en busca de ayuda. ¿Sabe lo que me dieron? Un nylon.

La salud y los estudios son para los que tienen las lucas. Aquí no se mide la capacidad. Si es de buen apellido, vamos con él. Pienso que somos el confort del rico. Es triste decirlo, pero no hemos recibido ninguna ayuda digna. No queremos regalos. Uno aprecia lo que cuesta”.

Rafael Herrera (75): “Gano 110 mil pesos de pensión”

RAFAEL HERRERA.
FOTO: RICHARD ULLOA / LA TERCERA.

“Mi jubilación es de $ 140.000. A ningún político se le ha ocurrido una idea: si no queremos sacarles plata a las AFP, démosle un bono de unos 10 millones (a la gente), no sé, para salir de las deudas y seguir normal la vida. Quiero ir al centro para decir esto en televisión. A nadie se le ha ocurrido esto.

Pago mensualmente en deudas cerca de $ 180.000. Gasto toda mi jubilación y plata que gano haciendo algunos trabajos extras. Mi hijo es contratista y me ayuda con una cantidad de dinero. Vivo solo, acá en Puente Alto. Muchas veces me ha faltado el pan en la mesa.

La deuda es de un choque que tuve. Iba por Vicuña Mackenna, llevaba a una señora enferma, di vuelta por un lugar que no se debía y un Transantiago me dejó el auto para la embarrada. Pedí un préstamo al banco.

No voy a las protestas del centro por miedo. He salido a cacerolear en mi sector, pero no a otra parte. Me da susto que me llegue un perdigón, imagínese.

Claro que apoyo con todo mi corazón las movilizaciones. El problema es el miedo a salir. A mi edad las piernas no me dan para arrancar de los carabineros.

Después del golpe militar andaba metido en cuanta protesta. Tenía más firmeza en el cuerpo. Recuerdo ese tiempo ahora.

Si no quieren sacarles dinero a los empresarios, podrían darnos bonos a los que estamos endeudados. Para salir adelante trabajo, pero tengo problemas a la columna. No puedo hacer nada más.
Todos nosotros los jubilados somos una cantidad de la población y nadie nos ve. Conozco a un viejito de 80 años que está en silla de ruedas y su pensión es miserable. Él dice que si tuviera una pistola mataría a alguien de pura rabia. Yo no haría eso, pero mi enojo es el mismo. Estar viviendo a medias. Ya no da para más”.

Josefina Undurraga (35): “Que tu cuna no determine tu destino”

JOSEFINA UNDURRAGA
FOTOS: RUDY MUÑOZ / LA TERCERA

“Da bastante pudor hablar de lucha personal cuando estudiaste en un colegio privado, no tuviste que endeudarte con la universidad, vives en un barrio seguro y nunca te ha faltado comida en la mesa.

He tenido la suerte de que gracias a mi carrera de directora audiovisual me ha tocado conocer y hacerme amiga de grandes personas que están fuera de ese círculo social tan cerrado en el cual me crié. Y en honor a la verdad, no me ha tocado ni de cerca vivir el drama de muchas de las personas que hoy marchan: el hijo de esa madre que murió esperando una operación o el chofer de micro que nos destrozó a tantos mientras le contaba a un reportero -que le cambiaba el tema- que tiene que salir a trabajar con pañales y dos cánceres porque la pensión de invalidez no le alcanza para vivir. O los padres de un niño con leucemia que tuvo que esperar ocho meses por un trasplante de médula que llegó cuando la enfermedad estaba demasiado avanzada. Uno entre varios casos que he conocido por una querida amiga que trabaja con la agrupación Oncomamás.

Desde mi posición, he intentado aportar con mi trabajo en la producción y exhibición de cine y la gestión cultural, las cuales son herramientas para descentralizar y llevar cultura a lugares donde la oferta es mínima o no existe. Soy una convencida de que, además de entretener y educar, la cultura permite la inclusión social, que combina reflexión, emoción, cohesión y el reconocimiento entre los ciudadanos.

Otro tema que me ha tocado vivir -que va en descenso, aunque falta mucho- es el conservadurismo atávico de algunos sectores de la clase alta. Me duele el rechazo, incluso a veces el temor, que les genera la agenda LGBT. A través de mis amigos más queridos he vivido de cerca lo difícil que es el proceso de reconocerse ante sus familias, lo injusto que es que una pareja homosexual no tenga los mismos derechos que una heterosexual y lo maravilloso que es cuando sus familias los acogen. Me emociona ver a mi mamá -para quien el tema LGBT era algo lejano- alegrarse con los matrimonios de amigos gays, al igual que con el de mis amigas.

Estos días han estado llenos de cuestionamientos, esperanza, angustia e incertidumbre. Siento que no podemos ser los mismos que hace dos semanas. Y aunque la política está desprestigiada, es una herramienta fundamental para mantener la democracia, que ahora más que nunca debe ser dialogante y con canales permanentes de comunicación con la ciudadanía. Me he propuesto involucrarme en un equipo que trabaje con candidatos de la próxima presidencial, para así poder aprender de otras visiones y aportar desde la mía con el fin de revalorar la política. Es fundamental hacer de Chile un país justo, respetuoso y en el que tu cuna no determine tu destino”.

Sergio Vargas (18); “He marchado todo el año por varias causas”

SERGIO VARGAS

“He marchado todo el año por varias causas: las jubilaciones, el TPP-11 y el medioambiente. Sobre todo, me interesa el tema medioambiental. He ido a movilizaciones pacíficas en la Plaza de Maipú. Antes se veía, con suerte, a 300 personas. Siempre venían los mismos y los voceros se repetían. Ahora, desde el viernes 18, viene un montón de gente y se ven caras nuevas. Ha sido increíble. La plaza se ha llenado de personas manifestándose.

En un principio no me imaginé que esto iba a tomar tanta fuerza. Estoy súper feliz de que haya pasado. Ha sido repentino. Pese a todo el tiempo que llevo protestando, no me imaginé que se podían sumar tantos apoyos.

Mis papás me dan permiso para salir, porque saben que son pacíficas. Ahora último me dicen que no, porque el viernes pasado hubo problemas. Llegaron carabineros y ganó el pueblo, por así decirlo: los echamos. Apareció un helicóptero tirando lacrimógenas desde arriba y me sentí mal. Me fui a la casa y desde entonces salgo durante el día.
Nos gustaría que dejen de robar, que devuelvan el agua a las personas y a los animales. Los están deshidratando y se están muriendo. Podría haber una regulación medioambiental más firme. Acá se contamina mucho.

Cumplí 18 años hace poco y estoy saliendo de cuarto medio. Quiero estudiar Derecho y me estoy preparando para eso. Me gustaría acceder a una beca. He mandado hartas solicitudes. La otra opción que me queda es sacar un buen puntaje y que me hagan descuento. Eso espero. No me gustaría estar estudiando con créditos. Al final, lo terminas pagando para toda tu vida”.

Juan Pablo Valdés (33); “Hace dos años postulo a un subsidio y no pasa nada”

JUAN PABLO VALDÉS. FOTO: RUDY MUÑOZ / LA TERCERA

“Llego a fin de mes súper apretado, como todos los chilenos. Tengo que pagar arriendo, el colegio de mi hija, remedios y la deuda con el CAE. Estudié Publicidad en el Instituto Los Leones y ahora tengo que pagar hasta los 60 años.

Tengo una hija de 10 años. La matriculé en un colegio público acá en Maipú, pero la molestaban mucho. Los niños llevan la violencia de sus barrios a las salas de clases y eso es delicado. La saqué y ahora está en uno privado. Ella se ha dado cuenta de las diferencias. En el primero había carencias, a veces no había profesores y en el patio las rejas tenían alambres de púas para que los estudiantes no se escaparan. En el privado eso no existe.

Yo mismo estudié en la educación pública. Me acuerdo que había que cuidar las sillas como hueso santo; si se rompían, nunca las reemplazaban.

Es una apuesta para el futuro de mi hija que cuesta. La matrícula sale $ 100.000. Y hay colegios aún más caros.

Para vivir, arriendo desde los 19 años. Hace dos años que estoy postulando a un subsidio, pero no pasa nada. Parece que hay que tener movida en la municipalidad para lograrlo.

Hace poco, me dio una tromboflebitis en la pierna izquierda, una enfermedad de viejo. Me han peloteado de aquí para allá: del Hospital Clínico de la Universidad de Chile al J.J. Aguirre y ahora al Hospital El Carmen. Estoy esperando que me llamen para operarme. Si pudiera pagar una clínica privada no pasaría esto. Pienso que me van a intervenir en 200 años más y que me llamarán cuando esté muerto.

Te tienen cagado. Los de arriba te tienen cagado en todo sentido.

El otro día salí a marchar con mi hija y nos comimos dos lacrimógenas. Me salvó un tipo que apareció de la nada y me dio agua con bicarbonato.  Imagínate a un tipo corriendo con asma y con una niña de 10 años de la mano. Me salvó la vida”.

Dámaso Vargas (34): “Soy profesor y veo mucha frustración por la deuda histórica”

DÁMASO VARGAS. FOTO: RICHARD ULLOA / LA TERCERA.

“Tanto que hablan los parlamentarios sobre la vocación de servicio que tienen. Podrían pagarles lo mismo que nos pagan a los profesores para ver si tienen la misma vocación que nosotros debemos poner todos los días.

Soy profesor de lenguaje en La Florida. Marchamos y nos manifestamos durante el paro docente, pero no sirvió de nada. Íbamos al Paseo Bulnes y nos reprimían con lacrimógenas y el “guanaco”. Por supuesto que aparecían encapuchados, pero nosotros mismos los controlábamos. Esta semana vi que impunemente quemaban las estaciones de Metro y Carabineros no hacía nada.

Hago clases a niños de educación básica y trato de hacerles entender lo que sucede. Les explico que el pueblo está en desacuerdo con muchas cosas que vienen de años atrás; que llegó el minuto que rebasó el vaso de agua. Intento mostrar las cosas de manera equilibrada; que ellos saquen sus propias conclusiones de la realidad. Trato de hacerlo de manera distinta a como educaron a mi generación.

Los días con el colegio parado son complicados para niños vulnerables. Se quedaron sin la colación que les entregaba la Junaeb.

Veo mucha frustración entre mis colegas más viejos por la deuda histórica. Veo a profesores que ya jubilaron y nunca les respondieron. Ancianos que este año se movilizaron. Da rabia.

Así como hicieron un gesto al subir las pensiones, podrían haber hecho algo para los profesores. Si no van a resolver la deuda histórica, al menos nos hubieran dado un bono. Pero no pasó nada.
Esperábamos que en el cambio de gabinete saliera Marcela Cubillos. Hubiera descomprimido un poco. El Presidente la siguió respaldando, así es que hay desilusión con todo esto.

Y yo estoy frustrado viendo todo lo que se me viene”.

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